jueves, 16 de julio de 2020

Salaria Kea, la enfermera americana que luchó al fascismo y al racismo.


Salaria Kea, fue una enfermera americana que, en 1937, dejó Harlem para embarcarse hasta Portbou y ofrecer asistencia sanitaria en el Batallón Lincoln, en apoyo a la Republica española durante la guerra civil tras el fallido golpe de estado.  Fue activista permanente contra el fascismo y el racismo 

Enfermera Salaria Kea. 



Salaria Kea, de casada Salaria Kea O'Reilly, nacio en Milledgeville, 1913 y falleció en Akron en 1991, fue una enfermera estadounidense de raza negra de la «American Medical Brigade»,​ de daba cobertura sanitaria a las Brigadas Internacionales, durante la Guerra Civil española.​ Relato que al parecer dejó escrito en "Una enfermera negra en la España republicana". ​


Salaria quedó huérfana en su infancia, cuando su padre, jardinero, murió en extrañas circunstancias.​ Al parecer hizo sus primeros estudios en la Escuela Central y la «West High School», en Akron. Su deseo de ser enfermera tuvo que superar el rechazo de algunos centros debido al color de su piel, hasta que en el verano de 1930 decidió trasladarse a New York, donde fue admitida en la Escuela de Formación del Hospital de Harlem. Enseguida comenzó a trabajar como enfermera, primero en el Sea View Hospital y luego en el Hospital de Harlem. Se graduó en 1934 y consiguió el puesto de jefa de enfermeras en la Sala de enfermos terminales del «Sea View Hospital», dedicado al tratamiento de pacientes con tuberculosis. ​

En 1935 entró en el Partido Comunista de los Estados Unidos (CPUSA), círculo que la llevarían primero a formar parte del grupo de enfermeras de Harlem que, tras la invasión de Abisinia por el ejército fascista de Benito Mussolini, reunió material sanitario en ayuda del pueblo etíope, luego tras el levantamiento militar de julio de 1936 en España, que dio origen a la guerra civil, a unirse al “Medical Bureau to Aid Spanish Democracy», organizador de la «American Medical Brigade”.

Salaria en una foto en su labor asistencia.

Salaria salió de los Estados Unidos en la primavera de 1937 a bordo del SS Paris, junto con otras 12 enfermeras y un grupo de médicos dirigidos por el cirujano Edward K. Barsky, el cirujano judío que dirigiría el Servicio Sanitario de la zona catalana.​ Al parecer su primer destino fue el hospital instalado en el Palacio de Villa Paz, en Saelices, Cuenca.​ Y fue en España donde conoció al que sería luego su marido, Pat O'Reilly, “John Paddy”, un brigadista irlandes convaleciente de las heridas sufridas mientras luchaba con una unidad de brigadistas británicos. Queda noticia de que se casaron en el hospital, aunque luego serían temporalmente separados por la guerra. ​
Está documentado que Salaria prestó auxilio en el en hospital instalado para las Brigadas Internacionales en Murcia, habilitado en el antiguo colegio marista de La Merced que en 1935 se había convertido en sede de la Universidad de Murcia. También se sabe que aunque fue apresada por las tropas rebeldes, pudo escapar y salir de España el 1938. ​

Salaria fue evocada por el poeta también negroamericano James Langston Hughes, 1902-1967, como “una delgada muchacha color chocolate”, en su obra “Mississippi to Madrid: memoir of a Black American in the Abraham Lincoln Brigade”, en la que denuncia de forma contundente el racismo y la pobreza que sufren los negros estadounidenses entre las guerras mundiales.

En ciertos sectores de su país fue recibida como una heroína, si bien, hasta 1940 no pudo conseguir que a su marido le concedieran permiso para entrar en Estados Unidos las autoridades de inmigración. Finalmente, Pat O'Reilly fue nacionalizado, y aceptado en el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos destacado en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Salaria, vetada en un principio por su pasada militancia comunista, fue al final admitida en el Cuerpo de Enfermería en 1944. ​
Concluida la guerra, el matrimonio O'Reilly se estableció en Nueva York, donde Salaria siguió ejerciendo su profesión.​ En los últimos años de su vida, ya viuda, volvió a Akron, donde falleció en 1991 a los 72 años de edad. El Museo de la Ciudad de Nueva York rememoró la acción humanitaria de los brigadistas estadounidenses en la exposición titulada Frente al fascismo: Nueva York y la guerra civil española, inaugurada en 2007.

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