lunes, 18 de marzo de 2019

Escuela de ATS "Virgen de la Paz". Ronda-Andalucía. Bosquejo histórico.

Ronda es una ciudad del sur de Andalucía, ubicada en la sierra que lleva su nombre y aunque muy cercana a Marbella, Costa del Sol, está separada por la denominada Sierra de las Nieves. Es el centro urbano más importante de su comarca natural y por ello lugar de encuentro comercial, cultural, etc. y por supuesto sanitario. 
En la década de los años setenta del siglo pasado, disponía de un Hospital Municipal (Santa Bárbara), según algunos datos heredero de la institución sanitaria iniciada por orden de los reyes castellanos tras la conquista de la ciudad, dónde se prestaba asistencia médica, cirugía general y asistencia tocologica. 

Primera promoción de ATS. Escuela Virgen de la Paz. Ronda.
A comienzo de los años setenta, los dirigentes municipales y hospitalarios del Hospital Santa Bárbara, conscientes del desarrollo sanitario que se estaba produciendo por aquellos años, y dependiente academicamente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga (UMA), pusieron en marcha una Escuela de Ayudantes Técnicos Sanitarios, para formar nuevos profesionales y poder cubrir la escasez que había en el propio centro y también en la comarca. La docencia recaía fundamentalmente en los profesionales médicos y ayudantes del propio hospital. Así nació la Escuela de ATS, “Virgen de la Paz”.

Foto de grupo de la Segunda promoción 1975/78.
El desarrollo académico comprendía tres años de estudios teóricos y prácticas clínicas que finalizaba con la capacitación legal de sus alumnos como Ayudantes Técnicos Sanitarios, una ayudantía médica y quirúrgica. Solo hubo cuatro promociones, entre 1974 y 1980, las tres primeras solo para mujeres y la cuarta incluyó también a varones. 

Orla de la cuarta promoción 1977/80.

Detalle de la orla de la promoción 1977/80.
Tras seis años, el cierre se produjo debido a que en 1977, en el Reino de España y por el Decreto 2128, se integraba las Escuelas de ATS en las Escuelas Universitarias de Enfermería, lógicamente con desarrollo curricular universitario  y tres años de duración. 
Detalles de la orla de la promoción 1977/80.
Tan solo unos años después y con el mismo sobrenombre de Virgen de la Paz, inicio su andadura la que sería Escuela Universitaria de Enfermería y actualmente Centro Universitario de Ronda, adscrito a la Universidad de Málaga.

Nota: 
No ha sido posible hasta ahora poder encontrar quién que facilite alguna foto de grupo o de algunas de las componentes de la tercera promoción. Nuestro agradecimiento a quienes nos han facilitado las fotos para la publicación de forma totalmente desinteresada.  

martes, 12 de marzo de 2019

Marianne Stoger y Margaritha Pissarek. Enfermeras.

Propuestas para el Premio Nobel de la Paz por su trabajo con pacientes de lepra, en la isla de Sorok..

Las dos enfermeras, naturales de Austria, llegaron a la isla Sorok, Corea, tras conocer la noticia de que la isla requería el servicio de enfermeras. Ambas eran solteras y tenían poco más de veinte años cuando llegaron. Marianne estuvo trabajando como enfermera en un sanatorio para los afectados por la enfermedad de Hansen durante 43años, desde 1962 hasta 2005; y Margaritha durante 39 años desde 1966.
Llegaron a Corea para trabajar, pero todos las trataban como si fueran monjas católicas en tanto que sus pacientes les llamaban “halme (abuela, en coreano)” y los medios de comunicación las reconocen como “ángeles de la isla Sorok”.
Cuando llegaron, los enfermos quedaron impactados por dos cosas. En primer lugar, era la primera vez que veían a extranjeras de ojos azules y cabellos rubios; y segundo, su manera de tratar a los enfermos era realmente inusual. En realidad, hasta ese momento, los médicos locales evitaban mantener contacto directo con los enfermos y los trataban a distancia a pesar de que usaban mascarillas y varias capas de guantes. Pero las dos enferme ras eran totalmente diferentes. Solo llevaban puestos sus delantales blancos. Tocaban los dedos de las manos y de los pies deformados con llagas, de los pacientes y les desinfectaban el cuerpo minuciosamente sin usar guantes para su protección, se mostraban despreocupadas incluso cuando la sangre y el pus de las heridas infectadas les salpicaba y ensuciaba sus rostros. En lugar de ellas, eran los mismos enfermos quienes se mostraban más inquietos por su seguridad. Pero esto no es todo. 
Las enfermeras Margaritha y Marianne , apodadas como los ‘ángeles de la isla Sorok’, ayudando a una paciente en el Hospital Nacional de la isla.




Cuando faltaban medicamentos para los pacientes hacían campañas a la Asociación de Mujeres Católicas de Austrias, u otras organizaciones, para reunir fármacos, así como reconstruir una clínica para tuberculosos, ciegos y pacientes mentales y proporcionar instalaciones para tratar a los pacientes más pobres. Incluso el dinero que recibían de la congregación de misioneras por concepto de gastos de mantenimiento personal lo usaban para proporcionar meriendas a los pacientes. En el pequeño cuarto de escasos 10 metros cuadrados que compartían con un armario pequeño, durante más de 40 años, ofrecieron día a día sus servicios en silencio y con total dedicación. Con el paso de tiempo, el número de pacientes, que en un principio sumaban los 6.000, se redujo a unos 600. Finalmente, cuando su estado de salud desmejoró, ambas enfermeras decidieron marcharse de la isla en noviembre de 2005 dejando solo una carta y regresaron a Austria porque no querían ser una carga para los demás. Marianne y Margaritha, gracias a su activo cuidado y tratamiento de los pacientes, contribuyeron a eliminar el prejuicio social sobre los enfermos de Hansen en Corea.
Marianne Stonger  y Margaritha Pissarek. 
Hoy en día, todas las enfermeras que trabajan en el sanatorio de la isla Sorok atienden a los pacientes sin guantes y esta isla se ha convertido en “un paraíso de caridad voluntaria” ya que todos los años llegan numerosos grupos de voluntarios de todo el país.

La Asociación de Enfermería de Corea ha decidido impulsar la campaña de obtención de firmas para la postulación de Marianne y Margaritha como candidatas al Premio Nobel de la Paz para reconocer su entrega total y el espíritu de servicio de estas enfermeras que trabajaron como voluntarias sin recibir remuneración en la isla Sorok, atendiendo a los enfermos de Hansen durante más de 40 años, desde 1962 hasta su regreso a Austria en noviembre de 2005. El amor y la dedicación demostradas por estas dos mujeres no solo convierte a la isla Sorok en un sitio de curación y de esperanza, sino que su valor durante una vida quedará eternamente grabado en el corazón de toda la humanidad.


jueves, 7 de marzo de 2019

Enfermeras rusas.

La victoria de la Unión Soviética y los Aliados sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial se alcanzó el nueve de mayo de 1945. Desde entonces este día se denomina el Día de la Victoria y es una jornada festiva en Rusia y en la mayoría de las antiguas repúblicas soviéticas. A la Unión Soviética se le debe un papel primer orden en la derrota de la Alemania nazi aunque la ayuda en material bélico de los países aliados a la URSS fue considerable. Los soldados soviéticos no solo defendieron su país, sino que con los aliados liberaron Europa de los invasores nazis y sus aliados, llegaron a Berlín, logrando que el enemigo definitivamente depusiera las armas. La Segunda Guerra Mundial recibió en Rusia el nombre de “Gran Guerra Patria” porque llegó a todas las casas y afectó a toda la población del país. No hubo ni una familia que no perdiera a alguien o no tuviera heridos o desaparecidos. Algunas ciudades rusas desempeñaron un papel destacado en la lucha: actualmente son veintisiete las que ostentan el título de Ciudad Héroe y treinta el de Ciudades de Gloria Militar. 

 Enfermera rusa en el frente de guerra rendida por el sueño descansando sobre el maletín de primeros auxilios y el arma. 

El nueve de mayo tradicionalmente se organizan desfiles militares con la presencia de veteranos, se colocan coronas de flores en la tumba del Soldado Desconocido y se culmina la celebración con fuegos artificiales. La tradición de lanzar fuegos artificiales como símbolo del triunfo en la guerra comenzó el cinco de agosto de 1943. Siguiendo un decreto del líder soviético Stalin, en Moscú se dispararon salvas para celebrar la liberación de las ciudades de Oriol y Bélgorod de las tropas alemanas. El desfile militar en la Plaza Roja de Moscú es el momento estelar de la celebración. Tras la desintegración de la Unión Soviética, el nueve de mayo dejó de celebrarse a gran escala durante varios años pero con el 50.º aniversario de la victoria en 1995 la fiesta recuperó parte de su esplendor y marcó el comienzo de una nueva etapa, con la exhibición de todo el potencial militar de las Fuerzas Armadas en la Plaza Roja y para el desfile de 2010, en el que se celebraba el 65.º aniversario de la victoria, fue recuperada la tradición del desfile en tres partes: marcha de tropas a pie, armamento pesado y vuelo en formación de vehículos de la Fuerza Aérea. El nueve de mayo los rusos guardan un minuto de silencio en honor a los caídos en las batallas de la Gran Guerra Patria, una abrumadora cifra de 27 millones de víctimas entre militares y población civil. A las siete de la noche la televisión y la radio públicas comienzan la transmisión simultánea, se ven imágenes del Fuego Eterno y se escucha el carillón del Kremlin. El presentador dice unas palabras en recuerdo de los mártires, la voz y la música se interrumpen y el país queda cubierto por manto de silencio. Esta tradición conmemorativa existe desde 1965. La celebración del Día de la Victoria culmina con fuegos artifíciales, los más espectaculares de todas las fiestas nacionales de Rusia.


  

Enfermera rusa socorriendo a un soldado herido al que aleja de un tanque en llamas. 
Segunda guerra mundial. Batalla de Stalingrado. 1942-43.

Una de las batallas más conocidas y determinantes que marcó el rumbo de la guerra fue la batalla de Stalingrado, Considerada por muchos como la peor batalla de la Segunda Guerra Mundial, este escenario tuvo lugar a lo largo del transcurso de la invasión alemana de la Unión Soviética. No existían registros fiables para calcular las bajas y, además, los historiadores rusos no pudieron investigar las muertes durante la época soviética por miedo a descubrir el precio pagado. Gran cantidad de soldados soviéticos murieron incluso antes de llegar a la ciudad, al atravesar el río Volga, zona sometida a continuos ataques, o incluso ejecutados por cobardía. En este escenario, la derrota de la Alemania nazi y sus aliados del Eje en la ciudad de Stalingrado supuso un punto decisivo en la Segunda Guerra Mundial. Siguiendo la referencia de la profesión enfermera es necesario mencionar las palabras de autoridades soviéticas diciendo que  las enfermeras destacaron por su “heroísmo excepcional” en primera línea de combate. 

 Enfermeras soviéticas saludando a un militar, en plena trinchera del frente. 

El capitán Ivan Vasilievich recordaba cómo “bajo un fuego incesante” Liolia Novikova arrastraba a los heridos para ponerlos a cubierto hasta el punto de que tenían que “sacarla casi a rastras de lo más encarnizado de la lucha”. Vio cómo tres balas alemanas le destrozaban la cabeza. 

               Una enfermera atiende a un herido en la batalla de Stalingrado. 1942-43.

La enfermera Nina Kokorina admite que no fue “consciente de la gravedad de todo” hasta que nada más llegar a Stalingrado sufrieron un bombardeo y vio la primera baja de su compañía anticarros: “ compañeros con Se le salían todas las tripas fuera, volví a metérselas dentro y lo vendé entero”. “La carnicería no tiene fin, explicaba, en entrevista la enfermera Vera Gurova, a sus 22 años, nunca había visto semejante cantidad de sangre como hasta ahora. Sé que debería olvidarlo, es mi trabajo, pero eso no significa que no sienta empatía con los heridos”. 


Más información y fuentes:
https://www.nursebuff.com/vintage-nurses/

domingo, 3 de marzo de 2019

"L'ange guérisseur”. Pintura de Delphin Enjoras.

El impacto de la Gran Guerra y la gran aportación de las enfermeras en los hospitales de campaña y en la retaguardia con la recuperación de los heridos, hizo que su labor fuera motivo de reconocimiento en diversos ámbitos como el militar, social, artístico, etc. como hemos podido ver en otras publicaciones de Divertimento Enfermero, en este caso el reconocimiento es el del pintor Delphin Enjoras con la obra L´ange guérisser",  en 1915. El ángel sanador en castellano.

Delphin Enjolras (13 de mayo de 1857 en Courcouron, Ardèche -1945) fue un pintor francés que estudió en la École de décoration de la Ville de Paris a las órdenes de Gaston Gerard.​ Más tarde, él y Pascal Adolphe Dagnan-Bouveret fueron alumnos de Jean-Léon Gérôme y Gustave Claude Etienne Courtois en la Escuela de Bellas Artes (París).
En 1889 debutó en la Société des Artistes Français y se especializó en la pintura de paisajes. En 1890 expuso en la primera exposición del Salón de París. Durante este tiempo abrió su primer taller en París.
A partir del siglo XX Enjolras cambió su género por el retrato de mujeres. Las obras de Delphin Enjolras se exhiben fundamentalmente en el Musée du Puy y el Musée d'Avignon.
Ya que se especializó en el retrato de mujer, uno es el que hoy nos ocupa "El ángel sanador" realizado en 1915. Fue tan popular que se hicieron postales para correo con la imagen del retrato.

Cortesía de la colección de postales de Zwerdling. Biblioteca Nacional de Medicina.


https://cagloce.wordpress.com/2013/11/28/delphin-enjorlas/

lunes, 18 de febrero de 2019

Una enfermera enseña a Macri a realizar RCP. 15/2/2019.

El presidente argentino Mauricio Macri visitó el Centro Nacional de Simulación Clínica (Censice), el primero de estas características que se inaugura en el país, y participó de una serie de clases. El centro tiene equipos de avanzada tecnología para mejorar la formación y capacitación continua de los enfermeros. En el establecimiento, ubicado en el barrio porteño de Balvanera, el Jefe de Estado visitó las salas de control, obstetricia y médica clínica.
"Es muy importante para nosotros. Es un honor. Y ayuda a tomar conciencia del valor del RCP para salvar una vida", dijo una de las enfermeras que participó en enseñanza.
En el nuevo centro, que funciona en doble turno, se capacitan estudiantes y docentes de todo el país, cuya formación se realiza a través de prácticas simuladas guiadas que evocan situaciones reales.El Censase posee tres áreas clínicas, cada una con sus respectivas salas de control y evaluación, y dispositivos de audio y video donde realizan las prácticas los estudiantes.
Macri realizó esta visita acompañado por el ministro de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, el director del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), y el coordinador del Programa Nacional de Formación de Enfermería (PRONAFE), Gabriel Muntaabs.
Desde que el Gobierno argentino lo lanzó en agosto de 2016, el programa nacional de formación en enfermería, cuya finalidad es capacitar a 50000 nuevos profesionales ante la escasez de personal, ayudó a incrementar la matrícula de las escuelas especializadas en un 25 por ciento. 

El objetivo del Centro, que cuenta con equipamiento de alta fidelidad para simulación, es el de optimizar en sus tareas a los enfermeros para de esa manera garantizar la seguridad de los pacientes.
El CENSICE posee tres áreas clínicas, cada una con sus respectivas salas de control y evaluación, y dispositivos de audio y video para el registro y reproducción de los escenarios a actuar por los estudiantes.
En una de las salas, se recrea un quirófano y se enseña todo lo relacionado a los partos. Por allí también pasó el presidente, donde observó cómo son las maniobras que les hacen a las madres para ayudarlas a dar a luz.

Más información y fuentes:

martes, 12 de febrero de 2019

Enfermeras. Arte pictórico actual chino.

El Museo de Arte y el Centro Paul Klee presento en Berna una exposición integrada por 150 piezas de artistas contemporáneos de China, procedentes de la famosa colección de Uli Sigg, ex embajador de Suiza en ese país asiático. Periodista especializado en economía, empresario y embajador en China de 1995 a 1998, Uli Sigg coleccionó obras de artistas del gran coloso asiático tras la muerte de Mao Zedong, en 1976. Con el paso de los años, sus adquisiciones, más de 2.200 obras de unos 350 artistas, están consideradas la vanguardia del arte contemporáneo chino. Y entre ellas aparece éste óleo de nuestra publicación.

 Óleo sobre tela 250 X 350 cm. Autor: Jing Kewen, 2008. 
M+Sigg Colección, Hong Kong. 

‘Murmullos chinos’ (‘Chinese Whispers’) es el nombre de un juego de mensajes de transmisión oral, como el teléfono descompuesto. “Esta idea de transmisión de una información, de intercambio, de malentendidos y de deformación es también la base del concepto de esta exposición”, explica en un comunicado la directora de la muestra, Kathleen Bühler.
“Las obras plásticas chinas dan testimonio de las profundas mutaciones en China en materia de urbanismo, gestión de recursos, política, y también se ocupan de la introspección”. Cerca de un centenar de artistas están representados, desde Ai Weiwei a Zhuang Hui.
La exposición cuestiona sobre la percepción occidental de China: primer espacio cultural mundial por su dimensión, y a un paso de convertirse en la mayor potencia económica planetaria.
En 2012, Uli Sigg legó gran parte de su colección al ‘M+ Museum for Visual Culture, West Kowloon Cultural District’, en Hong Kong, cuyas instalaciones, concebidas por los arquitectos suizos Herzog & de Meuron, convertirá este año 2019 en uno de los museos más grandes del mundo.

Algunos datos biográficos de Jing Kewen:
Nacido en 1965 en la ciudad de Xining, provincia de Quinghai, China
Estudió en 1982 en el Departamento de Pintura al Óleo de la Academia de Bellas Artes de China Xi'an.
1986 se licencio en Bellas Artes por el Departamento de Pintura al Óleo, Academia de Bellas Artes de Xi'an, Xi'an, China.
Tiene un amplio bagaje expositor por diversos países y sus ciudades más importantes.


Más información y fuentes:

martes, 5 de febrero de 2019

La enfermera Jean Ward y la fototerapia.


No sabemos cuánto tiempo se ha utilizado la fototerapia para el tratamiento de la ictericia del recién nacido, aunque el sentido común nos lleva a pensar que en más de una cultura y en distintas épocas las parteras y las madres podrían haber colocado al sol a los bebés desnudos para ver si mejoraba su color amarillento. Aunque la historia de la luminoterapia o fototerapia de forma científicamente probada la debemos a Jean Ward, la enfermera a cargo de la Unidad de Prematuros del Hospital General Rochford en Essex, Inglaterra. Quizá siguiendo las recomendaciones de Florence Nightingale, estaba convencida de que el aire fresco y la luz del sol ayudaba a los bebés con ictericia a mejorar y más cuando observaba que los bebes colocados cerca de la ventana mejoraban más y mejor de su coloración amarillo. Así pues, se arriesgó a sacar a los niños de la unidad prematuros al exterior y regresaba antes de que llegaran los médicos a realizar el pase de sala.
La enfermera Jean Ward.  
Un día en 1956, la enfermera Ward le mostró a los médicos un niño desnudo que había sido expuesto al sol, y cuya piel había empalidecido, excepto en un área triangular que aparecía mucho más amarillo que el resto del cuerpo. El Dr. Dobbs le preguntó si ella lo había pintado con yodo, lógicamente respondió que no, que había tenido en brazos al niño ictérico, y el color varió excepto en el área que estuvo cubierta. Lo que hizo que se estudiara el asunto y se descubrió que los niveles de pigmento de bilirrubina en los tubos de sangre puestos al sol cambiaban drásticamente. Con esos resultados decidieron utilizar la luz solar y en concreto la exposición a la luz ultravioleta colocando al bebe con bilirubina elevada bajo una lámpara ultravioleta durante unas horas cada día, pues esa la luz ultravioleta descompone la bilirrubina de manera que facilita que el hígado del bebé la pueda procesar y excretar. Gracias a todo ello la primera unidad de fototerapia se registró en 1958. 
Más información y fuentes: