jueves, 24 de mayo de 2018

Enfermeras argentinas. Fundación Eva Perón.

Pertenecientes a la Escuela de Enfermeras que formó parte de la “Fundación Eva Perón”, institución creada por Eva Duarte, esposa del presidente de Argentina, Juan Domingo Perón con el objetivo de proporcionar asistencia social y sanitaria, funcionó desde 1948 hasta 1955.
Enfermeras de la fundación conduciendo un automóvil. 1948.


Puede decirse que su originalidad y principal característica fue el formar profesionales autónomos, capaces de trabajar en áreas alejadas, sin médicos si fuera necesario.

Pronto adquirieron gran valor social, y su perfil estaba lejos del modelo sumiso y obediente tradicional unido a la Iglesia Católica y por supuesto, leal al Movimiento Justicialista. 
Evita Perón en una instantánea con un grupo de enfermeras de la Fundación.


La institución funcionó desde 1948 hasta 1955. Inicialmente se llamó "Fundación de Ayuda Social María Eva Duarte de Perón" y luego pasó a denominarse "Fundación Eva Perón". Contó con una red de 21 hospitales y policlínicos construidos en 11 provincias y un global de 22.650 camas.
Fachada del edificio de la Escuela de Enfermeras.


La Fundación distribuía libros, alimentos, ropa, máquinas de coser, y juguetes para familias necesitadas del país. Se encargó de construir hospitales, hogares de ancianos, hogares para madres solteras, para jóvenes que llegaban desde el interior del país a Buenos Aires para continuar sus estudios. La Fundación brindó asistencia también a otros países, como España, Egipto, Israel, Honduras, etc., amigos del régimen de Perón.
Cinco fotos unidas mostrando diversas facetas del trabajo de las enfermeras de la fundación.


Mientras vivió, su fundadora se ocupó personalmente de muchos de sus aspectos e incluso atendía durante horas a gente que llegaba de todo el país con pedidos de ayuda. Tras su fallecimiento en 1952, la actividad de la entidad decreció y con el derrocamiento de Perón el gobierno dispuso su liquidación.



Documental:
En 2014 el director y guionista Gustavo Goyeneche realizó un documental - musical a partir de los relatos de un grupo de mujeres que estudió enfermería en la Escuela de la Fundación Eva Perón en 1948. Aquellos años se convirtieron rápidamente en una pesadilla con la caída del peronismo. Es una historia de amor y sufrimiento, de entrega y valentía que hoy sale a la luz para reconstruir una parte de nuestra historia silenciada por la intolerancia. Los testimonios de las protagonistas de esos años se entrecruzan con actrices y cantantes que recrean los hechos de esa época. A esto se suman las imágenes de archivo y un despliegue coreográfico en una combinación única.

‘Las enfermeras de Evita’. Argentina, 2014.
Dirección y guión: Marcelo Goyeneche.
Fotografía: Osvaldo Ponce.
Canciones originales: Gaby Goldman, con letras de Marcelo Kotliar.
Con testimonios y actuaciones de: María Eugenia Alvarez, Lucy Rebelo, María Luisa Fernández, Dolores Rodríguez, Magali Sánchez Alleno, Melania Lenoir, Andrea Lovera, Deborah Turza.
Presenta: Gapz Cine Duración: 85 minutos. Calificación: Para todo público.

Más información y fuentes:




jueves, 17 de mayo de 2018

Enfermeros del hospital Runwell. Reino Unido.


Ayer en una reunión de trabajo con compañeros surgió el tema de los porcentajes de varones y mujeres en nuestra profesión, poniéndose de relieve que en nuestro Colegio Profesional, es de 1/4, en otras palabras, solo el 25% son hombres. En nuestro muro posiblemente sea incluso de menos, y aprovechamos la ocasión para subir estas fotos del año 1943 con protagonistas todos varones.

Un enfermero del Hospital Runwell introduce una mordaza en la boca de un paciente mientras el médico (izquierda) se prepara para comenzar el tratamiento de Terapia Convulsiva. Un segundo enfermero prepara los electrodos. Foto D 14310. 
El hospital se inauguró en junio de 1937 para enfermos psiquiátricos, dividido en zonas específicas según el propósito y el tipo de paciente, estando a la vanguardia por diseño y funcionalidad.
Un enfermero observa las reacciones del paciente mientras se somete a un eléctroencefalograma. Detrás de él, se ve al médico que está administrando el tratamiento. En el fondo, un segundo enfermero está frente a un monitor para registrar las reacciones cerebrales que se ven en él. Foto D14311.
Sus varios edificios y zonas eran muy diversas, zonas de encame, administrativas, salas de recreación, cocinas y bloques de tiendas que proporcionan la segregación de bloques masculinos y femeninos, y había zonas de talleres para pacientes capaces, tanto hombres como mujeres.
Un enfermero da glucosa a un paciente sometido a terapia de shock de insulina. La glucosa se vierte de una jarra en un embudo y seguido de una sonda nasogástrica que tiene insertada un paciente. Hospital Runwell. 1943. Foto D14313.
A diferencia de otros de su tipo, Runwell utilizó nombres para todas las zonas del centro hospitalario, en lugar de números y letras utilizados en otros lugares. El blanco con bandas de ladrillos grises, la representación y la variación entre los techos planos e inclinados se usaron para identificar edificios y evitar una apariencia funcional insípida en general al proporcionar variedad.
Un enfermero durante una explicación a un paciente en una sesión de Terapia Ocupacional en los que los pacientes realizan trabajos en madera. 
Hospital Runwell. 1943. Foto D14315.
Después de la Segunda Guerra Mundial, el centro quedó bajo el control del Servicio Nacional de Salud, que continuó siendo pionero en el trabajo de investigación en el hospital. Las investigaciones realizadas por el profesor Corsellis llevaron al desarrollo de un "banco de cerebros", el más grande de su tipo con instrumental para la investigación del cerebro y sus enfermedades.
Enfermeros atendiendo en una disertación sobre el cerebro como parte de su entrenamiento. Hospital Runwell. 1943. Foto D14322.
Enfermeros examinando un torso durante una clase de anatomía como parte de su aprendizaje y entrenamiento. Hospital Runwell. 1943. Fot D14325.

Con los cambios asistenciales, fundamentalmente el desarrollo de los cuidados comunitarios y técnicos poco a poco se vio abocado al cierre, hecho que sucedió definitivamente en 2010.

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jueves, 10 de mayo de 2018

Día internacional de la Enfermería 2018. Gran Guerral Centenario (V)

Por el día internacional de la Enfermería y en reconocimiento a las enfermeras de las diversas naciones que participaron en la I Guerra Mundial en este año de su Centenario.

Pocos acontecimientos han marcado más la Historia reciente que las dos grandes guerras mundiales. El mundo en guerra cambió la manera de concebir la vida y la muerte. Tambalearon las bases ideológicas del mundo contemporáneo, y se dio un salto cuantitativo y cualitativo en el conocimiento científico, en su aplicación a muchas profesiones y oficios y en la consideración de los derechos humanos.
Rosamond Curteis enfermera inglesa del destacamento de ayuda voluntaria, de 48 años. Murió de gripe el 14 de noviembre de 1918. Foto coloreada.
La enfermería fue una de las profesiones que durante el desarrollo de la I Guerra Mundial experimentó una mayor transformación, de tal manera que al finalizar el conflicto bélico la profesión había cambiado de manera radical sus principios y formas de actuar.
Enfermera de los Estados Unidos de América. Gran Guerra. 1914/18.
 La llamada Gran Guerra o I Guerra Mundial acercó los últimos avances científicos a la contienda y un elevado número de nuevos ingenios y armas más letales hicieron su aparición a lo largo de los cuatro años de conflicto. Tanques, ametralladoras y gases venenosos de fosfeno y mostaza causaron heridas a unos niveles desconocidos hasta entonces y los efectos psicológicos de una contienda tan larga provocaron terribles secuelas en millones de soldados. Las enfermeras no estaban preparadas para hacer frente a esta realidad a comienzos de la guerra en 1914, por lo que tuvieron que transformar radicalmente su forma de trabajar para adaptarse a las características del conflicto.
Enfermera de británica en la Gran Guerra. 1914/18.
 Los cuidados de los enfermeros contribuyeron a la mejora de la salud de los soldados, a través de la aplicación de medidas de higiene en las intervenciones sobre las heridas, con la aplicación de nuevos medicamentos, para el tratamiento de las heridas-desinfectantes- para paliar el dolor -cocaína- o cloroformo para la anestesia, etc.  así como la incorporación de nuevas técnicas de trabajo que exigía de enfermeras mejor preparadas.
Rimma Ivanova de Rusia. Gran Guerra 1914/18. Foto coloreada.
La I Gran Guerra trajo la movilización de un importante número de enfermeras para cubrir las necesidades de la contienda, muchas de ellas voluntarias, trabajando tanto en la retaguardia como en hospitales de campo, en tiendas de campañas improvisadas, que se trasladaban según evolucionaba el frente de batalla. Todo ello significó la necesidad de una planificación rigurosa, rápida y eficaz, que se tradujo en el aumento considerable de las vidas salvadas. 
Enfermera de la Cruz Roja Alemana equipada por la asociación de mujeres bávaras  en la Gran Guerra. 1914/18.
Sólo en el ejército norteamericano sirvieron 60.000 enfermeras en esos años, recibiendo una instrucción militar y una instrucción médica, que prestaban especial atención a los cuidados psiquiátricos. Más de 400 enfermeras militares estadounidenses murieron en servicio, casi todas de la “gripe española”, epidemia que se extendió por los atestados campamentos militares, hospitales y puertos de embarque.
Enfermera de Australia en la Gran Guerra. 1914/18.
También la enfermería británica experimentó grandes cambios en esta época. El Servicio de Enfermería Militar Imperial de la Reina Alexandra, fundado en 1902, contaba al inicio de la Guerra con 300 miembros; al finalizar la contienda eran más de 10.000 las enfermeras que formaban parte de este.
Al inicio del conflicto, el número de enfermeras de la cruz roja rusa era inferior a 4000, número que se vio superado por las necesidades. Llegaban voluntarias que carecían de una formación mínima y ante la gran escasez de personal cualificado, la cruz roja rusa realizó grandes esfuerzos para aumentar el número de enfermeras capacitadas. Por lo general, el alistamiento se realizaba con mujeres alfabetizadas que poseían al menos enseñanza secundaria. 
Zinaida Malynich  enfermera rusa. Gran Guerra 1914/18. Foto coloreada.
Para 1916, el número de mujeres que formaban la sociedad rusa de la cruz roja era cercano a 25,000 enfermeras de guerra de muy diferentes capas sociales, desde campesinas, mujeres de clase trabajadora, nobles e incluso la realeza.
Todos estos acontecimientos y transformaciones produjeron impactantes cambios en el rol de la mujer en la sociedad, aumentando el espacio público ocupado por ellas, inicialmente para reemplazar a los hombres que marchaban al frente.
Enfermera de Rumanía en la Gran Guerra. 1914/18.
Una vez terminada la Guerra, la mujer siguió ocupando una parte importante de esos espacios y se acentuó la lucha por la igualdad de los derechos sociales, el derecho al voto femenino y el desempeño de tareas de responsabilidad. Las enfermeras ganaron en reconocimiento social e iniciaron un largo camino de lucha que les fue permitiendo ocupar un espacio cada vez mayor entre las profesiones sanitarias; un proceso que sigue en la actualidad.

Más información y fuentes:

http://www.natgeocreative.com/photography/paulthompson
 https://www.flickr.com/photos/22155693@N04/11292610656/
http://ffactory.tumblr.com/post/82068650400/klimbims-zinaida-malynich-russian-nurse-wwi

domingo, 6 de mayo de 2018

Enfermera moderna. Tarjeta postal francesa. 1917.

El impacto de la Gran Guerra (1914/1918) y la gran aportación de las enfermeras, hizo que su labor fuera motivo de reconocimiento en ámbitos como el militar, social, artístico, etc. como hemos podido ver en otras publicaciones de Divertimento Enfermero, en éste caso el reconocimiento se hizo con ésta ilustración para postal de correos.
Anverso de la postal.
Las postales de la época solían llevar impreso un dibujo o fotografía, a menudo del lugar en donde fueron compradas, temas patrióticos, amorosos, etc. eran un artículo habitual de venta en tiendas de recuerdos, quioscos de prensa, y hoteles. En este caso aparece una joven enfermera dibujada en tibios colores en los que domina el blanco y negro. A su pie a la derecha la firma de su autor. La otra cara estaba solo contenía los lugares para las señas de correo y espacio para un pequeño texto.
Reverso de la postal.

Hasta la Primera Guerra Mundial, las mejores imprentas eran las del área germánica (Alemania, Austria y Suiza), que destacaron por la perfecta producción de postales impresas con los procedimientos llamados litografía en varios colores.
Más información y fuentes:

Foto, cortesía de National Library of Medicine https://www.nlm.nih.gov/ 

lunes, 30 de abril de 2018

Enfermera y fotógrafa en la lucha por visibilizar y mejorar la situación de la mujer.

Amparo Saldaña, enfermera de Familia en Lezo (Guipuzcoa) realiza exposiciones con fotografías de grafittis femeninos.
Amparo Saldaña, de 58 años, es una mujer llena de energía y con un claro propósito de reivindicar el papel de las mujeres en la sociedad y en la Enfermería. Con una experiencia dilatada en el Hospital de Donosti y en el Centro de Salud de Lezo,  conoce a la perfección las situaciones machistas que aún se viven en el sistema sanitario, donde los pacientes tratan a las médicos como “chica” o los compañeros aún esperan que sean ellas quienes recojan la mesa. Pero ella las combate a través de una sonrisa y con iniciativas que visibilicen a la mujer en todos sus ámbitos.
Amparo Saldaña posando ante varias de sus obras.
“El machismo en la sanidad es una constante diaria. Yo soy enfermera de Atención Primaria y Comunitaria y el equipo, que llevamos ocho años trabajando juntas, tenemos el mote de las 'Tres Mosqueteras', explica la enfermera, son pequeños gestos que sufren las mujeres del sector a diario: “Esos micromachismos los tienes, a veces, por parte de tus propios compañeros, aunque hay una situación de bastante respeto –puntualiza. No quieres que te afecten en el día a día y ante situaciones como que te dejen la taza de café para recoger, les digo elegantemente que a ver si en casa les recogen los calcetines para meterlos en la lavadora. De una forma simpática, sin estar reivindicando todo el día de una forma agresiva”.
En otras situaciones con usuarios del centro, sí que tiene que  mostrarse más firme cuando, por ejemplo, “hacen un chiste soez”: “Muchas veces, se ve en la forma de dirigirse al doctor si es hombre y a “la chica” si es una mujer por parte de usuarios.
Es una constante reeducación”, relata. Y  califica como “horror” los disfraces que se hacen de las trabajadoras de su profesión: “La mujer con el escote y la minifalda y el doctor con su batita y el fonendoscopio como símbolo de sabiduría y respeto”.
Amparo Saldaña, está en primera linea en el trabajo en su Centro de Lezo.
Además de su dedicación a la Enfermería, Amparo tiene otra pasión: La Fotografía. El Hospital de Donosti acogerá su exposición ‘Emakumeok Bizirik” (“Mujeres vivas, mujeres con fuerza”) del 15 al 30 de mayo.
“Son un conjunto de fotos, en su mayoría de grafitis, que son imágenes de mujeres gigantes que están en las calles. La idea  “romántica” es recordarnos que las calles son nuestras y que tenemos derecho a andar sin que nadie nos corte el camino, sin sufrir agresiones y en libertad”, explica la enfermera, que se ha pasado una década inmortalizando a estas féminas por todo el mundo: Londres, Madrid, París o Vitoria-Gasteiz han sido sólo algunas de las ciudades que han sucumbido al objetivo de esta sanitaria, orgullosa de visibilizar a las mujeres en todas las facetas de su vida: “Viajo bastante y me he convertido en una buscadora de graffitis. Me apasiona la cultura de lo que representan y denuncian los. Muchos de los dibujos que fotografió, explica, ya han sido eliminados de las calles donde los capturó.
Las mujeres que aparecen en sus fotografías no desempeñan un rol concreto. “He intentado configurar una colección con representación femenina, no que cada grafiti represente en sí una acción”, relata Amparo, cansada de las actitudes que las mujeres soportan a diario en las calles: “Ya está bien de que me piropeen y de que me digan cosas que no tolero, de que me vayan agrediendo verbalmente por la calle. Cada persona que vaya a ver la exposición que extraiga una idea y le haga reflexionar sobre la mujer y el feminismo”, desea.

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viernes, 20 de abril de 2018

La enfermería en la pintura de Doris Zinkeisen.

Doris Clare Zinkeisen, escocesa, 1898 – 1991, fue diseñadora de teatro y de vestuario, escritora y pintora.
En su estancia en Londres durante los años 1920-30, Doris compartió un estudio con su hermana Anna. Su pintura realista, la hizo popular como retratista y se convirtió en una afamada pintora de alta sociedad. Los temas de sus pinturas eran retratos de la sociedad, retratos ecuestres y escenas de los parques de Londres y París, que reflejan el estilo de vida de la clase alta en ese momento.

Alegre sala de hospital con pacientes y camas, una enfermera atiende a un herido en cama mientras una enfermera con uniforme del Servicio Militar Imperial de la Reina Alexandra, está poniendo unas flores en un jarrón.
También trabajó otras áreas como la ilustración y artista comercial, incluyendo la producción de carteles publicitarios para varias compañías ferroviarias británicas, el metro de Londres y murales para el lujoso transatlántico “RMS Queen Mary”. 
Doris junto a su hermana Anna fueron reclutadas por el Comité Asesor de Guerra como pintoras oficiales de guerra para la Comisión de la Cruz Roja de Europa del Noroeste y a la John Ambulance Brigade St (JWO), trabajaron como enfermeras auxiliares el Hospital St Mary, Paddington, ya que habían sido entrenadas como Enfermera de Ayuda Voluntaria (VAD) durante la Primera Guerra Mundial.   Por las mañanas trabajaban en el Hospital y pintaban por las tardes registrando los eventos del día.
A medida que el personal y los recursos de la organización se trasladaron a las áreas recién liberadas, el papel de Doris como artista de guerra fue registrar las actividades de la comisión. Con base en Bruselas en la sede de la comisión, ella registró el trabajo de ayuda de la comisión en la posguerra en el noroeste de Europa, incluida la rehabilitación y repatriación de prisioneros de guerra e internados civiles. Doris Zinkeisen viajó en camión o en avión (desde una base cercana de la RAF) a lo largo del noroeste de Europa haciendo bocetos que llevó a su estudio en la sede de la comisión para seguir trabajando
Autoretrado de Doris Clare Zinkeisen.
Su trabajo como pintora de guerra incluyó tres días en el campo de concentración de Bergen-Belsen en abril de 1945, inmediatamente después de su liberación.
Doris fue una de las pocos artistas que produjo imágenes de Bergen-Belsen en los meses posteriores a su liberación.  Los otros artistas allí incluyeron a Leslie Cole, Mary Kessell, el sargento Eric Taylor (uno de los libertadores del campo), Edgar Ainsworth y Mervyn Peake. 
Camilleros y enfermeras en el traslado de supervivientes desde las ambulancias al interior del hospital.
Su pintura Lavandería Humana muestra el lavado de los supervivientes antes de ser llevados al hospital.  Thomas Sutcliffe, columnista de The Independent, describió la pintura como "realistas", "tan inflexible como un póster de viaje", mostrando la realidad que allí había.
Los colores grises y ocres expresan la triste realidad de lo que había en Bergen-Belsen, los supervivientes escuálidos, malnutridos y enfermos son aseados para comenzar su recuperación en el hospital.
Los colores vivos y alegres de su pintura de sociedad, con la guerra se oscurecieron pasando a ser grises apagados, marrones y ocres.
Para el horror de los cadáveres no hay palabras.
Doris Zinkeisen escribió a su familia mientras estaba en Belsen contando su experiencia. Luego su hijo, Murray Johnstone, describió las cartas diciendo.
“Son realmente desgarradoras y reflejan la agonía que soportó mientras hacía su trabajo, siempre nos dijo que lo que vio era horrible, y que el olor que allí había nunca lo pudo olvidar. Tuvo pesadillas por el resto de su vida.

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viernes, 13 de abril de 2018

Enfermeras de la Cruz Roja de la II Republicana Española.


El 14 de abril de 1931 se proclamó la II República Española en sustitución de la Monarquía de Alfonso XIII de Borbon y estuvo vigente hasta el 1 de abril de 1939, fecha del final de la guerra y que dio paso a la dictadura franquista. 
La Cruz Roja como institución estaba acreditada para la formación académica de sus propias enfermeras que posteriormente realizarían su trabajo en los diversos hospitales de la geografía española. Y tanto en el tiempo de paz como en el del conflicto bélico civil, ahí estuvieron las enfermeras. Finalizada la guerra, se disolvió el Comité del bando republicano.
Grupo de enfermeras en el año 1931 año de la proclamación de la II República Española.
La Cruz Roja en España se organizó en 1864 bajo los auspicios de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, siendo declarada sociedad de utilidad pública. Se estableció primero como Cruz Roja Internacional y posteriormente como Cruz Roja Española. ​ Desde entonces, los distintos gobiernos de la nación han estado representados de una forma u otra en el seno de Cruz Roja, aunque esto no ha impedido que actúe siempre bajo los Principios que inspiran a la Institución.
Damas enfermeras aprobadas tras su examen  en la entrega de Títulos e impartidos los Brazaletes. Barcelona 1932.
Debido a los conflictos bélicos en África en 1918, se produjo una fuerte expansión de sus centros sanitarios, llegando a sumar cerca de 36 hospitales. En un panorama de carencias generalizadas en materia sanitaria, la red de Cruz Roja tuvo un especial significado.
Entre 1936 y 1939, en plena Guerra Civil Española, realizó una importante actividad. Poco después de estallar el conflicto, concretamente el 29 de julio de 1936, el comité directivo de la Cruz Roja Española fue disuelto por el Gobierno republicano y remplazado por personas más afines al gobierno republicano y pidió al Comité Internacional una intervención directa en el conflicto, debido al problema de la existencia del bando Republicano legítimo y otro bando sublevado que surgió internamente tras el golpe de estado, existiendo dos facciones dentro de la misma CRE.
Acto de entrega de Brazaletes a las nuevas enfermeras en el hospital de la Cruz Roja, con la presencia del General Burguete, quién había sido nombrado Presidente de la Institución un año antes. Bilbao 1934.  
Ambos bandos fueron fundamentales para reducir los males de la guerra: suministraban víveres, enviaban material sanitario, protegían las evacuaciones y servían de intermediarios en las comunicaciones (cartas, telegramas) entre familias separadas por el frente y en el intercambio de prisioneros.

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