domingo, 24 de mayo de 2026

Abandono de la profesión enfermera. Estudio de investigación. 2026.

Más de 20.000 enfermeras de todos los ámbitos asistenciales y comunidades autónomas han participado en el mayor estudio realizado en en el Reino de España sobre abandono de la profesión enfermera, una investigación liderada por el Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III, a través de Investén-isciii y publicada en la revista científica internacional Journal of Nursing Management.

Corona, acuarela sobre papel. 41 x 51cm.

Autor: Loku Arumage Susantha Rangana Karunaratha. 

El estudio identifica un fenómeno con potencial impacto estructural sobre la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud: el 39,6% de las enfermeras participantes manifiestan una clara intención de abandono de la profesión en los próximos 10 años, mientras que un 17% plantea hacerlo en un plazo inferior a dos años. Un resultado altamente negativo y preocupante para la estabilidad del sistema sanitario y que tiene consecuencias negativas en el bienestar y la calidad asistencial del paciente.

El análisis identifica como principales predictores de la intención de abandono profesional las percepciones negativas sobre la seguridad del paciente y la calidad de los cuidados prestados. «Las enfermeras que consideran mala la seguridad del paciente presentan un 81% más de probabilidad de querer abandonar la profesión, mientras que aquellas que perciben una baja calidad asistencial tienen un 71% más de riesgo», se desgrana del comunicado que ha enviado el Ministerio de Sanidad.

La contratación temporal y la omisión de cuidados enfermeros por falta de tiempo son otros de los factores asociados que destacan especialmente, incrementando en un 33% la probabilidad de intención de abandono el primero de ellos y en un 60% el segundo.

La investigación, además, presenta una clara desigualdad territorial. Comunidades autónomas como la de Madrid, Canarias, Galicia y Baleares presentan más del doble de probabilidades de intención de abandono respecto a Navarra, reflejando diferencias en estabilidad laboral, reconocimiento profesional y condiciones de ejercicio entre territorios.

Los motivos de abandono que se concluyen del estudio son claros y tienen un carácter estructural y profesional: la falta de estabilidad laboral es señalada por el 56,5% de los encuestados, seguida del reconocimiento profesional (31,5%) y el salario insuficiente (5,3%). La sobrecarga emocional también ha sido otra de las razones expresadas.

Brechas formativas

El estudio también pone de relieve la brecha a nivel formativo de la profesión y las condiciones reales de desempeño profesional. Actualmente, solo el 34,5% de las enfermeras especialistas ejerce su área de especialidad, mientras que muchas son contratadas en puestos generalistas. Una brecha que empieza perjudicando a los especialistas y que termina teniendo consecuencias graves en los pacientes.

La encuesta también presenta variaciones por ámbitos asistenciales. En Atención Primaria, no ejercer como especialista incrementa en un 56% el riesgo de intención de abandono, mientras que el turno de tarde supone un riesgo un 48% superior respecto al turno de mañana. En el ámbito Hospitalario, las jornadas que superan las 7,5 horas reflejan un impacto especialmente negativo, mientras que los turnos de 12 horas aparecen asociados a menores tasas de abandono. Por el contrario, las Urgencias extrahospitalarias y de ámbito sociosanitario registran menores niveles de abandono.

«Los resultados subrayan la necesidad de avanzar hacia entornos laborales más estables, seguros y reconocidos profesionalmente, como condición indispensable para garantizar la calidad, la seguridad y la continuidad de la atención sanitaria en España», concluye el informe publicado por el ministerio.

Valoración CGE

Desde el Consejo General de Enfermería (CGE) han recordado que la Organización Colegial de Enfermería colaboró activamente en la macroencuesta de Sanidad, que viene a confirmar los datos de su “Estudio sobre el impacto de la presión asistencial en la profesión enfermera”, que presentaron en noviembre de 2024, donde señalaban que el 59,7% de las encuestadas había considerado el abandonar la profesión en algún momento y de ellas, un 36% estaba buscando activamente una alternativa laboral fuera de la enfermería.

Para Florentino Pérez Raya, presidente del CGE, «la cuestión no está sólo en el abandono de la profesión, ya de por sí preocupante, sino en todos los efectos negativos que las malas condiciones laborales y de sobrecarga asistencial propiciada por la escasez de enfermeras -que ya el propio Ministerio de Sanidad cifró en 100.000 enfermeras- sobre la salud física y mental de las profesionales. A lo que se suma el techo de cristal que supone no poder ocupar determinados puestos de gestión por ser A2, o la falta de implantación real de las especialidades de enfermería, con el derroche del gasto público que eso supone, lo que merma la atención enfermera especializada y de calidad a la población», señala.

Sanidad sólo se ha centrado en el abandono, pero según los datos del estudio del CGE, «la situación es todavía mucho peor: casi 9 de cada 10 enfermeras (88,3%) reconoce que la carga de trabajo les afecta psicológicamente. El 86,1% de las enfermeras ha sufrido episodios de estrés, el 66,6% de ansiedad, el 60% de insomnio y el 27,2% declara haber llegado a sufrir depresión. Según nuestro informe el 23% de las enfermeras se han visto obligadas a pedir la baja por algún problema derivado de la carga emocional que genera la presión asistencial».

Por ello, el presidente de las 355.000 enfermeras españolas sostiene que «debemos trabajar mucho para recuperar las ganas de las enfermeras, pero, sobre todo, deben hacerlo las Consejerías de Sanidad y el Ministerio que son quienes tienen que ponerse manos a la obra para fortalecer el Sistema Nacional de Salud. Lo hemos dicho muchísimas veces, sin enfermeras no hay salud y sin salud no hay futuro. Está en sus manos apostar de verdad por una profesión que siempre ha estado ahí y que cada vez está más al límite». 

La obra “ Corona” se creó con acuarela de alta calidad y papel y técnica correcta, representa el arduo trabajo de la enfermera.

Loku Arumage Susantha Rangana Karunarathna es un artista visual y diseñador gráfico originario de Sri Lanka. Es reconocido por sus expresivas pinturas a la acuarela y sus diseños, compartiendo frecuentemente su arte a través de plataformas creativas y galerías digitales. Puedes explorar su obra y detalles sobre sus creaciones en la página de su perfil en Saatchi Art o ver parte de sus fotografías y portafolio en Flickr.


Más información y fuentes:

https://diarioenfermero.es/enfermeras-estabilidad-reconocimiento/?idU=1

https://www.flickr.com/photos/193525541@N05/

https://www.saatchiart.com/watercolorsusa


lunes, 18 de mayo de 2026

Retrato de Enfermera de Nelly Martyl. Autor Georges Scott.

La cantante de Opéra-Comique, Nelly Martyl se unió a la Unión de Mujeres Francesas en 1913. Durante toda la Primera Guerra Mundial, la artista puso en pausa su carrera para dedicarse a la evacuación y el cuidado de los heridos graves, a veces incluso en el frente, en Verdún, donde la apodaron "el hada de Verdún", en Chemin des Dames y en el frente austro-italiano. Su misión era brindar asistencia a soldados y civiles heridos, bajo los auspicios de la Cruz Roja Francesa y en apoyo al Cuerpo Médico Sanitario del Ejército. A pesar de varias lesiones, continuó después del final de la guerra, trabajando como durante la epidemia denominada “gripe española”. 

Nelly Martyl se dedicó a infundir valor a los combatientes y a atender a los heridos, a quienes rescataba incluso del frente de batalla. Posteriormente fue ascendida a cabo y luego a sargento.

Atribuido al pintor Georges Scott, con quien Nelly Martyl se casó en 1909, este retrato de enfermera es bastante excepcional por su formato, digno de un retrato de Estado, que confiere a la modelo la condición de figura histórica al tiempo que resalta su perfil de medalla.

La Cruz de Guerra, otorgada en 1917, y la insignia de la Legión de Honor, recibida en 1920 en el patio de los Inválidos, son los únicos adornos que realzan su blusa blanca, a la vez que recuerdan la valentía de esta mujer comprometida, herida varias veces en acto de servicio. 

Retrato de Enfermera de Nelly Martyl con la Legión de Honor y la Cruz de Guerra, 1914-1918. Autor Georges Scott. (1873-1942), Foto © París - Museo del Ejército, Dist. RMN-Grand Palais / Émilie Cambier

Nelly Martyl (1 de abril de 1884 en París – 9 de noviembre de 1953 en Versalles), nacida Nelly Adèle Anny Martin, fue una soprano francesa reconocida por sus actuaciones en los principales teatros parisinos y por su valeroso servicio como enfermera de la Cruz Roja durante la Primera Guerra Mundial. Debutó profesionalmente en 1907 en la Ópera de París, cantando papeles como el de Naiade en Armide de Gluck , y se unió a la Opéra-Comique en 1909, donde creó papeles en varios estrenos mundiales, incluido Juana en La Sorcière de Erlanger (1912). Su repertorio abarcaba papeles líricos y de coloratura en óperas de compositores como Lalo, Bizet, Massenet y Puccini, con interpretaciones notables de Rosenn en Le Roi d'Ys , Micaëla en Carmen y Mimi en La Bohème . Más allá del escenario, los esfuerzos de Martyl durante la guerra en la Batalla de Verdún en 1916 le valieron el cariñoso título de "Fée de Verdun" por entretener a las tropas con canciones patrióticas y brindar ayuda médica bajo fuego, lo que la llevó a recibir premios como la Cruz de Guerra. Formada en el Conservatorio Nacional de París bajo la tutela de los profesores Martini e Isnardon, Martyl ganó un premio de canto en 1906 antes de su debut, lo que la consagró como una figura destacada de la ópera francesa a principios del siglo XX. Realizó apariciones especiales en lugares como la Ópera de Montecarlo, participando en el estreno de Amadis de Massenet en 1922, y realizó giras internacionales, incluyendo Rumania. Casada con el artista Georges Scott desde 1909 hasta su muerte en 1942, también trabajó como modelo para publicaciones de moda y contribuyó a causas filantrópicas después de la guerra, como la enfermería durante la pandemia de gripe de 1918. Su legado perdura como una célebre vocalista y un símbolo de resiliencia en tiempos de guerra.

Vida temprana y educación, antecedentes familiares y de nacimiento:

Nelly Adèle Anny Martin, conocida profesionalmente como Nelly Martyl, nació el 1 de abril de 1884 en el número 16 de la Rue de Hanovre, en el segundo distrito de París, Francia. Era hija de Jules Édouard Martin, un francés nacido en 1845 en Saint-Armand-les-Eaux en el departamento de Nord, y Hélène Fleming, una inglesa nacida en 1851 en Londres, que trabajaba como empleada comercial. Sus padres se habían casado en 1879 en el segundo distrito de París, estableciendo un hogar modesto que reflejaba el tejido de la clase trabajadora de la vida parisina de finales del siglo XIX. Criada en el corazón de París durante la Belle Époque —un periodo comprendido aproximadamente entre 1871 y 1914, conocido por su florecimiento artístico, sus avances tecnológicos y su vibrante vida cultural—, Martyl creció inmersa en un ambiente rebosante de influencias musicales y teatrales. Los grandes teatros de ópera de la ciudad, como la Ópera Garnier, y su floreciente escena de cafés-concierto ofrecían un amplio acceso a los espectáculos, fomentando así una temprana apreciación por las artes entre muchos jóvenes parisinos, incluidos aquellos de origen humilde como el suyo. Este entorno, con su énfasis en la elegancia y la innovación, probablemente despertó el interés inicial de Martyl por la música, aunque las anécdotas específicas de su infancia son escasas en los registros históricos.Martyl quedó huérfana al final de su adolescencia tras la muerte de su padre en 1902 y la de su madre en 1903, ambas en el distrito 10 de París, lo que pudo haber intensificado su afán de independencia y su dedicación a la actividad artística. Esta temprana crianza parisina sentó las bases para su educación musical formal en el Conservatorio de París.

Formación musical:

Nelly Martyl se matriculó en el Conservatorio Nacional de París a principios del siglo XX, donde recibió formación formal como soprano bajo la tutela de los profesores Martini y Jacques Isnardon. Sus estudios se centraron en la técnica vocal y el dominio del repertorio operístico francés. En 1906, Martyl logró un hito importante al ganar un premio en el concurso vocal del Conservatorio, demostrando su destreza técnica y su prometedor talento artístico. Este logro, respaldado por sus antecedentes familiares parisinos, la posicionó para ingresar al mundo de la ópera.

Nelly Martyl cantando La Marsellesa en un hospital escocés durante la Gran Guerra.

Carrera operística. Debut profesional:

Nelly Martyl debutó profesionalmente en la Ópera de París en 1907, a la edad aproximada de 23 años, interpretando el papel de la Náyade en la ópera Armide de Christoph Willibald Gluck . Esta primera aparición marcó su entrada en el competitivo mundo de la gran ópera parisina, donde asumió papeles secundarios entre intérpretes consagrados. Su selección para el papel se produjo tras ganar el primer premio de canto en el Conservatorio de París, lo que sentó las bases de su rápido ascenso profesional. En 1909, Martyl se trasladó a la Opéra-Comique, un teatro más adecuado a su voz de soprano lírica, donde comenzó a interpretar papeles más ligeros, acordes con el repertorio de ópera cómica de la compañía. Entre sus primeros trabajos figuraba un papel en L'Attaque du moulin de Alfred Bruneau, representada en el cercano teatro Gaîté-Lyrique, así como apariciones en Carmen durante una visita a Montecarlo y compromisos en la Opéra de Bordeaux. Estas primeras actuaciones consolidaron su presencia en la vibrante escena operística parisina, aunque, como recién llegada, tuvo que desenvolverse en la intensa rivalidad entre las sopranos que aspiraban a los papeles principales. Los críticos contemporáneos elogiaron los primeros trabajos de Martyl, destacando su prometedora voz y su aplomo escénico. Por ejemplo, en una reseña de 1907 sobre un concierto, se la felicitó por su interpretación de un aria de Acis y Galatea de Handel y piezas de Henri Büsser, y el crítico señaló que «si esta joven se identifica un poco más con su canto, se convertirá en una artista consumada». Esta acogida puso de manifiesto su potencial a pesar de las dificultades para abrirse camino en los exigentes círculos operísticos de París.

Papeles destacados y estrenos:

Martyl se consagró como una destacada soprano lírica en la Opéra-Comique tras su incorporación en 1909, donde sobresalió en papeles clave del repertorio operístico francés. Entre sus interpretaciones más emblemáticas se encuentran Rosenn en Le Roi d'Ys de Édouard Lalo, Micaëla en Carmen de Georges Bizet , Sophie en Werther de Jules Massenet y Mimi en La bohème de Giacomo Puccini , demostrando su voz clara y flexible y sus matizadas interpretaciones de personajes románticos principales. Sus interpretaciones obtuvieron elogios por su profundidad emocional y agilidad vocal, particularmente en las obras de Massenet, donde su coloratura ligera y su fraseo expresivo fueron resaltados por sus contemporáneos. Uno de los momentos culminantes de su carrera fue su participación en estrenos mundiales, comenzando con la creación del personaje de Agnès en La Catalane de Fernand Le Borne en la Ópera de París el 24 de mayo de 1907, un papel temprano que demostró su presencia dramática en la ópera francesa contemporánea. Otros estrenos incluyeron a Juana en La Sorcière de Camille Erlanger en la Opéra-Comique en 1912, y a Floriane en Amadis de Massenet en la Opéra de Monte-Carlo el 1 de abril de 1922, dirigida por Léon Jehin, con Djéma Vécla en el papel principal. Más allá de París, el reconocimiento de Martyl se extendió a escenarios internacionales, incluyendo apariciones como invitada en el Covent Garden de Londres en 1910, donde interpretó papeles selectos en francés, reforzando su reputación de delicadeza interpretativa en la tradición lírica. Su rango vocal y dominio estilístico en estas producciones la consolidaron como una intérprete destacada de la ópera francesa de principios del siglo XX.

Última etapa profesional y jubilación:

Tras su servicio militar en la Primera Guerra Mundial, que interrumpió temporalmente su trabajo en los escenarios, Nelly Martyl retomó una agenda operística más limitada en la posguerra, centrándose en participaciones selectas como artista invitada en lugar de papeles regulares en el repertorio.En 1922, a la edad de 38 años, interpretó el papel de Floriane en el estreno mundial de Amadis de Jules Massenet en la Ópera de Montecarlo, lo que supuso una de sus apariciones más destacadas de su última etapa. Durante el período de entreguerras, Martyl buscó activamente nuevas oportunidades para actuar, como lo demuestra una carta conservada en la que solicitaba una audición a destacados directores de teatro parisinos, incluidos los propietarios del Olympia y del Folies-Bergère. En la década de 1940, en medio de las perturbaciones de la Segunda Guerra Mundial y el avance de la edad, se volcó hacia la pedagogía vocal, ofreciendo clases particulares de canto a alumnos como Georges Benoist alrededor de 1947; Benoist compartió posteriormente una grabación de Martyl actuando durante este período, lo que sugiere que mantuvo cierta participación musical activa fuera de los escenarios profesionales. Posteriormente, Martyl se retiró definitivamente de las actuaciones públicas y falleció en 1953 a la edad de 69 años.

Contribuciones a la Primera Guerra Mundial.

Servicio como enfermera:

Al estallar la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914, Nelly Martyl, una célebre soprano de la Opéra-Comique, decidió suspender su prometedora carrera operística para servir a su país en el esfuerzo bélico. Motivada por un profundo sentido del deber, aprovechó su fama como cantante para levantar el ánimo de los soldados mediante visitas y actuaciones, transformando su talento artístico en un instrumento de aliento en medio del conflicto. Esta decisión marcó un punto de inflexión, pues se comprometió plenamente con el servicio humanitario en lugar de continuar con sus compromisos profesionales sobre los escenarios. Antes de la guerra, en 1913, Martyl ya se había afiliado a la Union des Femmes de France, una organización auxiliar de la Cruz Roja Francesa dedicada a ayudar a los heridos militares y civiles en apoyo de los servicios médicos del ejército. Tras la movilización, asumió oficialmente el cargo de enfermera en la Cruz Roja, donde adquirió habilidades esenciales para tareas básicas, incluyendo la recuperación, evacuación y atención directa de soldados heridos en condiciones difíciles. Estas responsabilidades abarcaban vendar heridas, ayudar con el transporte y brindar consuelo inmediato a los afectados, lo que a menudo requería valentía física y una respuesta rápida. Su servicio inicial consistió en atender a los heridos en instalaciones de la retaguardia, ofreciendo ayuda compasiva en medio de la afluencia inicial de heridos. Este período de servicio puso de manifiesto un profundo contraste con su anterior vida en la ópera: cambió el glamour de los focos del teatro y el público que la adoraba por las sombrías salas llenas de sufrimiento. Sin embargo, se adaptó con determinación, ganándose pronto el reconocimiento por su dedicación antes de ser destinada a puestos más peligrosos.

Experiencias en Verdún:

En el verano de 1916, en plena Batalla de Verdún, Nelly Martyl fue desplegada al frente como enfermera de la Cruz Roja, sirviendo en hospitales de campaña expuestos a intensos bombardeos de artillería alemana y ataques con gas. Rescató personalmente a soldados gravemente heridos de las trincheras, brindándoles atención inmediata en condiciones peligrosas que incluían bombardeos constantes. Martyl resultó herida tres veces y gaseada dos veces durante estas operaciones, pero continuó con su deber, lo que le valió el ascenso primero a cabo y luego a sargento por su valentía. Su servicio se extendió a otros frentes, incluyendo el Chemin des Dames y el frente austro-italiano. La labor de Martyl iba más allá de la asistencia enfermera; organizaba recitales en teatros improvisados ​​cerca del frente, interpretando arias de ópera de compositores como Bizet y Offenbach para levantar el ánimo de las tropas exhaustas y los heridos. Estas actuaciones, a menudo celebradas en el "Teatro del Frente" establecido en el sector de Verdún por su esposo, Georges Scott, ofrecían un breve respiro de los horrores de la guerra, y los soldados atribuían a su voz el haberles levantado la moral durante las fases críticas de la batalla. Según se cuenta, un general atribuyó el aumento de la determinación militar entre sus hombres a sus reconfortantes canciones, que cantaba incluso mientras caían proyectiles cerca. Su resistencia y su doble papel como enfermera y artista la llevaron a ser ampliamente reconocida como una "heroína de guerra" y a recibir el cariñoso apodo de "la fée de Verdun" (el Hada de Verdún), que simbolizaba su presencia casi mítica en medio de la carnicería. Por estas contribuciones, recibió múltiples condecoraciones y fue galardonada con la Cruz de Guerra en 1917, así como con las insignias de la Legión de Honor en 1920.

Portada del libro "Hada de Verdún" escrito por Philippe Nessmann. 2016

Vida personal y legado. Matrimonio y familia:

Nelly Martyl se casó con el artista francés Georges Scott (nombre completo Georges Bertin Scott de Plagnolles, 1873–1943) el 12 de julio de 1909, en una ceremonia civil en el ayuntamiento del distrito 9 de París, seguida de un servicio religioso en la iglesia de la Trinidad. La boda fue un evento de la alta sociedad con un tema de "Primer Imperio", en el que los invitados y la pareja se vistieron como soldados de la época napoleónica, y entre los testigos figuraban el general Émile Bailloud y el pintor Édouard Detaille; una fotografía del evento apareció en la revista L'Illustration el 17 de julio de 1909. Scott, un destacado ilustrador y pintor conocido por su trabajo en periódicos como L'Illustration y representaciones teatrales, había establecido un estudio en el número 83 de la Rue Denfert-Rochereau en el distrito 14 de París, donde la pareja residió después del matrimonio. Su unión los situó en el centro de los círculos artísticos y de la alta sociedad parisina, donde la carrera de Martyl como cantante y actriz en escenarios como la Ópera de París y la Comédie-Française se entrecruzó con las ilustraciones de Scott de escenas teatrales y retratos de la nobleza. Por ejemplo, es probable que el encargo de Scott para ilustrar el libro de Frédéric Loliée de 1907 sobre la Comédie-Française se viera facilitado por su conexión con Martyl, un pensionista de allí. La pareja aparecía frecuentemente junta en revistas de moda, y Martyl lucía vestidos de diseñador, lo que reflejaba su inmersión compartida en la vida cultural de élite. Durante la Primera Guerra Mundial, el servicio de enfermería en el frente de Martyl provocó una breve separación de Scott, quien se desempeñó como artista militar creando carteles de propaganda, aunque se reunieron después de la guerra. Los Scott no tuvieron hijos, una circunstancia que contribuyó a la escasez de archivos familiares personales de su matrimonio. En la década de 1930, su relación se había deteriorado, lo que llevó a una separación, pero Scott expresó un afecto persistente en cartas y dedicatorias hasta su muerte en 1943; Martyl, viuda, vivió discretamente hasta su propia muerte en 1953 a la edad de 69 años en Versalles. Este arreglo privado le permitió a Martyl equilibrar su heroísmo público en tiempos de guerra y su personalidad artística con una vida familiar discreta centrada en su hogar sin hijos.

Filantropía y actividades de posguerra

Tras su servicio como enfermera durante la Primera Guerra Mundial, que sentó las bases de su compromiso de por vida con las causas humanitarias, Nelly Martyl extendió sus esfuerzos a la filantropía en el período de entreguerras. A finales de la década de 1920, cofundó la Fundación Nelly Martyl con la filántropa y aviadora Magdeleine Goüin, condesa de Ganay; la organización, reconocida por su utilidad pública, se dedicó a proporcionar atención médica general a las personas desfavorecidas. La fundación inauguró su dispensario en 1929 en el número 129 de la rue de Belleville, en el distrito 19 de París, en un terreno cedido por la ciudad. En colaboración con Goüin, Martyl se propuso ofrecer servicios médicos gratuitos a los residentes necesitados del barrio obrero, basándose en su experiencia durante la guerra con la Cruz Roja para atender las necesidades sanitarias de la población civil. Para impulsar la iniciativa, aprovechó su fama en el mundo del arte, organizando eventos benéficos para el dispensario de la fundación.En las décadas de 1930 y 1940, Martyl mantuvo su participación en obras de beneficencia médica a través de la fundación, que continuó funcionando como un recurso clave para el apoyo a la salud local, aunque los detalles específicos sobre la ayuda a los veteranos o los programas para huérfanos de guerra siguen siendo escasos en los registros. Sus actividades de posguerra se centraron en una labor humanitaria constante, sin retomar por completo su carrera operística, lo que refleja un cambio hacia el bienestar comunitario duradero a la sombra de las dos guerras mundiales.

Muerte y reconocimiento: 

Nelly Martyl falleció el 9 de noviembre de 1953 en Versalles, Francia, a la edad de 69 años. Tras su fallecimiento, Martyl recibió homenajes de colegas de la ópera y compañeros de guerra, lo que reflejó su doble legado como artista y humanitaria. Su funeral se celebró en la intimidad, con el entierro en el cementerio de Montmartre en París, lo que subraya el discreto final de una vida marcada por el reconocimiento público. El reconocimiento inmediato puso de relieve sus contribuciones a la cultura y la moral francesas durante la Primera Guerra Mundial, y sus contemporáneos la recuerdan como un símbolo de resiliencia. El legado póstumo de Martyl perdura como soprano pionera de la Belle Époque, heroína de guerra apodada "La Fe de Verdún" por sus esfuerzos como enfermera y por levantar la moral en la batalla de Verdún, y filántropa que fundó un dispensario en el distrito 19 de París en 1929 para combatir las enfermedades hereditarias. Entre las conmemoraciones modernas se incluye un perfil dedicado en el Mémorial de Verdun, que destaca su servicio en 1916, y la publicación en 2016 de La Fée de Verdun de Philippe Nessmann, que reavivó el interés durante el centenario de la Batalla de Verdún y obtuvo el Premio Historia de literatura histórica juvenil. Se instaló una placa en honor a su labor en el dispensario en el número 129-131 de la rue de Belleville antes de la demolición del lugar en 2017.

Más información y fuentes:

https://www.musee-armee.fr/collections/ressources/heroines-et-heros-histoire/nelly-martyl.html

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=676938991221656&set=a.566620565586833&id=100067166842855

https://www.amazon.es/f%C3%A9e-Verdun-H%C3%A9ro%C3%AFnes-lhistoire/dp/2081344653

https://grokipedia.com/page/nelly_martyl

https://fr.wikipedia.org/wiki/Nelly_Martyl

https://memorial-verdun.fr/en/ressources/ressources-historiques/destins-de-verdun/nelly-martyl

 

 

 


sábado, 9 de mayo de 2026

Niñas jugando a Enfermeras. 1958.

Día Internacional de la Enfermería. 12 Mayo 2026.

La profesión enfermera es una de las que generan atracción desde edades tempranas, y se desea poder ejercerla de mayor, deseo relacionado con la condición humana de querer “ayudar al otro” de ponerse a su altura en los momentos de necesidad y auparlo hasta su restablecimiento si es posible. Ésta foto es un buen reflejo de ese deseo de querer ser Enfermera.

Niñas jugando a enfermeras. 1958. Archivo fotográfico de "Gazteiz Hoy"

ARQUÉ. ARQ-0419_39. Coloreada por Divertimento Enfermero. 


A modo de recuerdo dejamos aquí la definición de la profesión del Consejo Internacional de Enfermería, CIE (1987):
“La enfermería, como parte integrante del sistema de atención de salud, comprende la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, y los cuidados de los enfermos físicos, los enfermos mentales y las personas discapacitadas de todas las edades, en todos los contextos de la atención de salud y otros contextos de la comunidad. En este amplio espectro de la atención de salud, los fenómenos de especial interés para las enfermeras son "las respuestas de las personas, de las familias y de los grupos a los problemas de salud reales o posibles" (ANA, 1980, pág. 9). Estas respuestas humanas van desde reacciones de restauración de la salud ante un episodio único de enfermedad hasta la elaboración de una política de promoción de la salud de una población a largo plazo.

Niñas jugando a enfermeras. 1958. Archivo fotográfico de "Gazteiz Hoy", medio de información de Vitoria-Gasteiz y Álava. País Vasco - España. 

ARQUÉ. ARQ-0419_39.  


Este año en el día Internacional de la Profesión Enfermera acompañamos también la foto con el texto que para la ocasión lo hace el Consejo Internacional de Enfermería:

El CIE anuncia el tema del Día Internacional de la Enfermera (DIE) 2026: Nuestras enfermeras. Nuestro futuro. Las enfermeras empoderadas salvan vidas. Este enfoque envía un mensaje claro: para maximizar el impacto de la fuerza laboral de enfermería en la salvación de vidas, debemos empoderar al personal de enfermería con entornos de trabajo seguros y justos y con el ejercicio pleno de la enfermería, la influencia y el liderazgo.

El tema llega en un momento crítico, ya que la salud mundial se enfrenta a retos sin precedentes debido a la escasez de personal, el aumento de la demanda de atención de la salud y los efectos cada vez mayores de los conflictos y el cambio climático. Los profesionales de la enfermería siguen prestando cuidados, protegiendo a las comunidades y manteniendo unidos los sistemas de salud, a menudo bajo una enorme presión, pero su trabajo no suele ser plenamente reconocido ni apoyado.

José Luis Cobos Serrano, presidente del CIE, destacó la urgencia del mensaje de este año:

«Elegimos este tema para el DIE 2026 porque reconocemos que, en este momento de intensa presión mundial, cada día, en todo el mundo, el profesional de enfermería está realizando una labor extraordinaria para salvar y mejorar la vida de las personas y de comunidades enteras. También deja claro que dicho profesional deben estar plenamente empoderado para tener el mayor impacto posible en la salud de las personas.

Mi lema como presidente del CIE es el empoderamiento, y el tema de este año refleja ese compromiso de garantizar que el personal de enfermería tenga la autoridad, los recursos y las condiciones de trabajo que necesita para prestar una atención excepcional. El verdadero empoderamiento significa eliminar las barreras que impiden al personal de enfermería utilizar todos sus conocimientos y habilidades, y crear vías para que sus voces den forma al futuro de la prestación de cuidados en salud».

Basándose en el éxito de los temas anteriores del DIE —El poder económico de los cuidados (2024) y Cuidando de las enfermeras fortalecemos la economía (2025)—, el DIE 2026 cambia el enfoque hacia el enorme poder que tiene profesional de enfermería para hacer que la atención de la salud sea segura, eficaz y accesible para todos.

El CIE publicará un informe del DIE basado en datos empíricos centrado en aprovechar el poder del personal de enfermería para mejorar los resultados en salud y prestar una atención primaria fiable y centrada en la persona que pueda transformar los sistemas de salud y abordar los mayores retos sanitarios de nuestro mundo. El informe esbozará las medidas clave necesarias para contratar y retener a un sólido personal de enfermería mediante la inversión en condiciones de trabajo seguras, una remuneración justa y oportunidades significativas de liderazgo, educación e influencia.

El Día Internacional de la Enfermería se celebra en todo el mundo cada 12 de mayo, aniversario del nacimiento de Florence Nightingale. El CIE conmemora cada año este importante día eligiendo un tema y elaborando un informe y recursos sobre el DIE. 

Más información y fuentes:

"Gazteiz Hoy" es un medio independiente de información y denuncia de Vitoria-Gasteiz y Álava, País Vasco-Reino de España. Actualidad local, deporte, economía, análisis y toda la agenda cultural. 

https://www.icn.ch/es/noticias/llamamiento-del-cie-para-el-dia-internacional-de-la-enfermera-2026-las-enfermeras

https://www.flickr.com/photos/89750192@N06/albums/72157718564350981/

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