Una nueva investigación liderada por la Universidad de Surrey (Reino Unido) en colaboración con la Universidad de Aberdeen (Escocia), la Escuela de Negocios de Harvard y la Universidad de Economía y Negocios de Viena, pone de manifiesto que la drástica disminución de enfermeras de la Unión Europea (UE) que dejaron el Sistema Nacional de Salud de Reino Unido tras el referéndum del Brexit podría haber contribuido a más de 1.200 muertes adicionales de pacientes cada año en Inglaterra.
El estudio, publicado en The
Economic Journal, estima que, durante los tres primeros años posteriores al
referéndum, los hospitales con mayor dependencia de enfermeras de la UE
registraron 3.714 muertes adicionales de pacientes en urgencias y
casi 14.000 reingresos hospitalarios de urgencia. Los investigadores no
hallaron pruebas de que estos resultados se debieran a una reducción de la
financiación hospitalaria, a una menor cantidad de camas o a un aumento del
número de pacientes.
La investigación sugiere que el mayor impacto lo sufrieron los
hospitales que dependían en mayor medida de la contratación de enfermeras de la
UE antes de la votación del 2016. Si bien estos hospitales reemplazaron en gran
medida al personal de la UE que se marchaba con enfermeras de fuera de Europa,
así la atención al paciente empeoró y se incrementaron las tasas de
muertes de emergencia y reingresos no planificados.
Los investigadores afirman que los hallazgos ponen en tela de
juicio la idea de que simplemente cubrir las vacantes sea suficiente para
proteger la calidad de la atención sanitaria. En cambio, argumentan que
las restricciones repentinas a la contratación internacional pueden obligar a
los empleadores a rebajar los estándares de contratación. «Los hospitales
podrían haber contratado a enfermeras para cubrir esas vacantes, pero nuestros
hallazgos sugieren que tuvieron que recurrir a un grupo de profesionales con
menos experiencia. Esto parece haber tenido consecuencias reales para los
pacientes, explica Giuseppe Moscelli, profesor de Economía en la Universidad de
Surrey e investigador principal del estudio.
Otra de las conclusiones que revela este estudio es que las enfermeras que trabajaban en los hospitales más afectados manifestaron una satisfacción menor respecto a la calidad de la atención que podían ofrecer. «Muchos países, incluido el Reino Unido, dependen de profesionales sanitarios formados internacionalmente. Nuestros hallazgos demuestran que la política de inmigración puede tener consecuencias imprevistas que van mucho más allá del mercado laboral. Las decisiones que hacen que un país sea menos atractivo para los trabajadores cualificados pueden, en última instancia, afectar a la calidad de la atención que reciben los pacientes. Los responsables políticos deberían reconocer que los sistemas sanitarios que compiten por trabajadores internacionales cualificados deben tener en cuenta no solo el número de personal que contratan, sino también cómo las políticas de inmigración influyen en quién decide presentar su solicitud», concluye el investigador.
Más información y fuentes:
https://academic.oup.com/ej/advance-article/doi/10.1093/ej/ueag088/8728718?login=false

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