Esta foto histórica de principios del siglo XX
muestra a una enfermera administrando un enema a un lactante. La imagen procede
del libro de texto médico de 1912 titulado "The
Health-Care of the Baby: A Handbook for Mothers and Nurses", "El cuidado de la salud del bebé: un manual
para madres y enfermeras", escrito por el pediatra estadounidense Louis
Fischer.

POSICIÓN CORRECTA DE UN BEBÉ EN EL
REGAZO DE LA ENFERMERA AL ADMINISTRARLE UN ENEMA PARA AYUDAR AL MOVIMIENTO INTESTINAL:
Para administrar un enema simple, se utilizan jabones comunes hechos con jabón
de Castilla o glicerina y se calienta el agua a temperatura corporal. También se prepara una infusión de
manzanilla y se administra de la misma manera que un enema simple.
Detalles del procedimiento histórico. Instrumentación: Se
observa una bolsa o contenedor de irrigación suspendido en la pared para
permitir que el líquido fluya mediante gravedad a través de un tubo de goma
hacia el bebé. Uso de la época: Este método se recomendaba comúnmente en los
manuales de crianza de los primeros años del siglo XX, para aliviar el estreñimiento severo,
reducir la fiebre alta o limpiar el intestino del lactante.
Previo al enema es necesario asegurar que está estreñido y lógicamente hay que tomar precauciones para evitarlo, así una intervención adecuada es el masaje del abdomen que además también ayuda a aliviar el estreñimiento. La siguiente foto muestra a una enfermera masajeando el vientre a un lactante.

MÉTODO CORRECTO DE DAR MASAJE PARA
ALIVIAR EL ESTREÑIMIENTO Observe la posición de la mano derecha de la enfermera. Los intestinos del bebé deben moverse al menos una
vez cada veinticuatro horas. Si la acción de los intestinos es lenta, no tendrá
una evacuación todos los días. Esta acción lenta puede ser causada por
diferentes condiciones, pero con mayor frecuencia se debe a una alimentación
defectuosa. Si en la lactancia materna el bebé es alimentado al pecho, la madre
o la nodriza deben asegurarse de que su leche materna se mantenga en un estado
saludable. Su leche debe ser examinada por un médico o farmacéutico para
determinar si hay suficiente grasa. Si existe una deficiencia de grasa,
podemos darle al bebé una o más cucharaditas de crema de leche de vaca, en un
poco de agua tibia inmediatamente antes de amamantar.
Prácticas actuales:
Hoy en día, las guías de salud infantil desaconsejan de manera estricta la
administración casera de enemas o irrigaciones en recién nacidos y bebés debido
al alto riesgo de sufrir complicaciones como desequilibrios electrolíticos
graves o perforación intestinal.
El tratamiento del estreñimiento en bebés se aborda actualmente
bajo estrictas guías pediátricas que priorizan la seguridad física y emocional
del lactante. Es fundamental diferenciar un estreñimiento real (heces duras,
secas y dolorosas) de la disquecia del lactante, una condición benigna en
menores de 6 meses donde el bebé llora y se pone rojo durante 10-20 minutos
pero termina evacuando heces blandas debido a la inmadurez de sus reflejos. A
continuación se detallan los métodos actuales y seguros avalados por la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Mayo Clinic.
Métodos Físicos y de Estimulación Segura (Cualquier edad)
Masaje abdominal (Técnica "I Love U"):
Se realizan
masajes suaves en el abdomen del bebé en el sentido de las agujas del reloj.
Esto sigue la dirección natural del colon para ayudar a movilizar los gases y
la materia fecal.
Movimiento de bicicleta: Tumbar al bebé boca arriba y mover
sus piernas suavemente emulando el pedaleo, empujando con cuidado sus rodillas
hacia su abdomen para facilitar la presión de expulsión.
Baños de agua tibia: Un baño templado ayuda a relajar los músculos
del suelo pélvico y el esfínter anal, facilitando el tránsito de forma natural.
Ajustes Nutricionales Seguros, en bebés menores de 6 meses:
Lactancia materna: Los bebés alimentados exclusivamente con leche
materna rara vez sufren estreñimiento real. Pueden pasar varios días sin
deponer debido a que absorben casi la totalidad de los nutrientes. No se debe
modificar su dieta.
En bebés alimentados con
biberón, es vital verificar que los cacitos de leche en polvo no estén
hiperconcentrados (siempre un cacito raso por cada 30 ml de agua). Si persiste,
el pediatra puede valorar fórmulas especiales con prebióticos o proteínas
parcialmente hidrolizadas. Pequeñas dosis de agua: Solo bajo indicación profesional en mayores de 1 mes, se pueden ofrecer de 30 a 60 ml de agua de forma aislada
para hidratar el intestino. En bebés mayores de 6 meses (Alimentación
complementaria): Zumos ricos en sorbitol: Ofrecer pequeñas cantidades (entre 60
y 120 ml al día) de zumo natural de ciruela pasa, pera o manzana. El sorbitol
actúa como un laxante osmótico natural que atrae agua al intestino. Alimentos
con alta fibra: Incorporar de manera progresiva purés o alimentos chafados de
guisantes, ciruelas, peras, brócoli y avena integral.
Tratamientos Actuales (Bajo prescripción pediátrica) Cuando los cambios dietéticos no son
suficientes, la medicina actual descarta los laxantes agresivos y opta por
opciones reguladoras: Polietilenglicol (PEG 3350 / Macrogol): Es el tratamiento
de primera elección por excelencia en la pediatría moderna debido a su alta
seguridad y tolerancia. No se absorbe por el organismo; actúa mecánicamente
reteniendo el agua en el colon para ablandar las heces. Su uso es común a
partir de los 6 meses de edad. Lactulosa / Maltodextrina (Eupeptina): Son
azúcares laxantes osmóticos seguros que se disuelven en la leche o el agua,
frecuentemente pautados en lactantes más pequeños.
Prácticas Desaconsejadas y
Peligrosas. La evidencia pediátrica actual pide desterrar por completo métodos
tradicionales que eran comunes hace años: Estimulación anal con termómetros,
ramitas de perejil o bastoncillos: Está totalmente contraindicada. Puede causar
fisuras anales sangrientas, úlceras e interferir negativamente con el
aprendizaje natural del reflejo de defecación, cronificando el problema. Uso
crónico de supositorios de glicerina o microenemas: Deben restringirse
únicamente a situaciones de rescate muy puntuales indicadas por el médico. Su
uso continuado anula el estímulo rectal propio del bebé. Aceite mineral o de
parafina: Totalmente desaconsejado en lactantes pequeños por riesgo de neumonía
lipoidea si el bebé regurgita o aspira el aceite hacia las vías respiratorias.
Más información y fuentes:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:The_health-care_of_the_baby;_a_handbook_for_mothers_and_nurses_%281912%29_%2814783354693%29.jpg
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:The_health-care_of_the_baby;_a_handbook_for_mothers_and_nurses_(1912)_(14763156942).jpg
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:The_health-care_of_the_baby;_a_handbook_for_mothers_and_nurses_(1919)_(14774937221).jpg
https://archive.org/details/healthcareof00fisc/page/n67/mode/2up
https://doctordemaria.com/tratar-estrenimiento-2026/
https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003125.htm