jueves, 19 de febrero de 2026

La gran obra de la enfermera Selma Meir.

Schwester Selma Meir, una enfermera formada en Alemania, a comienzos del siglo XX, llevó orden, compasión y atención profesional a Jerusalem, cambiando el futuro de la asistencia sanitaria en la Tierra de Israel.

Zelma Meir, enfermera jefe del Hospital Shaare Zedek, Jerusalén,1940, referencia IL-INL-YBZ-0710-145 Yad Yitzhak Ben Zvi, Colección de la familia Dani y Aviva. 

Cuando Selma Meir llegó a Jerusalem a principios del siglo XX, encontró un mundo completamente distinto al que había dejado atrás. Formada en Alemania, impregnada de disciplina y orden, se encontró de pronto en una ciudad polvorienta y poco desarrollada bajo dominio otomano, donde los hospitales carecían incluso de la infraestructura más básica. No había calles pavimentadas, ni electricidad, ni agua corriente.

Su viaje desde Europa duró casi un mes, combinando trenes, carruajes y largos tramos de incertidumbre. Cuando finalmente llegó a Jerusalem, la llevaron al hospital en un carro tirado por un burro. Había aceptado quedarse tres años. Permanecería casi siete décadas.

El hospital Shaarei Tzedek en construcción, 1901.

Una infancia marcada por la pérdida y una vocación de cuidado. Selma Meir nació en 1884 en Hannover, Alemania, en el seno de una familia judía muy humilde. Su infancia estuvo marcada por la tragedia. Cuando tenía apenas cinco años, su madre murió al dar a luz, dejando cinco huérfanos pequeños. Esta experiencia de pérdida temprana marcó toda su vida. Privada del cuidado materno desde niña, desarrolló un profundo anhelo de brindar a otros aquello que a ella le faltó, lo que llamaba “amor maternal y amor por los seres humanos”. Sentía que la enfermería no era simplemente una profesión, sino una misión.

Para cuando alcanzó la adultez, Selma ya era enfermera titulada y trabajaba en el Hospital Salomon Heine en Hamburgo, y fue allí donde su vida dio un giro decisivo, el Dr. Moshé Wallach, el visionario director del Hospital Shaarei Tzedek en Jerusalem, había viajado a Alemania en busca de una enfermera jefe capaz de transformar una institución en dificultades en un hospital. Selma fue recomendada para el puesto. Sin conocer del todo las dificultades que le esperaban, ella aceptó.

Selma Mayer trabajando junto al Dr. Moshé Wallach en el hospital Shaarei TZedek. Cortesía del Archivo Sionista Central.

La Jerusalem que Selma encontró poco se parecía a Europa. El transporte era primitivo, los servicios públicos escasos y las condiciones sanitarias extremadamente desafiantes. Dentro del Hospital Shaarei Tzedek encontró lo que más tarde describió como “una situación bastante desordenada”. El personal enfermero no tenía formación profesional, los departamentos estaban amontonados la comida se preparaba en cocinas de queroséno, que también servían para calefacción. Solo la sala de enfermedades infecciosas estaba aislada en un edificio separado. En lugar de desesperarse, Selma se puso a trabajar.

Creo orden donde reinaba el caos. Durante sus primeras semanas Selma recorrió el hospital con un cuaderno, anotando todo lo que necesitaba corregirse. Paso a paso introdujo estándares profesionales de enfermería inspirados en el sistema alemán: capacitó al personal, estableció rutinas, impuso normas de higiene y creó orden donde antes había desorden. Las enfermeras debían usar cofias esterilizadas y las sábanas se cambiaban a diario, prácticas que hoy damos por sentadas en la asistencia actual.  Además de la enfermería, supervisó la cocina del hospital y gestionó los suministros sanitarios, asegurando que incluso los sistemas más básicos funcionaran con eficiencia. Su enfoque era discreto pero firme, práctico más que ideológico. Con el tiempo, estos cambios transformaron de forma radical la atención a los pacientes.

Una graduada de la escuela de enfermería recibe la insignia de enfermera, mientras Selma Meir, segunda desde la izquierda, observa,1954.

Poco después de su llegada, Jerusalem fue golpeada por epidemias, entre ellas el tifus. Pacientes gravemente enfermos hacían fila frente al hospital hasta el mercado de Majané Yehudá, desesperados por ser admitidos. Selma trabajó incansablemente junto a los médicos, a menudo en condiciones peligrosas. Sus tareas iban más allá de la enfermería asistencial, ya que también intervenía en cirugías. Para proteger a su personal, introdujo ropa protectora, medidas simples que redujeron infecciones y salvaron vidas.

Madre para los que no tenían madre. Selma desarrolló un vínculo especial con la sala de maternidad. En aquella época, el parto era de mayor riesgo que en la actualidad. Las madres con frecuencia enfermaban gravemente y muchos recién nacidos no sobrevivían. Selma encontraba una profunda satisfacción al ver cómo un bebé enfermo recuperaba fuerza y salud. Pero también fue testigo de grandes tragedias. Cuando una madre moría después del parto y no había nadie que cuidara al bebé, se buscaba a una mujer para amamantarlo, y el hospital proporcionaba alimentos y atención sanitaria. En uno de esos momentos, su compromiso de tres años estaba por terminar y Selma consideraba la posibilidad de regresar a Hamburgo. El Dr. Wallach le preguntó si asumía la responsabilidad del bebé huérfano. Selma lo consideró y aceptó. Con esa decisión, su vida en Jerusalem se volvió permanente. Más tarde, otro bebé sin madre quedó bajo su cuidado. Lo que había comenzado como un deber profesional se transformó en una responsabilidad personal y en un profundo compromiso emocional.

Enfermería bajo fuego: la Primera Guerra Mundial. La guerra trajo nuevos desafíos. Durante la Primera Guerra Mundial, Jerusalem se convirtió en un campo de batalla cuando fuerzas británicas y otomanas se enfrentaban en las cercanías. Soldados heridos de ambos bandos, así como civiles lesionados, inundaron el hospital. Mientras las explosiones resonaban en la ciudad, Selma y el personal continuaron trabajando, atendiendo a los heridos e improvisando bajo el fuego. Cuando los combates se acercaron peligrosamente, Selma ordenó trasladar a todos los pacientes al sótano. Al día siguiente, el silencio se impuso: las fuerzas otomanas se habían rendido.

Formar a una generación. En 1934, Selma fundó una escuela de enfermería en Shaarei Tzedek, formando personalmente a una nueva generación de enfermeras profesionales. Ella creía profundamente en minimizar el sufrimiento de los pacientes, insistiendo en que los cuidadores no escatimaran esfuerzos para aliviar el dolor y preservar la dignidad. Su influencia se extendió mucho más allá de las paredes del hospital. Los estándares que estableció ayudaron a moldear la enfermería moderna en Jerusalem y eventualmente en todo Israel. Muchas de sus alumnas desempeñaron luego papeles destacados en el sistema de salud del país.


Fotografías de enfermeras con Sha'are Zedek con Moshe Wallach y Selma Meir. Fotógrafos: Bassan y otros. Jerusalén, décadas de 1940 y 1950.

Incluso en sus últimos años, su sentido de responsabilidad no disminuyó. Cuando en 1948 estallaron nuevamente los combates con la fundación del Estado de Israel, ella se encontraba en Tel Aviv. Sabiendo que su hospital y sus pacientes la necesitaban, se unió a un peligroso convoy de regreso a Jerusalem, pese a la amenaza de bombas y francotiradores.

Selma Meir eventualmente se jubiló, pero continuó viviendo en los terrenos del hospital que había ayudado a construir, ahora convertido en un moderno centro médico sanitario irreconocible respecto al que encontró décadas antes. Uno de los bebés que ella había acogido años atrás creció y la cuidó en sus últimos años.

La vida de Schwester Selma Meir cuenta una historia silenciosa pero poderosa: cómo la compasión, la disciplina y la perseverancia pueden moldear instituciones y vidas. Sin buscar reconocimiento, ayudó a sentar las bases de la atención sanitaria moderna en Jerusalem. Su legado perdura no solo en edificios y procedimientos, sino también en las innumerables vidas que tocó con su compromiso constante con la atención y la comunidad.

Con motivo del 42º aniversario de su fallecimiento, el 19 de febrero, la vida de Schwester Selma Meir nos recuerda que la dedicación silenciosa y la compasión pueden dejar una huella duradera en una ciudad, en un sistema sanitario y en generaciones de pacientes y trabajadores de la salud.

Más información y/o fuentes:

https://www.nli.org.il/he/archives/NNL_ARCHIVE_AL997009639680105171/NLI#$FL169998244

https://menuchapublishers.com/collections/miriam-zakon/products/a-sister-in-white?srsltid=AfmBOopeE4YsQZ7il10t7Z7aKLLSrfKCGFmMv-02j-nOnnMbJ3Sc3yu_

https://aishlatino.com/la-enfermera-que-ayudo-a-desarrollar-la-medicina-moderna-en-jerusalem/

https://winners-auctions.com/en/items/group-of-8-photographs-of-shaare-zedek-nurses-with-moshe-wallach-and-selma-meir-photographers-bassan-and-others-jerusalem-1940s-50s/

miércoles, 12 de noviembre de 2025

La enfermería en la obra de Dima Filatov.

Dima Filatov es un pintor ucraniano nacido en 1976, artista contemporáneo cuyo estilo y técnica cautivan e inspiran, se distingue por su enfoque único del arte. Especializado en obras que combinan textura y color de formas innovadoras, Filatov ha marcado el mundo artístico con su originalidad y expresión vibrante. Educado en prestigiosas instituciones, Dima Filatov adquirió una sólida base académica que influyó mucho en su carrera artística. Aunque no se mencionan los detalles específicos de sus estudios, es evidente que su aprendizaje jugó un papel clave en el desarrollo de sus habilidades y comprensión del arte. 

Pintura de Enfermera. Acrílico sobre lienzo 60 X 120 X 2 . Dima Filatov 

Las inspiraciones artísticas de Filatov, aunque no se enumeran explícitamente, brillan en su trabajo a través de sutiles referencias a diversos movimientos y épocas artísticas. El estilo de Filatov es notablemente distintivo. Utilizando una paleta de colores atrevidos y técnicas mixtas, crea lienzos dinámicos y cargados de emociones. La textura juega un papel central en su trabajo, ofreciendo una dimensión táctil que invita a una exploración más profunda. Sus temas, a menudo abstractos, permiten una interpretación personal, haciendo de cada obra una experiencia única para el espectador.

Dibujo de Enfermera. Tinta sobre cartón 74 X122 X 0,5. Dima Filatov 

Dima Filatov ha participado en varias exposiciones importantes que solidificaron su reputación en el campo artístico, ha expuesto en su país así como en Rusia, Corea del Sur, el Reino Unido, los Países Bajos, España y Georgia. Cada una de sus obras es una ventana al mundo espiritual. En la búsqueda de nuevos medios de expresión artística, explora los "puntos de contacto" entre lo secular y lo espiritual. Desde el arte abstracto hasta el realismo, su enfoque artístico varía, ya que el arte es su filosofía. Los honores y premios que ha recibido son un testimonio de su talento y compromiso con su arte. Lo que realmente distingue a Filatov es la originalidad de su enfoque y el impacto cultural de su trabajo. Cada obra es una declaración, una forma para que el artista se conecte con su audiencia en un nivel más profundo, a menudo provocando pensamientos o evocando emociones poderosas. Su impacto en el mundo del arte no se debe sólo a la belleza estética de sus creaciones, sino también a su capacidad para conmover e inspirar a quienes las contemplan. Dima Filatov es un artista cuyo trabajo sigue fascinando e inspirando. Con técnica refinada y estilo expresivo, continúa impresionando y cautivando al público de todo el mundo. Su impacto en el arte contemporáneo es innegable y su viaje aún promete muchas creaciones cautivadoras en el futuro.

Pueden encontrar más información y adquirir sus obras en galerías virtuales como:

https://www.artsper.com/es/

https://www.singulart.com/es/

jueves, 18 de septiembre de 2025

La Enfermería en la colección de Louis Vuitton Primavera/Verano 2008.

La colección de Louis Vuitton de la colección Primavera/Verano 2008, bajo la dirección de Marc Jacobs, fue un desfile muy particular y recordado por la temática relacionada con la enfermería. Aquí detallamos lo más relevante:

Temática de indumentaria enfermera: El desfile comenzó con una fila de modelos vestidas con ciertos rasgos de la vestimenta enfermera, algunas con gorros blancos con letras que, en conjunto, formaban el nombre de "Louis Vuitton". Debajo del uniforme de enfermera, se transparentaba un vestido colorido, creando una mezcla inusual y, para algunos, caótica.



Colaboración con Richard Prince: Esta colección fue una colaboración con el artista estadounidense Richard Prince, conocido por su obra "Nurses" (Enfermeras). Marc Jacobs Inspirado por el lenguaje visual de Prince, también reinventó el monograma de la marca con salpicaduras de pintura, garabatos infantiles y toques de brillo ácido, evocando un espíritu psicodélico inspirado en el estilo irreverente de Prince e incluso en las paletas de colores de Bob Esponja. En resumen, el look de enfermera se convirtió en una fusión abierta de alta costura, apropiación del arte pop y teatro de pasarela, los bolsos de la colección también presentaban ilustraciones y el estilo de este artista.



Estética y reacción: La colección fue descrita como "rara" y "caótica" por algunos críticos, mezclando de manera ecléctica diferentes telas y colores. A pesar de esto, se destacaron algunas piezas y, en general, se consideró una propuesta muy original. El desfile incluyó en su inauguración a supermodelos de la época como Naomi Campbell, Stephanie Seymour, Eva Herzigova, Nadja Auermann y Natalia Vodianova, desfilaron con abrigos de organza transparente de plástico/blanco malvavisco sobre vestidos pastel, rematados con cofias de enfermera que deletreaban "LOUIS VUITTON" y enmarcadas por delicadas mascarillas negras de encaje con monograma lo que le dio aún más notoriedad.



La colección según la crítica especializada fue un ejemplo de la audacia creativa de Marc Jacobs, que rompió con lo convencional al mezclar la alta moda con una temática de enfermeras inspirada en el denominado arte contemporáneo.



Por parte del colectivo profesional enfermero por supuesto que hubo algunas críticas, aunque no fue un escándalo masivo en la prensa general. Las principales preocupaciones se centraron en la imagen que se proyectaba de la profesión.

Las críticas se enfocaron en:

La sexualización: A algunos les pareció que el vestuario, con modelos luciendo gorros de enfermera y ropa interior visible, reforzaba el estereotipo de la enfermera como un fetiche sexual en lugar de destacar la profesión como un trabajo serio y respetable.



La falta de seriedad: La temática se percibió como frívola, algo que contrastaba con la imagen de una profesión crucial para la salud pública, que requiere de años de formación y un gran compromiso.



La desvalorización de la imagen profesional: Muchos argumentaron que este tipo de representaciones superficiales y glamurosas no hacían justicia al duro trabajo y la vocación de las enfermeras, y que incluso podían llegar a trivializar su labor.



En defensa del desfile, se argumentó que la colección se inspiraba directamente en la obra del artista Richard Prince, conocido por sus pinturas de enfermeras basadas en la "novela rosa" de los años 60/70 del pasado siglo. En este sentido, la pasarela era una reinterpretación artística de una obra ya existente y no una crítica directa a la profesión en sí misma.

A pesar de las críticas, la mayoría de los profesionales de la enfermería no se sintieron personalmente aludidos, considerándolo simplemente una fantasía de moda o un disfraz, muy alejado de la realidad de su día a día.

 Más información y fuentes:

https://www.vogue.com/fashion-shows/spring-2008-ready-to-wear/louis-vuitton

https://es.pinterest.com/

https://www.instagram.com/p/DMniNSTuP_o/?img_index=14

https://www.instagram.com/firsttimesworldwide/p/DMniNSTuP_o/?img_index=2

https://www.google.com/search?sca_esv=0424632e62fbf00a&rlz=1C5CHFA_enUS809US809&sxsrf=AE3TifMt2AZHBDs_S7lJdayNrKhyrt9Cog:1756641088479&q=vuitton+spring+2008+louis+vuitton+by+marc+jacobs+nurse&uds=AOm0WdE2fekQnsyfYEw8JPYozOKzOYSpPHqS5anZAIJrjPLGJEHe7KvxkqlZFZQ5wB3IkojDQkE2SQ9flmooSzkuSXOOKT3fN_mIbxwSWKAEOQjAJKz-KI_FxjJVRK2mjUBwc8wYzA37GSVBRn_DH2UdqPLURQb9vKxD0OzCKmGHlHGVjf1K0BqJdNywH4nj5-cdQJWdAtlc&udm=2&sa=X&ved=2ahUKEwikpM6A_rSPAxXmLvsDHTLSKWAQxKsJKAB6BAgREAE&ictx=0&biw=1200&bih=679&dpr=2.5#vhid=I7aPSe2BKQNpfM&vssid=mosaic

domingo, 24 de agosto de 2025

La enfermera. (The Nurse). 1997. Cine

La película "The Nurse", lanzada en 1997, es un thriller psicológico que sumerge al espectador en un oscuro relato de venganza y obsesión. El filme, dirigido por Robert Malenfant, presenta una trama centrada en Laura, una enfermera traumatizada por un trágico evento pasado: la muerte de sus padres y su hermano menor en un accidente de coche.

Fotos de escenas de la película "Nurse" 1997.
 Diseño de Divertimento Enfermero.


La historia se complica cuando Laura, consumida por el dolor y la rabia, identifica a un acaudalado hombre de negocios, Alex, como el responsable del fatal accidente, a pesar de que este fue exculpado. Convencida de su culpabilidad, Laura jura vengarse.

Para llevar a cabo su siniestra venganza, Laura traza un plan meticuloso: se convierte en la enfermera a cargo de la esposa de Alex, que sufre una enfermedad. De esta manera, logra infiltrarse en la vida de la familia de Alex, ganándose su confianza y la de su hijo, lo que le permite poner en marcha su plan. 

La película se desarrolla en un clima de tensión creciente. Laura, con una fachada de profesionalidad y empatía, comienza a manipular y aterrorizar a la familia de Alex. Sus acciones van desde la manipulación psicológica hasta actos más violentos, todo diseñado para hacer que Alex sufra de la misma manera que ella lo hizo. El clímax de la película revela la verdadera naturaleza de Laura y su plan de venganza, llevando a una confrontación final en la que se exponen verdades impactantes.

En resumen podemos decir que, "The Nurse" explora cómo el trauma y el dolor pueden transformar a una persona en un ser vengativo y despiadado, mientras cuestiona la delgada línea entre la justicia y la locura.


Ficha técnica: 

Título Original: The Nurse     Duración:  94 minutos.

En zona hispanohablante: “La Enfermera” – “La obsesión de Laura”.

Director: Robert Malenfant

Reparto:

Lisa Zane como la enfermera Laura Harriman

Michael Fairman como Bob Martin

John Stockwell como Jack Martin

Nancy Dussault como Carol Martin

William R. Moses como Michael

Estrenada el 01/01/1997    Duración 94 min.

País:  Estados Unidos. 

Más información y fuentes:

https://www.themoviedb.org/movie/83323-the-nurse?language=es-ES https://www.imdb.com/es-es/title/tt0117217/?ref_=mv_close https://en.kinorium.com/106357/ 

https://www.lavanguardia.com/peliculas-series/peliculas/la-enfermera-83323

 

miércoles, 13 de agosto de 2025

Enfermera tratando las lesiones en frente y espalda de una mujer víctima de abuso.

La enfermera Mary Lou Pittsman tratando las lesiones en la frente y espalda de la Sra. Nancy Pittman, de 21 años, quien fue brutalmente golpeada por su esposo Eddie, según la policía. Posteriormente las autoridades informaron que el hombre de 29 años desnudó a su esposa y la golpeó con un cinturón.

Enfermera tratando las lesiones en frente y espalda de una mujer víctima de abuso.  29/3/1960 - San Diego. Estados Unidos.

En la página donde está tomada la información no hace referencia a los aspectos policiales y judiciales a los que supuestamente debió de afrontar el esposo agresor. 


La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la violencia de género como un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos.

En línea con la Declaración de las Naciones Unidas, define la violencia de género como "todo acto de violencia basado en el género que tenga como resultado un daño físico, sexual o psicológico, o la amenaza de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada".

  • Raíces en la desigualdad: Se considera que la violencia de género es una de las manifestaciones más claras de la desigualdad, subordinación y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres. La discriminación y la desigualdad en la distribución del poder y los recursos son causas fundamentales.
  • Violencia de pareja: La OMS destaca que la violencia ejercida por la pareja o expareja es la forma más común de violencia contra la mujer a nivel mundial, abarcando alrededor del 30% de los casos.

La OMS aborda diferentes tipos de violencia que se ejercen por razones de género, entre ellos:

  • Violencia física: Cualquier acto no accidental que cause o pueda causar daño en el cuerpo de la mujer, como golpes, heridas, palizas, quemaduras, etc.
  • Violencia sexual: Incluye la violación, el intento de violación, los tocamientos sexuales no deseados y cualquier forma de coerción sexual.
  • Violencia psicológica y emocional: Abarca el abuso verbal (insultos, celos), la intimidación, la humillación y el control.
  • Violencia económica: Se refiere al aislamiento económico de la víctima, la privación de dinero o el control de los recursos financieros.
  • Prácticas nocivas: La OMS también considera la mutilación genital femenina (MGF) como una forma de violencia, destacando que es una práctica que no aporta ningún beneficio para la salud y puede tener graves consecuencias.

Algunas de las consecuencias más relevantes son:

  • Consecuencias físicas: Heridas graves, fracturas, laceraciones, quemaduras, y lesiones de larga duración.
  • Consecuencias en la salud mental: Depresión, trastornos de ansiedad, trastorno de estrés postraumático (TEPT), trastornos del sueño y de la alimentación, y un mayor riesgo de intentos de suicidio.
  • Consecuencias en la salud sexual y reproductiva: Embarazos no deseados, abortos, infecciones de transmisión sexual (incluido el VIH), problemas ginecológicos y complicaciones en el parto, como la hemorragia posparto y el bajo peso al nacer del bebé.

 

La OMS afirma que la violencia de género es un problema prevenible. Su enfoque se centra en la necesidad de que los gobiernos y la sociedad en su conjunto aborden los factores sociales y culturales que la provocan, promuevan la igualdad de género, y fortalezcan los sistemas de salud para que puedan responder de manera adecuada a las víctimas de violencia. La organización considera fundamental la colaboración de todos los sectores para la eliminación de la tolerancia a este tipo de maltrato.

A lo largo de la historia, la legislación sobre la violencia contra la mujer ha evolucionado desde el reconocimiento de los derechos humanos en general hasta la creación de marcos legales específicos a nivel mundial y regional.

Las primeras legislaciones y los hitos más importantes.

La lucha contra la violencia de género a nivel global se consolidó a partir de una serie de declaraciones y convenios internacionales.

  • Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948): Aunque no abordaba específicamente la violencia de género, sentó las bases al establecer que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, sin distinción de sexo.
  • Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, 1979): Este tratado internacional de la ONU es un pilar en los derechos de la mujer. Define la discriminación y obliga a los Estados a tomar medidas para eliminarla. Aunque la violencia no se mencionaba explícitamente al principio, el Comité de la CEDAW la interpretó más tarde como una forma de discriminación.
  • Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (1993): Aprobada por la Asamblea General de la ONU, fue un hito crucial al definir por primera vez la violencia contra la mujer como "toda violencia que pueda causar daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer".
  • Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing (1995): Los gobiernos se comprometieron a incluir una perspectiva de género en sus políticas, reconociendo la violencia contra las mujeres como un obstáculo para la igualdad.
  •  

Actualmente la legislación ha avanzado significativamente, aunque la violencia de género sigue siendo un problema global.

  • Convenio de Estambul (2011): Este tratado del Consejo de Europa es considerado el marco jurídico más completo a nivel regional. Establece un marco para proteger a las mujeres contra todas las formas de violencia y exige a los Estados firmantes la penalización de delitos como la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado y diversas formas de violencia doméstica.
  • Directiva de la Unión Europea (2024): Recientemente, el Parlamento Europeo aprobó una directiva para luchar contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, que incluye la criminalización de la ciberviolencia y el matrimonio forzado, y establece mejores servicios de asistencia para las víctimas.

Estadísticas y desafíos: Según ONU Mujeres, una de cada tres mujeres en el mundo ha sido víctima de violencia física o sexual. Más de 640 millones de mujeres han sufrido violencia por parte de su pareja. La violencia en el ámbito familiar es la principal causa de homicidio de mujeres, con una mujer o niña asesinada cada hora por un miembro de su familia. Los conflictos armados, los desplazamientos forzados y la ciberviolencia son factores que agravan la situación. A pesar de los progresos legislativos, la implementación efectiva, la falta de datos completos y la persistencia de estereotipos culturales siguen siendo los principales desafíos.

Más información y fuentes:

https://es.wikipedia.org/wiki/Violencia_de_g%C3%A9nero

https://violenciagenero.igualdad.gob.es/

https://www.lifeweek.com.cn/article/120204

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/violence-against-women


martes, 29 de julio de 2025

Mariela. Novela 2019. Autora: Yolanda Guerrero.

La novela es la historia de Mariela, una enfermera española que llega a París en 1918, durante los meses finales de la Primera Guerra Mundial. La incomprensión de quienes no conciben que una mujer sea capaz de salvar vidas no le ha dejado otro camino que la huida.

Con su uniforme blanco como único escudo, Mariela recorrerá algunos de los escenarios clave de la historia del siglo XX, desde el horror de las trincheras hasta Berlín, Moscú y el frente ruso. Pero la crueldad de la guerra no será su único enemigo. También se enfrentará a la gran epidemia que asoló Europa durante unos años siniestros: la gripe española, la Bestia, que se cobró tantas víctimas como los ejércitos.

Mariela, portada de la novela histórica en edición de bolsillo. 

En los últimos meses de 2019, Beatriz, una mujer joven que acaba de ser despedida de su trabajo, recibe de su madre el encargo de encontrar el hilo que enlaza a cuatro mujeres de su familia, ellas dos y la abuela y la bisabuela de la propia Beatriz. El cabo del hilo es Trasmoz, el pueblo aragonés del que proceden, tradicionalmente asociado a la brujería (femenina) y «todavía hoy excomulgado y maldito». En Trasmoz y en el cercano monasterio de Veruela le aguardan a Beatriz una serie de documentos, como cajas chinas, y un cuadro misterioso que, en lugar de firma, lleva lo que parece un número romano: DIX. Los documentos y el cuadro guardan la peripecia tan sorprendente como apasionante de la bisabuela de Beatriz, la Mariela que da título a la novela, en los años de la Primera Guerra Mundial, «un momento en que el mundo se asomaba al precipicio, pero todavía había esperanza». Atrapada por el misterio y por la fuerza que intuye en esa historia familiar, Beatriz decide que “iba a encontrarnos”.

Lo que sigue es la inmersión del lector –a través de la que lleva a cabo la propia Beatriz- en el periplo fascinante de Mariela por el Madrid azotado por la llamada gripe española de 1916, por los terribles escenarios de la guerra europea, por el brillante París que –pese a la guerra– empezaba a ser la fiesta que contaría Hemingway, por la Alemania en que la frustrada revolución comunista da paso a la contrarrevolución que lleva en su seno el huevo de la serpiente nazi, y por la triunfante revolución rusa, llena de luces y sombras. Un periplo que a la fuerza y el atractivo de esos episodios históricos cruciales une la calidad de la escritura de Yolanda Guerrero.

En el Trasmoz en el que vive la joven Mariela en 1916 abundan las supersticiones, pero una cosa de la leyenda es cierta: las mujeres se reunían; y algo más, había una saga de herbolarias a la que pertenece la propia Mariela, mujeres que recolectan las variadas hierbas del Moncayo con fines curativos. Ya esas primeras páginas de la novela, que son como el prólogo de todo lo que le espera al lector, tienen un magnetismo especial: «En el Moncayo había cabida para todos los misterios», y la Cañada de Moncayo, el pueblo imaginario de la protagonista, «era un paraje de tinieblas y seres mágicos». El misterio y el encanto se completan con los peculiares nombres propios de la zona: Chustino, Ostaquio, Nonilo, Simuel; «anda que no sois raros poniendo nombres en la Cañada», dirá un personaje. El conjunto crea un ambiente envolvente y magnético que atrapa al lector desde el primer momento, metiéndole de lleno en el universo autosuficiente de la novela.

De ese entorno singular la protagonista pasa a un Madrid en el que la gripe hace estragos y en el que sus conocimientos herbolarios le van a ser enormemente útiles. Ese Madrid de la segunda década del siglo XX tiene los tintes del Baroja más duro: pobre, malnutrido, sin higiene, asediado por las enfermedades, donde las familias obreras se amontonan en cuchitriles de alquileres abusivos. Un Madrid también zarzuelero o sainetero que la autora refleja con un magnífico lenguaje y chispeantes diálogos. Ahí, la novela pasa del ambiente misterioso y mágico del Moncayo a otro totalmente realista, pero descarnado y feroz, más temible que el mundo de tinieblas.

Con todos sus horrores, la capital supone un momento de iniciación para la protagonista. Empezando por el descubrimiento de los libros –Amado Nervo, Antonio Machado, Unamuno…– y por la nueva conciencia que le van a despertar. Así, Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán, que le enseña que es mujer y que piensa, Gertrudis Gómez de Avellaneda o la Concepción Arenal que sostiene que «la sociedad no puede prohibir el ejercicio honrado de sus facultades a la mitad del género humano». Mariela empieza a comprender muchas cosas; por ejemplo, que cuando hay elecciones, «no vota Madrid, sino solo una mitad». O que «pensar es sufrir, pero es mejor sufrir que dejar de pensar».

En la ciudad «había una nueva generación de mujeres que luchaba por dignificar una profesión imprescindible… la legión femenina de ángeles custodios del doctor Federico Rubio y Galí», a la que enseguida se incorpora Mariela. Son las enfermeras, los ángeles blancos que pasaban «abanicando Madrid con un revoloteo feliz de uniformes blancos y cruces de Malta… eran jóvenes, se abrazaban, estaban sanas, se besaban, tenían una profesión, hablaban a gritos de emoción al oído de la compañera, eran dichosas».

Hay una continuidad entre la vida en Trasmoz y en Madrid: la opresión y la violencia contra la mujer. Si en Trasmoz un padre viola a su hija pequeña (y, de paso, acusa de brujería a la mujer que ayuda a la pequeña), en Madrid –donde Mariela, convertida en enfermera, se mueve por esos bajos fondos barojianos, ayudando a los más desvalidos- conoce otro caso semejante. En este, Jano, el hijo de la mujer violada por su padrastro, acabará teniendo un protagonismo insospechado en las últimas páginas. Las andanzas madrileñas de la joven dan pie a unos pasajes llenos de emoción que ponen un nudo en la garganta del lector; la emoción es, de hecho, un elemento destacado en muchos momentos de la novela.

Mariela inicia un combate singular con la gripe a la que ella personaliza llamándola la Bestia, un combate que se prolongará en los años siguientes. El enfrentamiento entre la enfermera y la enfermedad alcanza niveles épicos; Mariela llega a dialogar con la Bestia, que se convierte en su enemigo íntimo, y a la que presenta en toda su repulsión, como un monstruo o un alien. La mal llamada gripe española, que en pocos años, mató entre 50 y 100 millones de personas, está considerada la pandemia más devastadora de la historia de la humanidad.

Los desastres de la guerra

El siguiente escenario que aguarda a Mariela es París y, enseguida, la Francia en guerra. En París es acogida por la escritora y enfermera de guerra Mary (May) Borden. Allí están también Gertrude Stein y Alice B. Toklas, cuya casa, por la que pasaban escritores como Apollinaire o Blaise Cendrars, «era los sábados por la noche el epicentro del seísmo de la modernidad». Gertrude Stein vivía como conducía, ignorando cómo mantenerse en un único carril y cómo manejar la marcha atrás. París es un oasis de amistad (la amistad es otro tema que recorre la novela), pero la sombra de la guerra es alargada y Mariela, que ya tiene una vocación clara, decide marchar al frente como enfermera. Lleva una maleta que huele a verde, a bosque, a hierbas, a medicinas, a yodo, a quinina, a bálsamo. «Vas a viajar al terror», le advierte May Borden cuando toma esa decisión.

En efecto, los horrores de la guerra están minuciosa y vívidamente descritos: soldados agonizantes, falta de medios en los hospitales de campaña, los lamentos de los hombres mutilados, el tufo insoportable de la gangrena por el gas mostaza, el barro que taponaba las vías nasales y la boca hasta tragarse a los que se hundían en él (miles de hombres desaparecieron así en las ciénagas de Flandes); la lluvia tóxica, originada por el gas, que provocaba el pánico en las tropas; el mal conocido como «pie de trincheras» que obligaba a amputar la extremidad… El desfile de los heridos era el verdadero desfile militar y las trincheras, enlazadas, formaban la gran cicatriz de Europa.

La novela contiene aquí un claro mensaje antibelicista. «La patria no te merece, niño. La patria que te hace esto no es patria», le dice la protagonista a un herido. Mariela llega a la conclusión de que no hay guerra buena; alguna puede ser justa si se trata de defenderse, pero buena no es ninguna. Y cambia su modo de pensar, experimenta incluso una mutación moral. Ahora, le parece más importante salvar la vida de un solo ser humano que decir la verdad, luchar por la paz que por valores que sirven a intereses bastardos, que no hay ideal tan alto ni tan sublime que justifique la sangre inocente derramada. Por eso ella había elegido una profesión que salvaba vidas.

En esas condiciones, las enfermeras son auténticos ángeles blancos. Merecían ser subidas a los altares de la guerra, pero estos estaban ocupados solo por los generales; igual que los hombres recibían condecoraciones de primera clase por matar, y ellas solo de segunda por curar. Frente a los señores de la guerra, se dice en la novela, están los de la vida: médicos, enfermeras, científicos. La reivindicación de las enfermeras es patente en la novela. Una de ellas dice: «Nosotras escribimos la historia en minúsculas, la de verdad».


Yolanda Guerrero (Toulouse, 1962) estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y vivió dos años en Londres, donde trabajó para el Instituto Internacional de Prensa y sus asambleas en Buenos Aires, Montevideo, Estambul y Berlín. En 1987 entró en El País y desarrolló su carrera en ese diario hasta 2013. En 1997 fue finalista del IX Premio Ana María Matute, de Ediciones Torremozas. Yolanda tiene una trayectoria consolidada en el panorama literario. Reconocida por su habilidad para entrelazar la ficción con hechos históricos y temas de relevancia social, sus obras suelen sumergir al lector en épocas pasadas, siempre con un enfoque humano y profundo. Se caracteriza por una prosa cuidada y envolvente, que le permite recrear ambientes y personajes de manera vívida. Su interés por las figuras femeninas fuertes y resilientes es una constante en su bibliografía, explorando a menudo sus luchas y contribuciones en contextos adversos.

Además de su faceta como novelista, Yolanda también ha desarrollado una importante carrera en el periodismo, lo que sin duda enriquece su escritura con una gran capacidad de investigación y un agudo sentido de la observación. Su obra "Mariela" es un claro ejemplo de cómo combina estas dos pasiones para crear historias conmovedoras y reveladoras.

Más información y fuentes:

https://www.todoliteratura.es/noticia/50901/novela-historica/mariela-de-yolanda-guerrero-la-epopeya-de-una-enfermera-espanola-en-la-primera-guerra-mundial.html

https://www.larazon.es/cultura/yolanda-guerrero-los-hombres-se-mataban-y-las-mujeres-sacaban-el-mundo-adelante-JH23539110/

https://enfermeriaendesarrollo.es/en-sociedad/mariela-la-historia-epica-de-una-enfermera-valiente/

https://www.casadellibro.com/libros-ebooks/yolanda-guerrero/20099338?srsltid=AfmBOorpMMBnH_sbQEF20JXlbEL6Rq2BCZ3c7luXmTDIHdqv-t5J86mw

https://tienda.hamelyn.com/libros-segunda-mano/mariela-9788466664677?gad_source=1&gad_campaignid=22306569965&gbraid=0AAAAABty6l9-eZBUOr94fkjE7ryEuVk_E&gclid=Cj0KCQjw4qHEBhCDARIsALYKFNNEahr_oA0xz32nfabadQUMpK0IwFEIdXfe5uiZYeKdk81zQ1ZH_HIaAlYSEALw_wcB