viernes, 11 de marzo de 2022

La enfermería en las fotos de Alfred Eisenstaedt.

Alfred Eisenstaedt considerado el padre del fotoperiodismo moderno, fue un fotógrafo y reportero gráfico nacionalizado estadounidense nacido en la Alemania pre II Guerra Mundial donde  comenzó su carrera. Eisenstaedt nació en  Dirschau (Tczew)  en  Prusia Occidental,  Alemania Imperial  en 1898. 

Estudiantes de enfermería asomadas a las barandillas de la escalera en el Hospital Roosevelt. 1937. Alfred Eisenstaedt.


Su familia de religión judía  y se mudó a  Berlín  en 1906. Eisenstaedt estaba fascinado por la fotografía desde su juventud y comenzó a tomar fotografías a los 14 años cuando le regalaron su primera cámara, una cámara plegable  Eastman Kodak con rollo de película. Más tarde sirvió en la artillería  del ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial y fue herido en 1918. Mientras trabajaba como vendedor de cinturones y botones en la década de 1920 en la Alemania de Weimar, comenzó a tomar fotografías como autónomo para la oficina de Pacific and Atlantic Photos en Berlín en 1928. La oficina fue asumida por Associated Press en 1931. Se convirtió en fotógrafo a tiempo completo en 1929 cuando fue contratado por la oficina de  Associated Press  en Alemania, y en un año fue descrito como un "fotógrafo extraordinario". También trabajó para Illustrierte Zeitung, publicado por Ullstein Verlag, entonces la editorial más grande del mundo. Cuatro años más tarde fotografió el famoso primer encuentro entre Adolf Hitler y Benito Mussolini en Italia. Otras imágenes tempranas notables incluyen su representación de un camarero en la pista de hielo del Grand Hotel en St. Moritz en 1932 y Joseph Goebbels en la Liga de Naciones en Ginebra en 1933. Aunque inicialmente amigable, Goebbels le frunció el ceño cuando tomó la fotografía, después de enterarse de que Eisenstaedt era judío. En 1935, la inminente invasión de Etiopía por  la  Italia fascista provocó un estallido de interés internacional en Etiopía. Mientras trabajaba  para Berliner Illustrierte Zeitung, Alfred tomó más de 3.500 fotografías en Etiopía, antes de emigrar a los Estados Unidos, donde se unió a la revista Life , pero regresó al año siguiente a Etiopía para continuar con su fotografía.  

  Una de las fotos más famosas del mundo. Alfred Eisenstaedt.

Igual instante captado también por Víctor Jorgensen. Foto de la derecha.


La familia de Eisenstaedt ante la opresión  en  la Alemania nazi de Hitler los  llevó a  emigrar  a los Estados Unidos. Llegaron en 1935 y se establecieron en  Nueva York, donde posteriormente se convirtió en  ciudadano naturalizado, y se unió a sus compañeros emigrados de  Associated Press  Leon Daniel y Celia Kutschuk en su  PIX.  Agencia de fotografía editorial fundada ese año. Al año siguiente, 1936, el fundador de Time , Henry Luce, compró la revista Life , y se le pidió a Eisenstaedt, ya conocido por su fotografía en Europa, que se uniera a la nueva revista como uno de sus cuatro fotógrafos originales, incluidos Margaret Bourke-White y Robert Capa. Siguió siendo un fotógrafo de plantilla desde 1936 hasta 1972, logrando notoriedad por su  fotoperiodismo  de eventos noticiosos y celebridades. Junto con artistas y celebridades, fotografió políticos, filósofos, artistas, industriales y autores durante su carrera con Life.

 Estudiantes de enfermería durante una clase.
 Hospital Rosenvelt Nueva York.  1938. Alfred Eisenstaedt

Para 1972 había fotografiado casi 2.500 historias y tenía más de 90 de sus fotos en la portada. Con la circulación de Life de dos millones de lectores, la reputación de Eisenstaedt aumentó sustancialmente. Según un historiador, "sus fotografías tienen un poder y una resonancia simbólica que lo convirtió en uno de los mejores fotógrafos de Life". En los años siguientes, también trabajó para Harper's Bazaar, Vogue, Town & Country y otros. Desde sus primeros años como fotógrafo profesional se convirtió en un entusiasta de las pequeñas  cámaras de película de 35 mm, especialmente la  cámara Leica. A diferencia de la mayoría de los fotógrafos de noticias de la época que dependían de  cámaras de prensa de 4 ″ × 5 ″ mucho más grandes y menos portátiles  con accesorios de flash, el prefirió la Leica de mano más pequeña, que le dio una mayor velocidad y más flexibilidad al grabar noticias o capturar  imágenes espontáneas de personas en acción. Sus fotos también fueron notables como resultado de su uso típico de  la luz natural  en lugar de depender de  la iluminación con flash.

 Foto del fotoperiodista Alfred Eisenstaedt.

En 1944, Life lo describió como el "decano de los expertos actuales en cámaras en miniatura". En ese momento, este estilo de  fotoperiodismo, con una cámara más pequeña con su capacidad para usar la luz disponible, estaba en su infancia.  También ayudó a Eisenstaedt a crear una atmósfera más relajada cuando filmaba a personajes famosos, donde pudo capturar poses y expresiones más naturales: “No me toman demasiado en serio con mi pequeña cámara”, afirmó. “No vengo como fotógrafo. Vengo como un amigo”. Fue un estilo que aprendió de sus 35 años en Europa, donde prefería hacer retratos informales y desnudos, junto con historias de imágenes extendidas. Como resultado, Life comenzó a utilizar más historias de este tipo, y la revista se convirtió en una fuente reconocida de ese tipo de fotoperiodismo de las luminarias del mundo. De la vida     fotógrafos, Eisenstaedt fue más conocido por sus fotos de "interés humano" y menos por las imágenes de noticias duras utilizadas por la mayoría de las publicaciones de noticias. Sin embargo, su éxito en establecer un entorno relajado para sus sujetos no estuvo exento de dificultades cuando necesitaba capturar el sentimiento que quería.  Anthony Eden, resistente a ser fotografiado, llamó a Eisenstaedt"el verdugo gentil".  Del mismo modo,  Winston Churchill  le dijo dónde colocar la cámara para obtener una buena imagen, y durante una  sesión  de fotos de  Ernest Hemingway  en su bote, Hemingway, enfurecido, rasgó su propia camisa en pedazos y amenazó con tirar a Eisenstaedt por la borda. 

Más información y fuentes:

https://www.facebook.com/Diverenfermero/photos/1637203346548987

https://cruello.tumblr.com/post/29996036315/nurses-at-roosevelt-hospital-new-york-city-1937

https://www.facebook.com/lamagiaaunduerme/

https://photographyandvision.com/2019/06/24/mondays-photography-inspiration-alfred-eisenstaedt/

https://oscarenfotos.com/2015/02/28/galeria-alfred-eisenstaedt/alfred_eisenstaedt_nursesnew-york-city1938/

https://culturainquieta.com/es/foto/item/16406-alfred-eisenstaedt-fotografias-esenciales.html

https://www.gettyimages.es/fotos/alfred-eisenstaedt?assettype=image&family=editorial&phrase=alfred%20eisenstaedt&sort=mostpopular

https://www.boboli.es/boboliland/es/sabes-quien-era-alfred-eisenstaedt-lo-descubrimos/


viernes, 25 de febrero de 2022

Cinta Bilbao 2019.

En los niños, las dosis de medicación se calculan en función del peso, pero ¿qué sucede cuando no tenemos cerca una báscula, o en caso de una urgencia? Tras demostrar que las herramientas que se empleaban hasta ahora en nuestro país para estimar el peso no son fiables, un grupo de enfermeros del Instituto de Investigación Sanitaria Biocruces de Vizcaya, en colaboración con tres ingenieros biomédicos, han desarrollado una cinta métrica, denominada Cinta Bilbao 2019, para estimar el peso con un alto índice de fiabilidad: el margen de error del 97% de sus estimaciones es inferior al 20%.

Sendoa Ballesteros, coordinador del proyecto Cinta Bilbao 2019.

 FOTO: Fernando Gómez. UPV/EHU


En total han tardado tres años en desarrollar su idea que ha ido surgiendo casi por casualidad, tras la evolución de diversas investigaciones previas. Como cuenta Sendoa Ballesteros, el enfermero que ha coordinado el proyecto “todo surge tras un estudio de revisión, recabamos los sistemas, las herramientas más habituales de estimación y los probamos en una muestra de más de 500 niños que venían a urgencias, donde comprobamos los datos reales con las estimaciones que nos daban. Cuando finalizamos llegamos a la conclusión de que no funcionaba ninguna y era mejor no utilizarlas, pues el hacerlo conllevaba un riesgo importante de cara a poner la medicación a los niños”.   

Su siguiente reto entonces fue idear una herramienta que realmente fuese útil. Empleando big data, con grandes muestras de mediciones de niños de todo Bilbao, diseñaron unas fórmulas de predicción de peso que llamaron Fórmulas Bilbao 2018. “Llegamos a implementar esas fórmulas en una app que el Servicio Vasco de Salud asumió, pero después de verlo con el resto del equipo, que eran ingenieros biomédicos, pensaron que con inteligencia artificial esas fórmulas se podían mejorar”. Así llegaron a las Fórmulas Bilbao 2019, que crearon gracias a los datos de más de 11.000 niños y “que funcionan extraordinariamente bien. El problema es que necesitamos un ordenador para hacer los cálculos, y en una ambulancia, en una urgencia, es poco práctico. No se podían aplicar”, detalla Ballesteros.

Sin embargo, a partir de su algoritmo de inteligencia artificial crearon la cinta Bilbao 2019. Para ello trasladaron centímetro a centímetro los resultados de las estimaciones a una cinta métrica. Como explica este enfermero que trabaja en el Hospital Santa Marina de Bilbao, “se trata de una cinta similar a la de las modistas, un poco más ancha, la extendemos a lo largo del niño y con ello calculamos su altura. En base a esa medición, la cinta nos da tres valores de estimación del peso, para elegir la más acorde a su complexión, en función de si es delgadito, tiene una complexión normal o está más gordito. El clínico elige la complexión y a partir de ahí se pueden calcular las dosis de los medicamentos, los parámetros del respirador volumétrico, etc. Además, la cinta también nos da una estimación de la edad más probable de ese niño”, relata. Otra de las ventajas con que cuenta la cinta es que también relaciona el peso estimado con el código de color Broselow, que indica el cajón del carro o bolsa emergencia en el que se encontrará el material de reanimación necesario para la asistencia de un paciente de esas características.

Validación científica

Posteriormente han validado su invento con una muestra de más de 780 niños que acudieron a los servicios de urgencias de los hospitales bilbaínos, donde compararon los datos reales de peso y talla con las estimaciones derivadas de usar la cinta. “Los resultados fueron sorprendentes, pues en el 75% de las estimaciones de este algoritmo, existía un error inferior al 10% con respecto al peso real. En el 97% de las estimaciones, el error era inferior al 20%. Estamos hablando de que ofrece un rango de error menor que el de ninguna otra herramienta de las que existen en la literatura”, explica Ballesteros, para quien el hecho de funcionar tan bien se debe a que se han utilizado directamente parámetros de niños españoles, por lo que “es razonable pensar que en cualquier ámbito geográfico con el que compartamos rangos antropométricos va a funcionar igualmente bien”, especialmente en los países de la cuenca mediterránea.

Patente y comercialización

El diseño de la cinta lo registraron en la Oficina Europea de Patentes en junio de 2021, con un éxito fulgurante. “En julio ya teníamos un comprador interesado. En septiembre se hizo la transferencia y el registro a nivel comunitario, pues la idea es la idea es comercializarlo en otros países de Europa”. Algo que ya se ha realizado en nuestro país, pues Élite Bags, que fue quien adquirió la patente, ya lo está distribuyendo en España desde el pasado mes de enero. De hecho, su invento ganó el premio a la innovación de procedimientos enfermeros en el último congreso de EnferInnova. Además, lo que han logrado por la patente no revierte en los autores, sino en el propio Instituto de Investigación Biocruces. “Aunque no nos hayamos llevado un duro por la patente estamos muy contentos con el resultado, pues nos asegura poder financiar futuras investigaciones. Para todos nosotros ha sido una grata sorpresa que, con el esfuerzo y la colaboración y cooperación de otros colectivos hayamos llegado a esto. Sobre todo, nos anima mucho a seguir con la investigación cooperativa. Hemos visto cómo los enfermeros podemos hacer grandes cosas, pero si nos juntamos con otros profesionales multidisciplinares, que den otro punto de vista y que cuenten con otras herramientas podemos conseguir potenciar muchísimo la producción y la calidad de la misma”.

 Más información y fuentes: 

https://www.urgenciasyemergen.com/cinta-bilbao-2019/

https://www.ehu.eus/es/-/cinta-bilbao-2019

https://diarioenfermero.es/la-cinta-bilbao-una-patente-enfermera-para-estimar-el-peso-de-los-ninos/?idU=2


domingo, 20 de febrero de 2022

Misery. Película. 1990

Película basada en la novela homónima de 1987 del escritor Stephen King, bajo guion adaptado de William Golman y en la nos presenta al famosísimo escritor Paul Sheldon que tras haber conseguido un gran éxito con novelas románticas, está cansado de su personaje "Misery Chastain", su mayor éxito, y decide matarla. Liberado al conseguir su objetivo, se marcha a Colorado y aislarse para escribir una novela con distinta trama con la que espera triunfar ante la crítica. Con su manuscrito recién acabado, conduce de regreso a Nueva York bajo una impresionante tormenta de nieve y sufre un gravísimo accidente, en el cual queda prácticamente inmovilizado, aunque es rescatado de una muerte segura por Annie Wilkes, que descubre el accidente y lleva a Paul a su casa. Annie es enfermera profesional y le proporciona los cuidados sanitarios que necesita. Además resulta ser una gran admiradora del personaje Misery y declara ser la "fanática número uno de Sheldon". Sin embargo, Paul sospecha que la mujer sufre algún trastorno. Mientras dura la convalecencia de Paul, Annie le hace creer que están incomunicados a causa de la nieve, aunque es todo una completa mentira para retenerlo en la casa hasta que se cure. 


Cartel anunciador para CD y otras fotos de escenas de la película Myseri. 1990

 

La agente de Paul, Marcia Sindell, extrañada por la larga ausencia de este, decide comunicarse con el sheriff local, Buster, e informar de la ausencia del escritor. Por otro lado Paul se percata de que ha sido secuestrado y que Annie no ha informado ni a las autoridades que lo están buscando, ni a su agente, ni a sus familiares. Además, descubre que Annie lo mantiene encerrado en su habitación cuando abandona su casa para ir de compras, intenta escapar, pero al descubrir que Annie mantiene trampas seguras, y debido a que no puede moverse por sus fracturas, decide esperar.

Annie, obliga a Sheldon a reescribir la historia de Myseri en el que no se produzca su muerte. Paul, sabiendo que hasta que no se cure no podrá escapar por sí mismo, decide cumplir los deseos de Annie; ya que sabe que ella es la única que lo puede sacar y que la policía no podrá liberarlo y obedece hasta complacerla. Annie decide celebrarlo con una cena en la que Paul intenta deshacerse de ella sin conseguirlo aunque el logra meter un cuchillo bajo su cama. Cuando Annie se ausenta de casa, Paul decide salir de la habitación y ve un álbum de recortes sobre la mesa, descubriendo que la enfermera es una asesina en serie acusada del asesinato de su padre, vecinos, ancianos y recién nacidos mientras trabaja en el hospital. La prensa la apodó como "la dama dragón" afirmando que ella era culpable, pero no pudieron demostrar los crímenes por falta de pruebas.

 


Portada de una de las ediciones de la novela de Stephen King  de 1987.

Annie, después de descubrir el cuchillo y que Paul ha logrado salir varias veces por sí solo de su habitación, intentando hacer algunas tretas para escapar mientras ella salía de casa, le rompe los pies con un mazo. Paul queda físicamente cojo y quema la nueva novela delante de sus ojos. Furiosa, Annie lo ataca, pelean, Paul hace que Annie tropiece y se golpee la cabeza con la máquina de escribir quedando aparentemente muerta, Paul sale arrastrándose fuera de la habitación. Annie lo sorprende y hace un último intento de matarlo, pero Paul logra alcanzar una escultura metálica con forma de cerdo y la golpea en la frente produciéndole la muerte, pudiendo escapar. Pero Annie no ha desaparecido del todo, no contamos el final para dar un poco de misterio. 

Ficha técnica:

Idioma: Español - Duración: 105 min. - País : Estados Unidos

Año: 1990 - Edad: +18

Director: Rob Reiner - Guión: William Goldman

Música: Marc Shaiman - Fotografía: Barry Sonnenfeld

Actores:

James Caan  encarna al escritor y Kathy Bates a la enfermera, Richard Farnsworth, (Sheriff) Frances Sternhagen, Lauren Bacall (agente del escritor), Graham Jarvis, Jerry Potter, Thomas Brunelle

Producción: Castle Rock Entertainment / Nelson Entertainment

Productor: Rob Reiner, Andrew Scheinman

En 1990 la película fue galardonada con el Premio Óscar a la mejor actriz principal, también fue acreedora al Premio Globo de Oro a la mejor actriz de cine; y el Premio Chicago Film Critics Association (CFCA) a la mejor actriz, en todos los casos lógicamente  se trataba de Kathy Bates.

Más información y fuentes: 

https://sincroguia-tv.expansion.com/peliculas/misery--56y-SPA

https://in.mashable.com/culture/3583/30-years-ago-misery-aptly-captured-the-venomous-relationship-between-artists-and-stans

https://es.wikipedia.org/wiki/Misery_(pel%C3%ADcula)

https://www.google.es/search?q=myseri&hl=es&tbm=isch&sxsrf=APq-WBu2tlHo1FNPB2_fF2YxOVTWxnaMlA%3A1645123693836&source=hp&biw=1366&bih=664&ei=bZgOYq2OMcmelwT974uwAw&iflsig=AHkkrS4AAAAAYg6mfXliSpwIDZEA8yfXG2Ejo0q8ruaE&ved=0ahUKEwjt-IWrs4f2AhVJz4UKHf33AjYQ4dUDCAY&uact=5&oq=myseri&gs_lcp=CgNpbWcQAzIFCAAQgAQyBAgAEB4yBAgAEB4yBggAEAUQHjIGCAAQBRAeMgYIABAKEBgyBAgAEBgyBggAEAoQGDIECAAQGDIGCAAQChAYOgoIIxDvAxDqAhAnOggIABCxAxCDAToLCAAQgAQQsQMQgwE6CAgAEIAEELEDUOkHWL8YYP0caAFwAHgAgAGSAYgByQSSAQMzLjOYAQCgAQGqAQtnd3Mtd2l6LWltZ7ABCg&sclient=img#imgrc=TF43m1sYyjDr7M

https://www.filmaffinity.com/es/film626037.html

https://www.amazon.es/Misery-Livre-Poche-S-King/dp/2253151378

 

 

viernes, 4 de febrero de 2022

Enfermeras atendiendo a un paciente con sepsis.

Esta foto aparece en una página de archivos de tanatología, que posee una gran colección de fotografías, objetos post mortem, conmemorativos y de duelo del siglo XIX y principios del XX. Lo habitual es que personas ya fallecidas sean los protagonistas y sus circunstancias, en cambio aquí aparece en primer plano una varón sentado, aún vivo, que parece tener flacidez del rostro en su parte derecha, su brazo derecho presenta diversas heridas con pequeños apósitos; a la derecha una mesa con diversos útiles de higiene y tratamiento  de la época y detrás dos enfermeras, una con un equipo de irrigación y otra con una jarra en sus manos. La única información que tiene es que se trata de sepsis sanguínea producida tras clavarse una tachuela al limpiar una alfombra.

Enfermeras atendiendo a paciente con sepsis. Años 40 del pasado siglo.

Foto coloreada por Divertimento Enfermero con la aplicación "colorize".

La sepsis es una reacción del organismo ante una infección provocada por microorganismos patógenos como bacterias, virus e incluso hongos, que conocemos popularmente como gérmenes. Cuando nuestras defensas no son capaces de eliminar la infección, incluso con la ayuda de fármacos antimicrobianos como por ejemplo los antibióticos, se diseminan por el torrente circulatorio los gérmenes, sus toxinas y algunos sustancias que produce nuestro cuerpo, provocando en el organismo una reacción inflamatoria generalizada. Es una emergencia sanitaria potencialmente mortal, sin un tratamiento rápido, puede provocar daños en los tejidos, insuficiencia orgánica e incluso la muerte.

Las infecciones bacterianas son la causa más común, pero otros tipos de infecciones también pueden causarla, que a menudo se encuentran en los pulmones, el estómago, los riñones o la vejiga, etc. Es posible que la sepsis comience con un pequeño corte que se infecta o con una infección que se desarrolla después de la cirugía. A veces, la sepsis puede ocurrir en personas que ni siquiera sabían que tenían una infección.

Cualquier persona con una infección podría contraer sepsis. Pero ciertas personas corren un mayor riesgo:

·        Adultos de 65 años o más

·         Personas con enfermedades crónicas, como diabetes, enfermedad pulmonar,   cáncer, enfermedad renal y portadoras de prótesis internas

·        Personas con sistemas inmunológicos debilitados

·        Mujeres embarazadas

·        Niños menores de un año

La sepsis puede causar uno o más de estos síntomas:

·        Respiración rápida y frecuencia cardíaca

·        Dificultad para respirar

·        Confusión o desorientación

·        Dolor o malestar extremo

·        Fiebre, escalofríos o sensación de mucho frío

·        Piel húmeda o sudorosa

·       Es importante obtener atención adecuada de inmediato si cree que podría tener   sepsis o si su infección no mejora o empeora.

·        Los casos graves de sepsis pueden provocar un shock séptico, en el que la presión   arterial cae a un nivel peligroso y varios órganos pueden fallar.

Su diagnóstico se hace en base a:

·        Un historial de salud, que incluye preguntar acerca de sus síntomas.

·       Un examen físico, incluido el control de los signos vitales (temperatura, presión     arterial, frecuencia cardíaca y respiración)

·        Pruebas de laboratorio que detectan signos de infección o daño de órganos

·      Pruebas radiográficas y tomografías computarizadas para encontrar la ubicación de la infección.

Muchos de los signos y síntomas de la sepsis también pueden ser causados ​​por otras condiciones de salud, esto puede hacer que la sepsis sea difícil de diagnosticar en sus primeras etapas.

Es muy importante obtener tratamiento de inmediato que generalmente incluye:

·        Antibióticos

·    Mantener el flujo de sangre a los órganos. Aplicación de oxígeno y líquidos   intravenosos (IV).

·        Tratamiento de la fuente de la infección.

·       Si es necesario, medicamentos para aumentar la presión arterial

·       En casos graves, es posible que necesite diálisis renal o un tubo de  respiración. Algunas personas necesitan cirugía para extirpar el tejido dañado por  la infección.

Para prevenir la sepsis, debe tratar de evitar contraer una infección:

·        Cuide bien cualquier condición de salud crónica que tenga.

·        Este al día con las vacunas recomendadas para su edad.

·        Realice una buena higiene, como lavarse las manos. 

·        Mantenga las heridas y cortes limpios y cubiertos hasta que cicatricen.


Más información y fuentes:

https://www.patreon.com/ThanatosArchive

https://www.facebook.com/TheThanatosArchive

https://sepsis-one.org/que-es-la-sepsis-informacion/

https://medlineplus.gov/spanish/sepsis.html


 

 


viernes, 28 de enero de 2022

Anécdotas de enfermeras. Best seller de Elisabeth G. Iborra.

Este libro surgió después de escribir un reportaje sobre la fuga de enfermeras españolas hacia países del extranjero en los que están mucho mejor remuneradas y valoradas porque consideran que su nivel de profesionalidad es más alto que el de sus propias enfermeras autóctonas. Las enfermeras entrevistadas me plantearon una serie de problemas que afectaban a toda la profesión en general en cuanto a sus condiciones laborales; pero en la conversación iban surgiendo las funciones y tareas intrínsecas a la enfermería. Y me parecieron tan desconocidas para la mayoría de la población que consideré interesante escribir un libro en el que recogiera las vicisitudes y la idiosincrasia de este oficio vocacional con el que todos, alguna vez en la vida, tenemos contacto.

Portada de la primera edición de "Anécdotas de enfermeras". 2009.

Las enfermeras se lamentan, por lo general, de que están infravaloradas, de que son ellas las que dan la cara ante los pacientes sirviendo como escudo del resto de los trabajadores del sistema sanitario al tiempo que asumen fuertes cargas y responsabilidades. Esto lo sufren a costa de su propia salud y precisamente por ello en muchas ocasiones no les queda más consuelo que tirar de su sentido del humor para reírse de sus propias miserias y de situaciones muy duras a las que se enfrentan de forma cotidiana, que las podrían dejar bastante trastocadas emocional y psicológicamente. Si a su capacidad de tomarse con cierta sorna e ironía su rutina se suma la cantidad de historias que es capaz de protagonizar el ser humano, y más aún en momentos críticos en los que el miedo y la preocupación superan a la lógica y al sentido común, el resultado es una ingente cantidad de anécdotas que forman el imaginario colectivo de la enfermería. Unas hilarantes, otras emotivas y tristes, muchas alucinantes, otras espeluznantes, ciertas escatológicas; algunas con final feliz y otras tantas con ese final que a nadie le agrada y que a las enfermeras les sigue apenando por mucho que estén acostumbradas. En múltiples casos, los sexuales sobre todo, cabría pensar que se trata de las típicas leyendas urbanas. Basta con seguir leyendo para comprobar que enfermeras y enfermeros de distintas partes de la Península cuentan casos muy similares sin conocerse en absoluto entre sí, reiterándose de manera tan sospechosa que resulta imposible dudar de su veracidad. En sus testimonios queda demostrado una vez más que las personas podemos hacer cualquier cosa, por exagerado que nos parezca desde fuera. Desde luego, todos los enfermeros entrevistados afirman que los pacientes y sus familiares nunca dejarán de sorprenderles, por mucha experiencia que tengan. E idéntica impresión le quedará al lector. Cuando parece que una historia es insuperable, llega otro profesional y cuenta una anécdota todavía más increíble. Si bien todas son ciertas, pues no hay ni el menor resquicio de duda de la seriedad de cada uno de los enfermeros interpelados. A pesar de que no pretende ser un libro graciosillo, porque la salud y el trabajo de este colectivo es muy relevante para la sociedad, es inevitable reírse en la mayoría de las entrevistas, sobre todo por el tono de los relatos de las y los protagonistas. Pero, además, se puede aprender mucho de ellos, conocer en profundidad la ayuda que nos pueden procurar y, ante todo, sería deseable que fomentara la empatía de los potenciales pacientes, para que la próxima vez que se encuentren en una consulta comprendan mejor la labor de la enfermera que les atiende. Por último, he de agradecer la colaboración, el tiempo y el esfuerzo de todos los consultados, y aclarar de nuevo que ellos no se ríen de los enfermos sino que intentan tomárselo todo un poco a la ligera para quitarle hierro a las tensiones que se les acumulan cada día, porque si no se volverían locos y pasarían a ser ellos los pacientes. Por eso conservan el anonimato de los enfermos y evitan dar detalles por los que sean reconocibles. (Texto del prologo de la primera edición)


Foto de su autora a la izquierda Elisabeth G. Iborra (1977, Zaragoza). Su familia procede de Andalucía. Con 23 años se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad del País Vasco en Bilbao, y comenzó su carrera periodística en Radio Euskadi y el diario El Mundo del País Vasco. Posteriormente marchó a Cataluña y allí trabajó para Metro y El Mundo de Cataluña. Convertida en periodista independiente, ha trabajado para numerosos medios, como Metro, Agencia EFE, El Heraldo de Aragón, El Periódico de Cataluña, MAN, Woman, CNR o Primera Línea. Ha colaborado en RNE y en la Televisión Aragonesa. Todo ello le ha servido para emprender sus proyectos literarios con conocimientos muy variados que abarcan desde la cultura en general, a la sociología, la sexología, la psicología, la filosofía, la enogastronomía o la antropología. Como escritora, ha publicado 21 libros, entre ellos “Anécdotas de enfermeras” en formato papel y en audiolibro, también una nueva edición del ya bestseller motivo de nuestra publicación, ampliada con Emergencias que no creerás. La foto de la portada de la nueva edición aparece más abajo en nuestra página.


Parte de la entrevista a la autora publicada en el periódico “El Mundo” el 24 de noviembre 2020.

Elisabeth G. Iborra es periodista y, ¿Qué te llevó a escribir este libro?

Pues estaba haciendo un reportaje para El Periódico sobre la fuga de las enfermeras a Inglaterra y a Francia porque, dadas sus condiciones laborales y económicas aquí, les convenía más aceptar la invitación de esos países donde estaban mejor valoradas y les pagaban muchísimo mejor, incluso les procuraban el alojamiento y la manutención. Me fui a un hospital a entrevistar a las enfermeras portavoces de los sindicatos y me di cuenta de que, a pesar de la seriedad del asunto, tenían un sentido del humor privilegiado e intentaban relativizar contando anécdotas de las burradas que les pasaban de forma cotidiana.

¿Por qué pasarlo a audiolibro?

Es un formato que me encanta, me parece una apuesta por el futuro que deberíamos hacer la mayoría de los autores, porque nos permite llegar a muchas más personas que tal vez no pueden leer o no son muy fans de la lectura y, en cambio, si le narras un libro al oído lo disfrutan y, de paso, también aprenden. Partiendo de la base de que, con todos los libros, tanto los autores como los lectores siempre aprendemos algo, en este caso, espero que sea a valorar el trabajo de los demás.

Cuéntanos esa anécdota que no has incluido ni en la versión ampliada.

Pues la última que me han contado es de una madre que fue recientemente con su hijo al ambulatorio y exigió que se le hiciera una prueba PCR porque el niño tenía gusanitos en el ano. ¡Una PCR para una infección infantil supercomún!

¿Alguna anécdota personal?

Bueno, para la versión ampliada con anécdotas de emergencias, yo estuve trabajando directamente con los equipos de Suma, DIA, Cruz Roja, las ambulancias de urgencias, etc. Y viví con ellos cantidad de anécdotas y barbaridades de todo tipo, como agredir a los sanitarios que les estaban cuidando y curando, que eso está más feo que pegarle a un padre; pedirles un tampón, subirse encima de la ambulancia...

 ¿Te han llegado anécdotas a través de redes sociales o firmas de libros?

Si hay algo que jamás dejará de asombrarme es que, en todas las firmas de libros, o cada vez que hablo con enfermeros y enfermeras o médicos y doctoras, siempre me sorprenden con alguna anécdota nueva que todavía nadie me había contado, y eso que llevo cientos de entrevistas y tres libros al respecto. El ser humano no tiene límites.

¿Notas que ha cambiado la percepción de los españoles con respecto a los sanitarios, y en especial hacia las enfermeras?

Me parece que, de repente, se han dado cuenta de que existían y de que se merecen que les respeten (o más bien concedan de una vez) aquellas reivindicaciones laborales por las cuales fui a entrevistarlas hace 12 años. Me gustaría que no se les olvidase todo el esfuerzo que el gremio sanitario está haciendo por toda la población y que, en las próximas elecciones, votaran en consecuencia, sin apoyar a los partidos que han ejecutado todos los recortes en la sanidad pública y la han abocado a la carencia de recursos, presupuesto y profesionales con la que nos hemos encontrado durante la pandemia


¿La última vez que te has reído?

A todas horas. Supongo que conecté con las enfermeras precisamente porque me tomo la vida con bastante alegría, vengan como vengan dadas. Eso lo aplico siempre a mis libros, porque creo que la letra con humor entra, no con sangre, pues no hace falta sufrir, que la vida ya nos va a dar los golpes que nos tenga que dar. Creo que esa es la misma línea en la que van los sanitarios, puesto que tienen muy presente el dolor, la enfermedad y la muerte; y eso siempre hay que compensarlo con buenas dosis de felicidad.

¿Hay que mantener el sentido del humor incluso en los momentos más duros de la vida?

Sobre todo en los duros. Me parece que, en la coyuntura en la que estamos viviendo, es imprescindible el humor, reírse, compartir risas y tomarse las cosas un poquito menos a la tremenda, dándole importancia a lo que verdaderamente la tiene, que son los afectos.


Más información y fuentes: 

https://www.casadellibro.com/libro-anecdotas-de-enfermeras/9788483469606/1251407 https://www.elmundo.es/yodona/lifestyle/2020/11/23/5fbb8536fc6c83f15e8b45f1.html

https://www.lecturalia.com/autor/3105/elisabeth-g-iborra

https://mobile.twitter.com/elisabethiborra

https://www.enfermeria21.com/diario-dicen/anecdotas-de-enfermeras-un-libro-que-ofrece-curiosidades-del-trabajo-diario-realizado-por-estas-profesionales-DDIMPORT-035819/



lunes, 17 de enero de 2022

Niño con viruela negra en brazos de una enfermera. Polonia 1963

Las enfermedades infecto-contagiosas nos acompañan desde la noche de los tiempos, muertes, perdidas, confinamientos, y así hasta la actualidad con vacunaciones, controles y certificados como las que vivimos con el coronavirus actual se repiten y seguirá sucediendo; solo cambia el contexto histórico, sistema político-social, sistema de salud, etc. La que recordamos con la foto de hoy fue en 1963, con la última epidemia de viruela en Polonia y una de las últimas en Europa. El 25 de mayo de 1963, el Teniente Bonifacy Jedynak, subcomandante de seguridad pública en Wrocław, regresó de un viaje de negocios en India. Unos días después se sintió mal. Tenía escalofríos, dolores musculares, fiebre, extrañas lesiones faciales y "erupciones parecidas a la rubéola" en el pecho. El 2 de junio fue al hospital del Ministerio del Interior, y se le diagnosticó “erróneamente” malaria, dos semanas después, fue dado de alta. Las consecuencias de esta decisión resultaron ser trágicas.

Enfermera con niño con viruela. Wrocław, Polonia 1963
Foto coloreada por Divertimento con la aplicación Colorize.

El encargado de limpiar la habitación del aislamiento de Jedynak cayó enfermo y contagió a su hija, una enfermera que, antes de tener síntomas de la enfermedad, participó en la organización de la boda de un familiar y tuvo contacto con un amplio número de personas. Se sospechaba una fuerte alergia a un antibiótico y una leucemia de rápida progresión y murió a los pocos días. No se tomaron medidas preventivas, incluso cuando pronto llegaron más pacientes al hospital con síntomas similares, entre ellos el médico que atendió a la enfermera.


Niños aislados por contacto con infectados de viruela al cuidado de enfermeras. Wrocław, Polonia 1963

No se acertó en el diagnóstico correcto hasta que un niño de cuatro años fue hospitalizado con una erupción. Ya había tenido varicela antes, por lo que quedó claro que se trataba de síntomas de una enfermedad no identificada. Fue entonces cuando se le diagnosticó viruela. La noticia de que tenemos viruela en la ciudad fue un verdadero shock y entonces empezó la psicosis”, recuerda el Dr. Michał Sobków, que en el verano de 1963 estaba de servicio como médico de inspección en el servicio de ambulancias de Wrocław. El 15 de julio se anunció una emergencia anti-epidémica y dos días después, el estado de la epidemia. Al mismo tiempo, se lanzó una acción masiva de vacunación obligatoria, incluso en caso de contraindicaciones.

Enfermeras en la campaña de vacunación comunitaria.
 Wrocław, Polonia 1963

Las multas ascendían hasta cuatro veces el suelo mensual o arresto de tres meses. Por rechazar el tratamiento e infectar a otras personas, hasta 15 años de prisión. Era obligatorio llevar consigo la cartilla de vacunación vigente en cada situación. Wrocław quedó aislada del resto del país por un cordón sanitario. Todas las actividades se denominaron “Acción VV” por las primeras letras del nombre latino de la enfermedad: Variola vera. Los eventos masivos fueron cancelados. Los sospechosos de tener contacto con los enfermos fueron aislados. Las manijas de las puertas, así como las ventanas de las taquillas, estaban envueltas con vendas empapadas en desinfectante. Se desinfectaron las manos con la misma sustancia y se colocaron esterillas de paja empapadas con desinfectante frente a las entradas de los edificios. Se hicieron llamados para no viajar a lugares donde se reunieran muchas personas, en vacaciones, campamentos de verano, etc. Muchos habitantes de Wrocław tuvieron que anular sus viajes y otros eventos. Y los carteles con la frase “Nos saludamos y nos despedimos sin darnos la mano”.

Enfermeras vacunando en la campaña comunitaria antiviruela.
 Wrocław, Polonia 1963

A pesar de las precauciones tomadas, la viruela se extendió a otras cinco provincias, pero no causó una epidemia en ellas. La OMS predijo que duraría dos años, 2.000 personas enfermarían y 200 morirían. Afortunadamente, estas predicciones no se cumplieron, vemos como vaticinios del mentado organismo y su falta de acierto viene de lejos. El 10 de septiembre de 1963 se registró el último caso de la enfermedad y el 19 de septiembre se anunció el fin de la epidemia con un balance de 99 personas infectadas de las que siete fallecieron, una de ellas la enfermera mentada.

  

Breve reseña sobre la viruela:
La historia de la viruela ocupa una posición única en la salud humana y la medicina. La viruela es una de las enfermedades más mortales que conocen los humanos, y también es la única enfermedad que ha sido erradicada con la vacunación. Los síntomas de una infección típica de viruela comenzaban con una fiebre y un letargo de unas dos semanas después de haber estado expuesto al virus Variola major. Otros síntomas comunes eran: dolor de cabeza, dolor de garganta y vómito. En unos cuantos días, aparecían erupciones elevadas en la cara y el cuerpo, se formaban llagas dentro de la boca, la garganta y la nariz, y también crecían pústulas llenas de líquido; en algunos casos, estas pústulas se unían entre sí y abarcaban grandes zonas de la piel. Aproximadamente a la tercera semana de la enfermedad, se formaban costras que se separaban de la piel. El virus Variola minor provocaba una forma de viruela similar, pero mucho menos grave. La viruela se transmitía por un contacto cercano con las llagas o las gotitas emitidas por la respiración de una persona infectada. La ropa de cama o prendas de vestir contaminadas también podían transmitir la enfermedad. Un paciente seguía siendo infectocontagioso, hasta que la última costra se separaba de la piel. Por lo general, en la segunda semana de la infección morían aproximadamente un 30% de los casos de viruela del tipo Variola major. La mayoría de los sobrevivientes conservaba cierto grado de cicatrización permanente, que también podía ser extenso. Igualmente, podían surgir otras deformidades, como la pérdida de tejido labial, nasal y cartilaginoso, como resultado de las costras en las córneas, la persona infectada podía quedar ciega. La Variola minor era menos grave y provocaba menos estragos y muerte entre los infectados. Algunos cálculos indican que las muertes por viruela a nivel mundial durante el siglo XX sumaron más de 300 millones.

Más información y fuentes: 

https://historiamniejznanaizapomniana.wordpress.com/2018/07/17/55-lat-temu-we-wroclawiu-wybuchla-epidemia-ospy-prawdziwej/

https://tygodnik.polsatnews.pl/news/2021-01-23/kiedys-bano-sie-zbydlecenia-dzis-mikroczipow/

https://pictolic.com/es/article/40-fotos-de-archivo-que-pueden-cambiar-su-visin-del-pasado

https://krakow.ipn.gov.pl/pl4/edukacja/przystanek-historia/95166,Witamy-sie-i-zegnamy-bez-podawania-rak-Epidemie-w-PRL.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Viruela 

viernes, 7 de enero de 2022

"La dama de la lámpara".

Florence Nightingale generalmente es aceptada como la primera enfermera en "sentido moderno", de gran influencia en el desarrollo de la profesión en el siglo pasado, se hizo famosa por su participación en la Guerra de Crimea, en la que el Imperio Ruso luchaba contra el Turco Otomano, que contó con el apoyo de Gran Bretaña, Francia y el Piamonte. Como es extensamente conocido, ella cuidaba y vigilaba a los heridos británicos en un enorme hospital de campaña, de día y de noche, donde lo recorría con la ayuda de la luz de una lámpara de aceite. Fue motivo de reconocimiento por parte de las autoridades británicas, por la prensa y diversos artistas de su tiempo quedando plasmada en pinturas y litografías como es el caso que nos ocupa "La dama de la lámpara", o "Florence Nightingale en el hospital de Scutari", que tuvo tanto éxito, que se vendieron miles de litografías del cuadro dentro y fuera de su país. La obra está marcada por el estilo neoclásico de su autora Henrietta Rae, dónde resalta la idealización de la figura de Nightingale.

"Florence Nightingale en el hospital de Scutari". Henrietta Rae. 1854

Henrietta Rae, la primera mujer en exhibir pinturas de desnudos en la Royal Academy, nació el 30 de diciembre de 1859, en Hammersmith, Inglaterra, y murió en Upper Norwood, Londres, el 26 de enero de 1928. Cuando era niña, Rae recibió educación artística desde muy pequeña, ya que su madre esperaba de ella una carrera musical, mientras que ella prefirió decantarse por la pintura.

Sus influencias pictóricas, las adquirió, principalmente, en la Royal Academy y relacionándose con pintores amigos suyos, anteriormente maestros o compañeros que fue conociendo, el que más la marcó fue el pintor neerlandés de estilo neoclásico L. Alma-Tadema, que la impresionó desde el mismo momento que lo conoció, debió convencerla, además de enseñarla, de sus posibilidades a la hora de pintar grandes obras de temática clásica, greco-romana.  La calidad de su pintura hizo que pronto se ganara el reconocimiento, sobre todo por los temas clásicos de sus obras y sus significados alegóricos. En 1884 contrajo matrimonio con el artista Ernest Norman, padre de sus dos hijos, pero no cambió su apellido en parte para mantener la reputación que ya había adquirido como artista, de hecho en ese mismo año su obra “Lancelot y Elaine” tuvo un gran reconocimiento por parte de la Royal Academy, y también por ser defensora del movimiento feminista. En 1890la familia viajó a París donde estudió en la Académie Julian, que admitía a mujeres.​ En 1894 expuso “Psique ante el Trono de Venus” en la Royal Academy, que fue considerada una obra de arte seria y acabaría siendo comprada por el coleccionista de arte George McCulloch. En  1897 organizó una exposición exclusivamente de artistas femeninas haciéndola coincidir con el aniversario de la reina Victoria.

La vida de Henrietta, como artista y también como defensora del derecho al voto de las mujeres, y su apoyo a otras artistas menos conocidas que ella, se recogió en un libro autobiográfico publicado en 1905 y que, en su momento, tuvo bastante éxito y buena aceptación.

Más información y fuentes:

https://victorianweb.org/painting/rae/devereux.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Henrietta_Rae

http://lacaidadeconstantinopla2.blogspot.com/2016/03/henrietta-rae-vision-romantica-de-la.html