lunes, 13 de julio de 2015

La Cruz de Francia. Romaine Brooks (1874-1970).

Al iniciarse la Primera Guerra Mundial, Romaine Brooks pintó La Cruz de Francia, una imagen simbólica de Francia en guerra, mostrada como una Enfermera de la Cruz Roja mirando a un lado con una expresión resuelta, mientras la ciudad de Ypres arde en la distancia. 

Se exhibió junto con un poema del poeta italiano D'Annunzio pidiendo valor y resolución en tiempo de guerra, y posteriormente reproducido en un folleto vendido para recaudar fondos para la Cruz Roja. 

El imaginario político de "La Cruz de Francia" ha sido comparado con la pintura “La Libertad guiando al pueblo”, de Eugène Delacroix, en el que una mujer que personifica la Libertad sostiene una bandera contra el fondo de una ciudad en llamas. 


La Cruz de Francia.

Romaine Brooks, nacida Beatrice Romaine Goddard, fue una pintora estadounidense, nacida en 1874 en Roma, en el seno de una familia adinerada, vivió   en París gran parte de su vida, con escapadas de verano a Capri y murió en Niza, poco antes de cumplir 96. Tuvo una personalidad rebelde y no escondió nunca su homosexualidad, tuvo la suerte de ser millonaria, circunstancia que heredó de una de sus abuelas y siempre se movió en ambientes de la clase alta europea y los expatriados estadounidenses de entre guerras, gente en la que solían confluir tres singularidades: eran creativos, bohemios y homosexuales.

En 1911 Brooks se enamoró con locura de la bailarina rusa-judía Ida Rubinstein, una de las bellezas icónicas de la Belle Époque. La pareja fue feliz durante un tiempo y Brooks usó a su amante como modelo frágil y andrógina en varios cuadros.

La artista también retrató a la bailarina como reina de las flores y en poses más realistas, pero el romance fue interrumpido por la I Guerra Mundial y la negativa de Brooks a vivir en un retiro rural como que pretendía Rubinstein. La pintora era una adicta a las relaciones sociales y necesitaba el vértigo de la ciudad como decorado vital.   


Autoretrato.
Uno de los momentos cumbre de Brooks, sobre todo por inesperado dada su aparente indolencia y apego al hedonismo, ocurrió en 1914, cuando presentó La Cruz de Francia, un cuadro que subastó para recaudar fondos para la Cruz Roja y mostrar una oposición clara a la guerra. La obra, con Rubinstein como modelo, muestra a una mujer heroica con traje de enfermera contra un paisaje desolado barrido por el viento mientras, al fondo, se adivina la ciudad en llamas de Ypres, atacada por los alemanes. Tras la guerra el gobierno de Francia concedió a Brooks la Legión de Honor. El galardón es la visible mancha roja que aparece en la solapa en el autorretrato.

                
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