lunes, 1 de octubre de 2018

Enfermera alivia el dolor de los niños con una “varita mágica"


Una jornada en urgencias puede llegar a ser muy traumática para cualquier niño: ruidos, luces, gente extraña y, cómo no, el dolor. Para mitigar todos estos factores, la enfermera del Clínico Universitario de Valladolid, Teresa Mesonero desenfunda su varita mágica y sale en ayuda de los más peques.
Hace más de tres años que trabaja en las urgencias pediátricas del Clínico, esta salmantina de 30 años,  con vocación de matrona ha sido reconocida a nivel nacional por sus métodos amables y alternativos, que le han hecho valedora del premio Capitana Optimista 2018, otorgado por la Fundación Hospital Optimista de España.
Imagen de Mesonero. Diariosur.es
«Divertida, dicharachera, pero sincera y clara a la vez» es cómo Mesonero se define en una entrevista a Efe, en la que la enfermera confiesa sentirse «muy contenta» por saber que sus compañeros de profesión y la sociedad comienzan a valorar a un sanitario «no sólo por sus destrezas profesionales y académicas, sino por sus valores y aptitudes como persona».
Y es que en la sociedad actual, aún tiene mucho peso la idea preconcebida de que un sanitario es un «mero salvador de los dolores» y esto se debe al concepto «pasivo» que la gente aún tiene de la salud, de ahí que Mesonero abogue por «empoderar» al paciente para así hacerlo «más consciente y participativo en su propia salud».
Es esta una máxima que le ha llevado a desarrollar métodos alternativos en esas duras ocasiones en las que algún niño o niña acude a las urgencias del Clínico por alguna dolencia, momento en el que Mesonero echa mano de su botiquín más especial: pegatinas, lápices, rotuladores, disfraces y de su varita mágica.
«Estaba un día de vacaciones y de repente se me encendió la luz al ver una varita perdida en el suelo», fue en ese momento en el que Mesonero decidió emular a Hermione Granger (de la saga Harry Potter) y llevarse aquel palo de madera para su trabajo.
Como ella misma relata, la mayoría de los niños que llegan a urgencias lo hacen asustados y con miedo, en parte debido a que suelen asociar ciertos instrumentos médicos con el dolor, de ahí que sea muy importante que en el centro haya algunos artilugios, como su varita, que distraigan a los pequeños en ese proceso.
Pero, al margen de estos poderes mágicos, Mesonero también aplica otros métodos más mundanos pero igual de efectivos, que le han llevado también a obtener el reconocimiento por parte de sus compañeros, como fue el proyecto de creación de pegatinas para los sueros de los niños o los talleres de pintura de escayolas.
«No sabes bien el dinero que llevo gastado en pinturas, rotuladores y pegatinas», confiesa Mesonero, quien, sin embargo, asegura que desde la gerencia del hospital «nunca le han puesto problemas» para desarrollar sus métodos.
No obstante, no todo es un lecho de rosas y como advertía al comienzo de la entrevista, Mesonero también sabe ponerse seria cuando la ocasión lo requiere y, sin duda, la precariedad del sector de los profesionales sanitarios y del colectivo de enfermería así lo requiere, manifiesta.
Imagen de Mesonero con algunos de sus pacientes. Lagranepoca.com
«Yo he tenido suerte de encontrar plaza al cubrir una jubilación, pero hay muchos compañeros en situaciones traumáticas», lamenta la enfermera, para quien parte de la culpa de este problema es de un sistema sanitario que «no humaniza» a sus propios profesionales, de ahí que luego sea «muy difícil humanizar e individualizar» la atención y el trato con los pacientes.
En este sentido, Mesonero tiene claro que si no fuera por el «ímpetu y las ganas personales» que muchos enfermeros y médicos ponen en su trabajo, el sistema sanitario no gozaría de la valoración que actualmente tiene por los usuarios, ya que para el sistema «solo somos un número y un profesional más».
Por todo ello, esta 'enfermera mágica' y capitana optimista aboga por una sanidad «individualizada y activa», que conecte con los pacientes y haga que en los centros de salud haya un buen ambiente y los profesionales vayan a trabajar con ilusión, y sabedores de que poseen una estabilidad laboral que les permitirá asentar sus proyectos, sentencia Mesonero.

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