El diclorodifeniltricloroetano
o simplemente conocido como DDT es un potente insecticida, descubierto por
primera vez en 1874 y ampliamente utilizado durante la década de 1940. Este
producto en un principio, se utilizó en fumigaciones aéreas como insecticida en
el control de la malaria, la fiebre amarilla, el tifus y muchas otras
infecciones causadas por insectos vectores. Por ello se utilizó para el tratamiento de la
infestación de piojos. Como la infestación de piojos es muy rápida entre los
niños, las enfermeras durante este tiempo rociaron a los niños con polvo de DDT,
como es el caso de la foto, el espray parecía una bomba de aire. Los soldados también fueron rociados con el polvo para evitar la
propagación de piojos portadores del tifus durante la Segunda Guerra Mundial. Para evitar que las personas sufrieran plagas y
enfermedades, se generalizó el uso el pesticida en todas partes.

El DDT tenía muchas cualidades notables, su efecto era duradero y
relativamente específico, con una malignidad especial para las pequeñas
criaturas de sangre fría. En presencia del DDT, las neuronas comenzarían a
dispararse espasmódicamente, ajenas a las contraseñas del cerebro, como un
motor que funciona sin conductor. Los nervios provocaban convulsiones que,
si la dosis era lo suficientemente alta, terminaban en la muerte. No se
disolvería en agua, lo que significaba que el polvo de DDT, incluso si se
rociaba sobre la piel humana o se inhalaba, no tenía ningún efecto perceptible
en las personas. También significaba que podía persistir en el medio
ambiente, ejerciendo su efecto venenoso, durante meses.
En la
década de 1970 se prohibió el uso de DDT, pues se afirmaba que era altamente
tóxico para los humanos, que era teratogénico y cancerígeno. En el best seller Primavera
Silenciosa, de 1962, Rachel Carson exponía todos los peligros
ecológicos derivados de la utilización del DDT, llegando a alegar incluso que
acabarían desapareciendo todos los pájaros del mundo si se seguía usando ese
insecticida. Este concepto, obviamente exagerado, motivó que la Agencia de
Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) prohibiera el DDT en
1972, por una decisión política en contra del dictamen de los científicos de la
EPA.
Enfermera aplicando DDT a una niña con infestación de piojos. Años 40 del siglo XX. Foto coloreada por Divertimento con la aplicación Colorize.
El DDT fue excluido de la lista de
sustancias activas autorizadas para el uso en productos de protección de
plantas en 1969 bajo la Ley, en muchos países, para protección de plantas
contra plagas y pestes. Actualmente está prohibida la producción, uso y
comercialización de todos los productos de protección de plantas que contengan
DDT. El DDT está designado como un producto peligroso.
En el Reino de España se
seleccionaron vegetales y animales para medir concentraciones de DDT en cada
uno de los eslabones de la cadena, y se comprobó que en cada nivel trófico la
cantidad de mg/Kg de animales aumentó de un nivel a otro.
El mismo año de la prohibición, 1972, el
juez administrativo nombrado por la EPA Edmund Sweeney concluiría tras siete
meses de audiencias en su informe de opinión que:
"el DDT no es un riesgo cancerígeno para el hombre... el uso del DDT
bajo las regulaciones involucradas aquí no tiene un efecto deletéreo para los
peces de agua dulce, organismos estuarianos, aves silvestres u otro tipo de
vida salvaje".
(Sweeney, EM. 1972. "Recomendaciones del Examinador de las Audiencias de
la EPA, y hallazgos concernientes a las audiencias sobre el DDT", 25 de abril
de 1972 (40 CFR 164.32, 113 páginas)
A pesar de ello, el administrador de la
EPA, William Ruckelshaus, desestimó la opinión del juez y prohibió
prácticamente todos los usos del DDT por considerarlo un "cancerígeno
potencial para el hombre".
La polémica pareció reavivarse, quizás
en virtud de una campaña de presión que el 24de mayo de 2006 fue
denunciada por científicos de la EPA en una carta que luego hizo pública
una asociación de funcionarios ecologistas PEER.
El 15 de septiembre de 2006 la
Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que el insecticida volverá a ser
parte de su programa para erradicar la malaria fumigando el interior de
residencias y matar así a los mosquitos que transmiten la malaria.
Pese a todo, aunque la fabricación y el
uso del DDT se han reducido “en torno a un 30% de 2001 a 2014”, ni mucho menos
esta sustancia ha desaparecido del mapa. “Hoy se usa masivamente en India y en
menor grado en África”. Actualmente se aplica a su propósito original, el
control de la malaria. Ha sido una herramienta esencial en el programa global
de lucha contra la malaria de la OMS, la cual en 1971 estimó que el DDT había
salvado de la malaria a más de 1000 millones de personas. Hoy la OMS continúa
recomendando su uso para la pulverización en interiores, y piases como Sudáfrica
lo emplean de forma habitual. Incluso se habla de un creciente apoyo a este uso
del DDT, al tratarse de un producto barato y asequible para el cual aún faltan
alternativas claras, si bien también los mosquitos desarrollan resistencias con
el paso del tiempo.
Estudios científicos muestran que la utilización del DDT en interiores asociado a mosquiteras sí es efectivo en la prevención de la malaria y no presenta los peligros para la vida salvaje y la inefectividad a medio plazo que su uso indiscriminado como biocida sí tiene en cultivos, etc.
Más información y fuentes:
https://es.wikipedia.org/wiki/Dicloro_difenil_tricloroetano
https://www.nursebuff.com/old-medicine-remedies/
https://www.gizmodo.com.au/2011/08/how-america-battled-communism-by-blasting-insects-full-of-ddt/
https://www.bbvaopenmind.com/ciencia/investigacion/ddt-producto-milagroso-ecologismo/