martes, 21 de enero de 2020

Enfermera sufre shock tóxico causado con copa menstrual.

Unos días después de que una joven de 17 años falleciera tras un shock tóxico ocasionado por un tampón, la prensa francesa se ha hecho eco del caso de Sandrine Graneau, a la que tuvieron que amputarle varias extremidades a causa de una infección similar. Una dolencia que, según adelanta Le Parisien, habría sido originada por una copa menstrual, un recipiente que se inserta en la vagina para depositar el flujo menstrual.


La afectada, de 36 años, ha explicado que ha dado a conocer su historia con el objetivo de concienciar a la población femenina de que la copa menstrual también puede producir shock tóxico. De hecho, ha creado una asociación -Dans mes baskets- para este fin, así como para sensibilizar sobre lo que es vivir con una discapacidad. Y es que Sandrine Graneau, enfermera de profesión, en pocos días perdió los pies y 18 falanges de los dedos de las manos.
”Cuando escucho que la infección está relacionada con un mal uso de copas y tampones por parte de las mujeres me desanima ya que la información que se nos brinda no es clara. Según el fabricante, está escrito en las instrucciones que las copas se pueden llevar puestas 4, 6, 8 o 12 horas ¿Por qué no se indica un tiempo de uso claro y ordenado?”, ha comentado. Por su parte, la agencia de seguridad sanitaria Anses ha exigido que se ofrezca a las mujeres “información más clara”.
Los hechos se remontan al pasado mes de abril cuando Sandrine utilizó una copa menstrual, que no recuerda cuánto tiempo llevó puesta. Por la noche, empezó a sufrir dolores leves que, más tarde, se fueron intensificando, por lo que decidió acudir a urgencias, donde dedujeron que sufría cálculos renales. Sin embargo, a la mañana siguiente la tensión le bajó tanto que una ambulancia tuvo que recogerla en casa para llevársela al hospital. En esta ocasión el médico le diagnosticó shock tóxico porque, según explica la afectada, tenía la cara roja.

“No son tanto las bacterias las que son peligrosas como el daño que causa a los órganos. La toxina se propagó a mis riñones, mis pulmones, mi hígado”, explica Sandrine, madre de tres hijos –el menor tiene cinco años-. La mujer estuvo ingresada tres semanas en cuidados intensivos durante las que, además de perder los pies, le fueron amputadas 18 falanges de las manos.
Actualmente, Sandrine está aprendiendo a caminar con prótesis de pies.

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