martes, 20 de octubre de 2015

Los guantes del amor.

La enfermera Carolina Hampton, trabajaba como ayudante en el quirófano del cirujano William Halsted, y sufría de dermatitis secundaria al uso continuado de bicloruro de mercurio, solución que se utilizaba para esterilizar los instrumentos en aquella época. La salida al problema era una sola: abandonar la profesión para no seguir padeciendo el eccema. William temió perder a la enfermera y ayudante y por eso sugirió a la Goodyear, la misma de los neumáticos, que le hiciera unos guantes de goma.



Guantes de tal naturaleza no habían existido jamás, los que utilizaban los anatomistas para las disecciones eran de un material tosco y poco práctico e inservibles para operar o ayudar en las intervenciones quirúrgicas. Después de cinco años de usar guantes en su quirófano entendió que los mismos eran muy eficientes para prevenir infecciones. Entonces fue cuando los sugirió como método de asepsia en cirugía..
En 1894, los guantes de goma habían conquistado ya las salas de operaciones del mundo entero, colmando así una importante laguna en el sistema de la asepsia.
William y Carolina se casaban pocos años después de este episodio.
Más información:
http://enfeps.blogspot.com.es/2010/03/los-guantes-del-amor.html


martes, 15 de septiembre de 2015

El arte de la enfermería en la obra de Victor Tardieu.

Victor Tardieu su autor, fue voluntario en el servicio militar, en el inicio de la I Guerra Mundial, se unió a la American Field Service, como conductor de ambulancias. Aunque no se alistó para pintar sino para ayudar en labores sanitarias, aprovechó todas las oportunidades que sus obligaciones y el clima le permitían. Su trabajo lo puso en contacto con la duquesa Millicent Sutherland (Enfermera) y su hospital en el Oatfield en Bourbourg, animado por ella, hizo una serie de pinturas al óleo de su hospital de campaña, cerca de Dunkerque en el verano de 1915, sus enfermeras y pacientes reflejan momentos de tranquilidad en medio de la agitación de la Gran Guerra. Diez obras que se conservan en el Museo Florence Nightingale de Londres, para honrar el trabajo de Sutherland y todas las enfermeras en la Primera Guerra Mundial. 

La Duquesa y el soldado. Óleo de Tardier en el Museo Nightingale. 



El hospital de campaña reflejado por las pinturas, demuestra el ingenio de las enfermeras dirigidas por la duquesa-enfermera Millicent Sutherland que ya había ordenado instalar tiendas de campaña y lonas para tal eventualidad, se amplió con toldos de colores brillantes tomados de los muchos hoteles a lo largo del paseo marítimo cercano, y  junto con las flores y la luz del sol del campo, proporcionó un entorno aparentemente idílico para los soldados heridos, aunque no por ello pudieran ocultar la realidad de la guerra. Las pinturas marcan un período significativo de la enfermería militar. El campamento en el campo de avena duró sólo tres meses y al final del verano, se trasladó a una serie de chozas en las dunas de Calais por el avance de la guerra y se convirtió en parte de la Cruz Roja Británica. 
Óleo de Tardie en el Museo Nightingale.

Victor Tardieu nació en la ciudad francesa de Lyon el 30 de abril de 1870. Tardieu, fue desde joven un artista talentoso, estudió en la École Nationale des Beaux-Arts de Lyon antes de mudarse a París en 1889 para continuar sus estudios artísticos. En octubre de 1890, se matriculó en la École Nationale Supérieure des Beaux-Arts , y asistió a los talleres de los famosos artistas Léon Bonnat y Albert Maignan. En el famoso 'Salón' de la Société des Artistes Français , recibió el premio nacional en 1902 por su gran obra en lienzo titulada “Travail” y recibió un premio de viaje de dos años que le permitió visitar y pintar en las ciudades portuarias europeas de Londres, Liverpool y Génova.

Óleo de Tardie en el Museo Nightingale. 


Después de presentarse como voluntario para el servicio durante la Primera Guerra 
Mundial, Tardieu ganó el Prix ​​de l'Indochine en 1920, lo que le decidió para viajar a Vietnam. Mientras estaba en Hanoi, se le encargó pintar dos grandes murales en su estilo clásico, uno para el auditorio principal de la Universidad de Indochina y el otro para la sala de lectura de la Biblioteca Central. Instalado en Hanoi, Tardieu pronto apreció las habilidades artísticas de los artistas locales y desarrolló una estrecha amistad con el joven artista Nam Sơn. Con el aliento de Nam Sơn, Tardieu presionó al gobierno francés y al gobierno colonial de Indochina para que abrieran una escuela de bellas artes inspirada en la École des Beaux-Arts de París. 

Óleos de Tardie en el Museo Nightingale. 



En octubre de 1925, abrió la École des Beaux-Arts de l'Indochineen Hanoi como su primer director y permaneció allí hasta su muerte el 12 de junio de 1937. Estuvo casado con  la arpista italiana Caroline Luigini, con quién tuvo un hijo Jean Tardieu, destacado poeta francés.

Más información y fuentes:


domingo, 19 de julio de 2015

Ernestina de Champourcín escritora con experiencia enfermera.

Ernestina de Champourcín (1905-1999) fue una de las pocas mujeres que formó parte activa de la Generación del 27, un grupo de poetas y artistas que revolucionaron la literatura española. Se la considera una de las "Sin sombrero", un grupo de mujeres intelectuales que desafiaron las normas sociales de su época.

Ernestina de Champourcín 

Tras el golpe de estado y el comienzo de la Guerra Civil Española el compromiso de Champourcín con la República se manifestó en su apoyo a la causa y su colaboración en actividades de la Casa de la Cultura de Madrid. Su marido, el escritor y crítico literario Juan José Domenchina, era secretario político de Manuel Azaña, lo que los situó en una posición de riesgo. Al final de la guerra, la pareja se vio obligada a huir de España. Su exilio los llevó primero a Francia y, finalmente, a México en 1939. En este país, aunque su labor literaria se vio limitada por la necesidad de trabajar como traductora e intérprete, Ernestina encontró un segundo hogar.

Su regreso a España no se produjo hasta 1972, después de la muerte de su marido. Volvió a un país que le resultaba ajeno y en el que su obra había sido silenciada durante décadas. A pesar de ello, continuó escribiendo y, en sus últimos años, su figura y su poesía fueron redescubiertas y reconocidas con importantes premios, devolviéndole el lugar que merecía en la literatura española. Ernestina es un ejemplo de talento, valentía y resiliencia. Su vida es el reflejo de una mujer que supo adaptarse a las circunstancias más difíciles sin renunciar a su vocación ni a sus convicciones. 

Experiencia con la enfermería: El estallido de la Guerra Civil española tuvo un impacto directo en su vida y su compromiso. Durante este período, Ernestina se involucró en labores humanitarias en el bando republicano. Se unió al matrimonio de Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí en su iniciativa para ayudar a niños huérfanos y abandonados y su compromiso la llevó a trabajar de Enfermera, experiencia que influyó profundamente en su obra posterior "Mientras allí se muere", donde narra las vivencias experimentadas en su trabajo de enfermera durante la guerra civil, aunque debido a ciertos problemas con algunos milicianos tuvo que dejarlo y entrar como auxiliar de enfermera en el hospital regentado por Lola Azaña. En esta novela inconclusa, Mientras allí se muere, también hace una crítica a la educación de las mujeres de la época. 

Ernestina con un grupo de miembros de la llamada "Generación del 27".

Su carrera literaria se divide en varias etapas:

Poesía inicial y el amor humano: Antes de la Guerra Civil, publicó libros como En silencio (1926), Ahora (1928) y Cántico inútil (1936). En esta etapa, su poesía explora el tema del amor desde una perspectiva personal y sensual, con una clara influencia de Juan Ramón Jiménez, a quien consideró su maestro y mentor.

Silencio y exilio: La Guerra Civil y su exilio a México supusieron un parón en su producción poética. Durante este tiempo, se dedicó a la traducción para poder subsistir.

Poesía mística y religiosa: Tras el exilio y la muerte de su esposo, retomó la escritura con una poesía de carácter más espiritual y místico. En obras como Hai-kais espirituales (1967) y Cartas cerradas (1968), explora su relación con Dios y el sentido de la vida, mostrando una profunda transformación personal y literaria.

Más información y fuentes:

http://smoda.elpais.com/.../las-sinsombrero-tambien.../6548
https://es.wikipedia.org/.../Ernestina_de_Cham

https://historia-hispanica.rah.es/biografias/29940-ernestina-de-michels-de-champourcin-y-moran-de-loredo

https://www.womanessentia.com/personas/hicieron-historia/ernestina-de-champourcin-la-poeta-del-27-que-reivindico-a-dios/

lunes, 13 de julio de 2015

La Cruz de Francia. Romaine Brooks (1874-1970).

Al iniciarse la Primera Guerra Mundial, Romaine Brooks pintó La Cruz de Francia, una imagen simbólica de Francia en guerra, mostrada como una Enfermera de la Cruz Roja mirando a un lado con una expresión resuelta, mientras la ciudad de Ypres arde en la distancia. 

Se exhibió junto con un poema del poeta italiano D'Annunzio pidiendo valor y resolución en tiempo de guerra, y posteriormente reproducido en un folleto vendido para recaudar fondos para la Cruz Roja. 

El imaginario político de "La Cruz de Francia" ha sido comparado con la pintura “La Libertad guiando al pueblo”, de Eugène Delacroix, en el que una mujer que personifica la Libertad sostiene una bandera contra el fondo de una ciudad en llamas. 


La Cruz de Francia.

Romaine Brooks, nacida Beatrice Romaine Goddard, fue una pintora estadounidense, nacida en 1874 en Roma, en el seno de una familia adinerada, vivió   en París gran parte de su vida, con escapadas de verano a Capri y murió en Niza, poco antes de cumplir 96. Tuvo una personalidad rebelde y no escondió nunca su homosexualidad, tuvo la suerte de ser millonaria, circunstancia que heredó de una de sus abuelas y siempre se movió en ambientes de la clase alta europea y los expatriados estadounidenses de entre guerras, gente en la que solían confluir tres singularidades: eran creativos, bohemios y homosexuales.

En 1911 Brooks se enamoró con locura de la bailarina rusa-judía Ida Rubinstein, una de las bellezas icónicas de la Belle Époque. La pareja fue feliz durante un tiempo y Brooks usó a su amante como modelo frágil y andrógina en varios cuadros.

La artista también retrató a la bailarina como reina de las flores y en poses más realistas, pero el romance fue interrumpido por la I Guerra Mundial y la negativa de Brooks a vivir en un retiro rural como que pretendía Rubinstein. La pintora era una adicta a las relaciones sociales y necesitaba el vértigo de la ciudad como decorado vital.   


Autoretrato.
Uno de los momentos cumbre de Brooks, sobre todo por inesperado dada su aparente indolencia y apego al hedonismo, ocurrió en 1914, cuando presentó La Cruz de Francia, un cuadro que subastó para recaudar fondos para la Cruz Roja y mostrar una oposición clara a la guerra. La obra, con Rubinstein como modelo, muestra a una mujer heroica con traje de enfermera contra un paisaje desolado barrido por el viento mientras, al fondo, se adivina la ciudad en llamas de Ypres, atacada por los alemanes. Tras la guerra el gobierno de Francia concedió a Brooks la Legión de Honor. El galardón es la visible mancha roja que aparece en la solapa en el autorretrato.

                
Más información y fuentes:

martes, 23 de junio de 2015

Diario de la Guerra de España. Autora: Priscilla Scott-Ellis.- Enfermera

Esta es una obra original en la extensísima bibliografía sobre la guerra civil española, se trata del diario de una aristócrata británica que a los 21 años, decidió participar como enfermera   en el bando sublevado, posteriormente conocido como “nacional”, desde octubre de 1937 hasta Abril del 39. Más allá de ser un documento humano e histórico del conflicto civil desde la zona “nacional”, describe de forma clara la crueldad de la guerra en los heridos, en los hospitales de campaña y el espantoso estado en el que a veces se encontraban los hospitales, la suciedad y la miseria lo inundaba todo.


Ya acabada la guerra, conoció y posteriormente se casaría, con el también aristócrata y en sus últimos años popular José Luis de Vilallonga, de quién terminaría separándose. Nacida en 1916, falleció en 1983.
Priscilla en su diario, cuenta diversas y curiosas anécdotas, subimos aquí una que me resulta llamativa.
Priscilla vio a Franco en varias ocasiones, una de ellas el 13 de mayo del 39,  acabada la guerra,  en un desfile con entrega de cruces,  medallas y otros méritos de guerra, en el que ella misma recibió “la cruz del mérito militar con distintivo rojo”,  ese día en su diario describió  a Franco entre su guardia mora como “ un hombre pequeñito, del tamaño y forma de una pelota de tenis, y tiene un aspecto gracioso al lado del gran desgarbado Kindelan, que es incluso más alto que el larguirucho Quéipo de Llano”.

Editado por Plaza & Janes 1996. Barcelona.

Más información y fuentes:


viernes, 12 de junio de 2015

Enfermera vacunando de viruela.

En estos días que se habla mucho de vacunas ¿Quién no recuerda, de los que tenemos cierta edad, la señal que quedaba y que todos llevamos, tras caer la costra que formaba la vacuna de la viruela?



Por cierto, enfermedad erradicada desde 1980, gracias a la vacuna ya que NO hubo nunca tratamiento especial para la viruela y las únicas formas de prevención eran la inoculación o la vacunación.


Reseña sobre la viruela y la vacunación:

La historia de la viruela ocupa una posición única en la salud humana y la medicina. La viruela es una de las enfermedades más mortales que conocen los humanos, y también es la única enfermedad que ha sido erradicada con la vacunación. Los síntomas de una infección típica de viruela comenzaban con una fiebre y un letargo de unas dos semanas después de haber estado expuesto al virus Variola major. Otros síntomas comunes eran: dolor de cabeza, dolor de garganta y vómito. En unos cuantos días, aparecían erupciones elevadas en la cara y el cuerpo, se formaban llagas dentro de la boca, la garganta y la nariz, y también crecían pústulas llenas de líquido; en algunos casos, estas pústulas se unían entre sí y abarcaban grandes zonas de la piel. Aproximadamente a la tercera semana de la enfermedad, se formaban costras que se separaban de la piel. El virus Variola minor provocaba una forma de viruela similar, pero mucho menos grave. La viruela se transmitía por un contacto cercano con las llagas o las gotitas emitidas por la respiración de una persona infectada. La ropa de cama o prendas de vestir contaminadas también podían transmitir la enfermedad. Un paciente seguía siendo infectocontagioso, hasta que la última costra se separaba de la piel. Por lo general, en la segunda semana de la infección morían aproximadamente un 30% de los casos de viruela del tipo Variola major. La mayoría de los sobrevivientes conservaba cierto grado de cicatrización permanente, que también podía ser extenso. Igualmente, podían surgir otras deformidades, como la pérdida de tejido labial, nasal y cartilaginoso, como resultado de las costras en las córneas, la persona infectada podía quedar ciega. La Variola minor era menos grave y provocaba menos estragos y muerte entre los infectados. Algunos cálculos indican que las muertes por viruela a nivel mundial durante el siglo XX sumaron más de 300 millones.

Una enfermera vietnamita de salud pública  en charla educativa con los niños antes de la vacunación como parte del Programa de Erradicación de la Viruela de la OMS

 (1966-1980). NLM # 101437271

Parece que por ciertas zonas de oriente y en el imperio turco ya se practicaba la inmunización mediante la variolización, es decir la inoculación de la viruela, técnica que consiste en hacer una incisión en la piel del individuo y ponerle el polvo de las costras de viruela, luego se le cerraba la incisión y se dejaba a la persona aislada de las demás hasta que la enfermedad le atacara de manera leve, hasta lograr su recuperación, posteriormente. La gente ha utilizado la vacuna contra la viruela desde que Edward Jenner en occidente probó su teoría a través de la inoculación con material de una llaga de viruela vacuna para proteger a una persona contra la viruela. Así en el médico valenciano Balmis persuadió al rey de España para enviar una expedición a América a propagar la recién descubierta vacuna de la viruela. Al mando de Balmis  y la enfermera Isabel Cendala encargada de un grupo de niños que en sus cuerpos transportaron la vacuna, El procedimiento de vacunación se basó en la transmisión humana de brazo en brazo camino, es decir, se conservaba en el brazo de un niño vacunado y se trasladaba a los 10 días a otros que aún estuviese sin vacunar. La expedición partió del puerto de La Coruña el 30 de noviembre de 1803 a bordo de una corbeta. De allí viajó a San Juan de Puerto Rico, Caracas, La Habana, Veracruz, otras ciudades importantes y la Ciudad de México. Actualmente en México, hay un premio nacional de enfermería con el nombre de la enfermera Isabel Cendala y una Escuela de Enfermería en Puebla. La vacuna llegó a lugares tan lejanos como a Texas en el norte y a Nueva Granada en el sur. Aunque no el propio Balmis, otros miembros de su expedición, entre ellos el médico Salvany, llevaron la vacuna a América del Sur, hasta Chile, y en esa época el territorio español más al sur en el Pacífico. En la Ciudad de México, Balmis le costó convencer al virrey, pero finalmente él y su hijo fueron vacunados. En septiembre de 1805 Balmis zarpó a bordo del Magallanes del puerto de Acapulco hacia Manila, capital de las Filipinas, y en 1806 volvió a España. En su viaje de regreso todavía difundió la vacuna por Macao, Cantón y en la isla de Santa Elena, posesión inglesa del Atlántico Sur. Fue la primera campaña masiva e internacional de vacunación

El trabajo de Jenner condujo a la producción y comercialización generalizadas de la vacuna contra la viruela. El uso exitoso de una vacuna contra la viruela condujo a la reducción gradual de casos de viruela. Después de campañas intensivas de vacunación en las décadas de 1960 y 1970, el último caso de viruela silvestre del mundo ocurrió en Somalia en 1977.

 

Más información y fuentes: 

Foto de publicación en Facebook coloreada por Divertimento con aplicación Colorize.


lunes, 25 de mayo de 2015

La enfermera. Sello de correos.

Sello de Emisión conmemorativa del 18 Congreso del Consejo Internacional de Enfermería, celebrado en Israel, en 1985.
Con los bordes dentados típicos, el sello también presenta una línea horizontal perforada, lo que da apariencia de dos sellos o dos partes. Las imágenes que aparecen tienen el sentido de derecha a izquierda, conforme a la escritura hebrea, circunstancia necesaria para entender la narrativa que pretende la estampilla.
La enfermera sello de 1985. Israel. Autor M. Pérez. 
En la banda o parte superior, se representa en imágenes con colores “virados” a una enfermera con uniforme y cofia que recibe a un paciente joven en camilla con gran afectación de su salud y claramente dependiente. La enfermera lo cuida, ayuda, acompaña, enseña, y por último lo despide cuando ya es independiente y capaz de asumir su propio cuidado. Es todo un compendio gráfico de la labor profesional enfermera, especialmente recuerda la teoría hendersoniana. En el ángulo superior derecho aparece el valor del sello, 400 shekalim, nombre de la moneda israelí. En la base también de derecha a izquierda, en letras negras aparece el nombre del Estado Israel, escrito en hebreo, árabe e inglés. Continuando la línea de escritura más a la izquierda en blanco con cierta dificultad para distinguirlo, aparece el nombre o título del sello, primero en hebreo “haHajot” y en inglés “The nurse”, La enfermera.
En la parte o banda inferior del sello, aparece la "Estrella" o Escudo de David, signo del estado dónde se desarrolló el congreso, en los mismos colores "virados" de la imagen superior de la enfermera y paciente, y el texto correspondiente al versículo 30:17, del profeta bíblico Jeremías con el texto en hebreo a la derecha e inglés a la izquierda que dice:  " Porque te haré recobrar la salud".

Más información y fuentes: