martes, 19 de junio de 2018

Una enfermera peina a un miliciano que perdió ambos brazos en la guerra civil española (1936/39). Valencia, 31 de julio de 1937.


Esta foto ha recordado a Divertimento que todos los años al tocar en clase la teoría de Virginia Henderson, haciendo un pequeño recorrido por sus obras y puntos significativos de su aportación al desarrollo de la profesión, en concreto a su obra “La naturaleza de la Enfermería. Reflexiones 25 años después", en la que entre otras muchas reflexiones y pensamientos, la autora expresa en frases sencillas lo que entendía que debía ser la enfermera, al hablar de su concepto de sustituto de lo que le falta al paciente para que se sienta completo, dice que  “ella debe, de algún modo, meterse en la piel de cada uno de sus pacientes para poder saber qué es lo que necesitan”.
La enfermera es temporalmente:
El consciente del inconsciente,
El amor a la vida del suicida,
La pierna del amputado,
Los ojos de un ciego reciente,
Un medio de locomoción para el niño,
Conocimiento y confianza para la joven madre,
La boca para aquellos tan débiles o introvertidos que no pueden hablar, etc. 

Y en este caso de la foto podemos añadir “las manos de quién ha perdido las suyas”.

Es evidente que la actividad que nos muestra la foto es una de las tantas que comprenden las intervenciones precisas para cubrir las necesidades básicas que el paciente no puede hacer por él mismo. 

Y ya que estamos recordando a la gran autora, no podemos pasar página sin hacer mención a estas reflexiones, que advierte, las hace diciendo que son la "cristalización" de mis ideas y entre ellas está su función singular de la enfermera y que prácticamente también ha tomado para si el Consejo Internacional de Enfermería. 
Editor: S.Karger (1968) ASIN: B005NQHWL6.
Espero que si algunos de mis alumnos llega a leer estas lineas también las recuerde.

La función singular de la enfermera es asistir al individuo enfermo o no en la realización de esas actividades que contribuyen a la salud o a su recuperación (o muerte placentera), que el llevaría a cabo sin ayuda, si tuviera la fuerza, la voluntad o el conocimiento necesarios. Y hacerlo de tal manera que lo ayude a adquirir independencia lo más rápidamente posible”.



Más información y fuentes:

“La naturaleza de la Enfermería”. Reflexiones 25 años después. 1994.
Páginas 21 y 22. McGraw-Hill. Interamericana de España, S.A.
ISBN: 84-486-0062-2



miércoles, 13 de junio de 2018

Enfermera en foto kodachrome color. Centenario Gran Guerra. (VI)

Esta foto en color de gran calidad es una de las pocas que se hicieron entre 1914/18, gracias al proceso de montaje desarrollado por John George Capstaff, ingles 1879/1960, fotógrafo, ingeniero e inventor. 
Desde el nacimiento de la fotografía comenzaron las investigaciones para realizarlas en color. Fueron muchos los métodos utilizados aunque solo unos pocos llegaron a utilizarse profesionalmente.
Hasta ahora las fotos subidas por Divertimento, de enfermeras de la Gran Guerra, han sido fotos coloreadas con técnicas actualmente sobre sus originales en blanco y negro.
Enfermera de la Gran Guerra.
Foto/placa de color con proceso de montaje Kodachrome bicolor.

El inventor del método fue John George Capstaff, ingles 1879/1960, fotógrafo, ingeniero e inventor.
Capstaff asistió a una Escuela de Ciencia y Arte, posteriormente en Armstrong College con un enfoque en física e ingeniería. Luego trabajó para el fotógrafo Edward Lyddell Sawyer en Newcastle. Allí conoció los conceptos básicos de la fotografía y se especializó en la coloración de las impresiones. Más tarde, abrió su propio estudio y trabajó como fotógrafo de retratos. Al mismo tiempo, se dedicó cada vez más a los problemas mecánicos y la fotografía experimental. Desarrolló varias modificaciones del proceso fotográfico.
En 1912, Capstaff conoció las técnicas y recomendaciones de Charles E Mees, que a la sazón estaba construyendo los Laboratorios de Investigación Kodak en Rochester, Nueva York, aunque siguió formándose en una empresa londinense  que fue adquirida por Eastman Kodak Company, y trabajó desde el año siguiente ya en Estados unidos en el laboratorio de investigación en Rochester hasta 1954. Durante este tiempo, participó significativamente en nuevos desarrollos técnicos de la empresa y presentó más de 100 patentes.
1914 Capstaff comenzó a desarrollar la técnica de Kodachrome película de dos colores; que no debe confundirse con el introducido 1935. El rojo y verde podrían reproducirse fielmente en las imágenes y los colores de la piel podían reproducirse de forma muy realista. En 1915, el nuevo producto fue presentado en la Feria Mundial de San Francisco. Más tarde fue modificado y utilizado para películas.
Al mismo tiempo, Capstaff trabajó con éxito en una técnica mejorada para la fotografía amateur, basada en los hallazgos de Rodolfo Namias. También fue fundamental en el desarrollo de la popular película de 16 mm. 
Tras la Gran Guerra en 1921, expuso por primera vez una película de este tipo ("La fiesta de cumpleaños de un niño"). El 5 de julio de 1923, la película Kodak de 16 mm, junto con la cámara Ciné Kodak y el proyector Kodascope, se presentó al público.
De 1925 a 1928, adaptó un proceso aditivo de tres colores basado en la tecnología de escaneo de lentes para películas de 35 mm conocido como Kodacolor  y se usó hasta aproximadamente 1936 en la película de aficionados.
En 1944, fue galardonado con el Premio Medalla de progreso por la Sociedad de Ingenieros de Cine y dos años después ganó junto con cuatro empleados de  20th Century Fox un premio de la Academia por Meritos Técnicos, por el desarrollo de una "máquina de procesamiento de películas 20th Century-Fox".


Más información y fuentes:

miércoles, 6 de junio de 2018

Lucía de B. Acusada. Película. 2014.

Película que cuenta una historia real que causó sensación en la sociedad y tribunales de Holanda durante varios años.  Se acusó a una enfermera, Lucía de Berk, de haber cometido siete asesinatos e intentos de muerte en sus pacientes.  La prensa la llamó "El Ángel de la Muerte" y durante años fue noticia diaria en periódicos e informativos.  Una situación mediatizada en la que se decía, que ella mediante inyecciones y pastillas había llevado a la tumba a niños, recién nacidos y también a algunos ancianos que estuvieron bajo su cuidado.  Fue condenada a "Cadena Perpetua". 
Sin embargo Lucía siempre mantuvo su inocencia.  Su libertad la logró gracias al científico Ton Derksen y a su hermana la geriatra Metta de Noo. Esta última se interesó por su condena y empezó a leer todo lo relacionado con el caso, se dio cuenta de que la enfermera fue condenada sin pruebas suficientes, y puso todo su empeño en hacer público el caso escribiendo un libro con todo lo referente al juicio, de manera que abogados, médicos y juristas pidieron la apertura del caso del que quedo absuelta y puesta en libertad en 2010 después de 7 años en prisión. 
Montaje de fotogramas y cartel de la película.










Lucia de B., 2014. es una interesante producción holandesa que reconstruye cinematográficamente –con todo lo que ello comporta de manipulación a efectos dramáticos– el caso real de Lucia de Berk, también conocida como Lucia de B. o como Lucy de B., una enfermera fue condenada por un tribunal de su país a una pena de prisión perpetua, por cuatro asesinatos y otros tres intentos de asesinato de pacientes a su cargo, todos ellos –como se detalla en la película– bebés y ancianos. La sentencia fue apelada en 2004, pero con resultados desastrosos para la condenada, pues el tribunal de apelación no solo confirmó la condena, sino que además aumentó a siete el número de supuestas víctimas de asesinato a manos de Lucia.



El caso comenzó en La Haya el 4 de septiembre de 2001 con la muerte de Amber (nombre ficticio en la película), un bebé que se hallaba en el Hospital para Niños Juliana. Esta muerte trajo consigo la apertura de una investigación. De la misma se extrajo la conclusión de que entre septiembre de 2000 y septiembre de 2001 se habían producido hasta nueve incidentes relacionados con otros bebés y también pacientes ancianos, varios de ellos con resultado de muerte. En todos esos incidentes estuvo presente la enfermera Lucia de Berk, que era la encargada de la atención a los pacientes y de la administración de medicamentos. Una sospecha de envenenamiento con digoxina, que tiene numerosos efectos adversos y que su administración en una dosis excesiva puede provocar paradas cardiorrespiratorias, motivó que llevo a que el hospital presentara cargos contra Lucia. 

El 24 de marzo de 2003, Lucia de Berk fue condenada a prisión de por vida por cuatro asesinatos y tres intentos de asesinato, y que la apelación, sustanciada el 18 de junio de 2004, confirmó la sentencia por siete asesinatos y tres intentos de asesinato. Resulta tan interesante como, pavoroso que Lucia fuese condenada en primera instancia en virtud de un veredicto que se sostenía principalmente en una estadística de cálculo, habida cuenta de que –tal y como, de nuevo, detalla la película– nunca se pudo demostrar que a ninguna de las supuestas víctimas de la enfermera se les hubiese inyectado digoxina porque jamás se encontraron señales de agujas hipodérmicas en sus cuerpos, y tampoco hubo testigos que presenciaran los hechos. El razonamiento del tribunal de la primera sentencia consistía en que, en virtud de ese cálculo estadístico, la posibilidad de que Lucia no hubiese estado presente en los incidentes, incluso teniendo en cuenta los cambios de turnos de las enfermeras, era tan solo de una frente a 342 millones…


El tribunal de apelación concluyó que, a pesar de la teórica “debilidad” de las pruebas incriminatorias, los hechos estaban estrechamente relacionados entre sí por una relación de causalidad la cual, afirmaba, estaba más allá de toda duda razonable.

Eso explicaría por qué el tribunal de apelación consideró, en base a esa misma relación de causalidad, que los asesinatos presuntamente perpetrados por Lucia fueron siete y no cuatro, como había valorado el tribunal de primera instancia, en virtud del siguiente silogismo: si siete de los incidentes habían acabado en muerte, y en los siete Lucia estuvo presente, ella era la responsable de las muertes, a falta de otra explicación.

 La película muestra cómo tras la apelación apareció un documento que, tendría que haber dado un giro determinante al caso: un informe de un laboratorio médico de Estrasburgo, que corregía los informes médicos aportados en primera instancia afirmando que los análisis que confirmaban la presencia de digoxina en las víctimas no eran correctos y que las muertes podrían haberse producido por causas naturales. Así planteado, podría haber supuesto la exculpación de facto de Lucia. Pero no sucedió así, el nuevo elemento probatorio fue valorado por el Tribunal Supremo considerándolo irrelevante, y asimismo rechazó la posibilidad, planteada por la defensa de Lucia, de que su cadena perpetua pudiera cambiarse o alternarse con una pena de internamiento en un centro psiquiátrico.
La subsiguiente apelación ante la Corte de Ámsterdam fue, de nuevo, negativa para la protagonista, el 13 de julio de 2006, el Tribunal de Apelación de Ámsterdam confirmó la resolución del TS, condenando a Lucia de Berk a cadena perpetua y denegando esa posibilidad de inmovilización posterior en un centro psiquiátrico. Antes de esta última resolución, la protagonista sufrió un derrame cerebral algunos días después de la sentencia del TS, siendo internada en el hospital de la prisión.
Foto de la verdadera Lucia de B y la médico Metta de Noo-Derksenque.
En la película se da la circunstancia de que el descubrimiento del informe del laboratorio de Estrasburgo que podría suponer la libertad para Lucia de Berk es llevado a cabo por la misma joven ayudante de la fiscal que, en un primer momento, estaba firmemente convencida de que la protagonista era culpable de los delitos que se le imputaban. Nos referimos al personaje de Jenny (Amanda Ooms), la nueva ayudante de la fiscal.
Tras toda aquella serie de fracasadas tentativas de conseguir la libertad de Lucia que, desde el primer día y hasta el final, proclamó con firmeza su inocencia, la oscuridad dejó paso a la luz a raíz de la labor de alguien que, curiosamente, no aparece ni tan siquiera mencionado en la película: el filósofo científico Ton Derksen, quien, con la ayuda de su hermana, la geriatra Metta de Noo-Derksen, escribió un libro sobre el caso, demostrando de manera contundente que el razonamiento del tribunal de primera instancia, el cual, recordemos, condenó a la enfermera en base a un cálculo estadístico, estaba completamente equivocado. Los hermanos Derksen, con el apoyo de un fuerte movimiento popular a favor de la condenada –aspecto que se refleja en el film–, lograron presentar sus teorías como un novum. Según el sistema jurídico holandés, la presencia de un hecho nuevo, o novum. Se formó a tales efectos una comisión, la cual reconsideró los siguientes puntos dudosos: 1) si podrían haberse producido otras muertes inexplicables cuando Lucia de Berk no estaba presente, y que dichas muertes fuesen desconocidas por la fiscalía; 2) si a los expertos consultados durante el proceso se les había suministrado toda la información relevante disponible; y 3) si los conocimientos científicos actuales podían arrojar nueva luz sobre la cuestión de la digoxina.

En octubre de 2007, la comisión dictó un informe en el cual se recomendaba reabrir el caso, en base a fundadas sospechas de que el procedimiento judicial podía estar viciado desde sus inicios como consecuencia de la concurrencia de personas vinculadas a la dirección del hospital en el que murió el bebé, las cuales habían llevado a cabo las primeras investigaciones internas de lo ocurrido para luego avisar a la policía y, más tarde, presentarse ante los tribunales como profesionales expertos independientes, dañándose así la imparcialidad de la instrucción del caso. Este aspecto queda muy claro, donde la ayudante de la fiscalía Jenny acaba dándose cuenta de que su superiora, la fiscal Johanssen, es en realidad buena amiga del director del hospital donde trabajaba Lucia.
 Tan pronto como el abogado general del Tribunal Supremo G. Knigge solicitó formalmente la reapertura de la causa el 17 de junio de 2008, a Lucia se le permitió seguir en libertad, a la espera de un nuevo juicio ante el Tribunal de Arnhem. En el film, en cambio, la liberación de la protagonista no se produce hasta que, en una última y definitiva vista oral, se proclama su no culpabilidad.
El 14 de abril 2010, el tribunal dictó veredicto de no culpabilidad, a la vista de una serie de evidencias que demostraban que los bebés habían muerto por causas naturales, y que incluso podrían haberse dado diagnósticos médicos defectuosos, ajenos a la labor de Lucia y sus otras compañeras enfermeras.
Este aspecto se apunta en la película, curiosamente, en sus primeras escenas: una médico es llamada urgentemente al hospital para que atienda al bebé –Timo–, que acaba de sufrir una crisis, la médico se ve elegantemente vestida y tambaleándose, como si hubiese estado bebiendo, indicando que ha venido corriendo tras salir de una fiesta, examina al bebé y anota en el registro que su estado es “estable”; a pesar de ello, poco después, Timo muere. En el caso real, también se cuestionó el teórico envenenamiento por una sobredosis de digoxina, pues un estudio demostró que los niveles de digoxina suelen aumentar en los cuerpos sin vida que en los cuerpos de personas vivas.

Hay una importante cuestión, que se apunta con firmeza en la película es que fue obligada a prostituirse por su propia madre (en la película por Pieternel Pouwels). El pasado como prostituta de la protagonista, unido al hecho de que es una mujer que no cae bien entre la mayoría de sus compañeras enfermeras –entre otras razones, porque Lucia es la única que demuestra una dedicación y profesionalidad en el cuidado de los pacientes que para sí quisieran sus despreocupadas colegas, a las que reprende en más de una ocasión por ello–, es lo que contribuye a crear a su alrededor una “mala fama” que no hace sino acrecentarse a partir de que se formulan contra ella cargos por asesinato. Una nueva demostración de los peligros de mezclar la moral, y el moralismo, con la imparcialidad que requiere el ejercicio del Derecho y la administración justa de la justicia, valga la redundancia.


Título original: Lucia de B. (Accused)
País:Holanda
Año:2014
Duración:104 min
Director: Paula van der Oest
Guión: Moniek Kramer, Tijs van Marle
Intérprete: Marwan Kenzari, Barry Atsma, Fedja van Huêt, Amanda Ooms, Fockeline Ouwerkerk, Annet Malherbe, Maartje Remmers, Sallie Harmsen, Reinout Bussemaker, Ariane Schluter, Bas Keijzer, Isis Cabolet, Belinda van der Stoep, Ronald Top, Lykele Muus, Marcel Musters
Director de fotografía: Guido van Gennep
Producción: Reinier Selen , Klara Björk
Música: Adam Nordén


Más información y fuentes:
Para ver la película:




 

jueves, 24 de mayo de 2018

Enfermeras argentinas. Fundación Eva Perón.

Pertenecientes a la Escuela de Enfermeras que formó parte de la “Fundación Eva Perón”, institución creada por Eva Duarte, esposa del presidente de Argentina, Juan Domingo Perón con el objetivo de proporcionar asistencia social y sanitaria, funcionó desde 1948 hasta 1955.
Enfermeras de la fundación conduciendo un automóvil. 1948.


Puede decirse que su originalidad y principal característica fue el formar profesionales autónomos, capaces de trabajar en áreas alejadas, sin médicos si fuera necesario.

Pronto adquirieron gran valor social, y su perfil estaba lejos del modelo sumiso y obediente tradicional unido a la Iglesia Católica y por supuesto, leal al Movimiento Justicialista. 
Evita Perón en una instantánea con un grupo de enfermeras de la Fundación.


La institución funcionó desde 1948 hasta 1955. Inicialmente se llamó "Fundación de Ayuda Social María Eva Duarte de Perón" y luego pasó a denominarse "Fundación Eva Perón". Contó con una red de 21 hospitales y policlínicos construidos en 11 provincias y un global de 22.650 camas.
Fachada del edificio de la Escuela de Enfermeras.


La Fundación distribuía libros, alimentos, ropa, máquinas de coser, y juguetes para familias necesitadas del país. Se encargó de construir hospitales, hogares de ancianos, hogares para madres solteras, para jóvenes que llegaban desde el interior del país a Buenos Aires para continuar sus estudios. La Fundación brindó asistencia también a otros países, como España, Egipto, Israel, Honduras, etc., amigos del régimen de Perón.
Cinco fotos unidas mostrando diversas facetas del trabajo de las enfermeras de la fundación.


Mientras vivió, su fundadora se ocupó personalmente de muchos de sus aspectos e incluso atendía durante horas a gente que llegaba de todo el país con pedidos de ayuda. Tras su fallecimiento en 1952, la actividad de la entidad decreció y con el derrocamiento de Perón el gobierno dispuso su liquidación.



Documental:
En 2014 el director y guionista Gustavo Goyeneche realizó un documental - musical a partir de los relatos de un grupo de mujeres que estudió enfermería en la Escuela de la Fundación Eva Perón en 1948. Aquellos años se convirtieron rápidamente en una pesadilla con la caída del peronismo. Es una historia de amor y sufrimiento, de entrega y valentía que hoy sale a la luz para reconstruir una parte de nuestra historia silenciada por la intolerancia. Los testimonios de las protagonistas de esos años se entrecruzan con actrices y cantantes que recrean los hechos de esa época. A esto se suman las imágenes de archivo y un despliegue coreográfico en una combinación única.

‘Las enfermeras de Evita’. Argentina, 2014.
Dirección y guión: Marcelo Goyeneche.
Fotografía: Osvaldo Ponce.
Canciones originales: Gaby Goldman, con letras de Marcelo Kotliar.
Con testimonios y actuaciones de: María Eugenia Alvarez, Lucy Rebelo, María Luisa Fernández, Dolores Rodríguez, Magali Sánchez Alleno, Melania Lenoir, Andrea Lovera, Deborah Turza.
Presenta: Gapz Cine Duración: 85 minutos. Calificación: Para todo público.

Más información y fuentes:




jueves, 17 de mayo de 2018

Enfermeros del hospital Runwell. Reino Unido.


Ayer en una reunión de trabajo con compañeros surgió el tema de los porcentajes de varones y mujeres en nuestra profesión, poniéndose de relieve que en nuestro Colegio Profesional, es de 1/4, en otras palabras, solo el 25% son hombres. En nuestro muro posiblemente sea incluso de menos, y aprovechamos la ocasión para subir estas fotos del año 1943 con protagonistas todos varones.

Un enfermero del Hospital Runwell introduce una mordaza en la boca de un paciente mientras el médico (izquierda) se prepara para comenzar el tratamiento de Terapia Convulsiva. Un segundo enfermero prepara los electrodos. Foto D 14310. 
El hospital se inauguró en junio de 1937 para enfermos psiquiátricos, dividido en zonas específicas según el propósito y el tipo de paciente, estando a la vanguardia por diseño y funcionalidad.
Un enfermero observa las reacciones del paciente mientras se somete a un eléctroencefalograma. Detrás de él, se ve al médico que está administrando el tratamiento. En el fondo, un segundo enfermero está frente a un monitor para registrar las reacciones cerebrales que se ven en él. Foto D14311.
Sus varios edificios y zonas eran muy diversas, zonas de encame, administrativas, salas de recreación, cocinas y bloques de tiendas que proporcionan la segregación de bloques masculinos y femeninos, y había zonas de talleres para pacientes capaces, tanto hombres como mujeres.
Un enfermero da glucosa a un paciente sometido a terapia de shock de insulina. La glucosa se vierte de una jarra en un embudo y seguido de una sonda nasogástrica que tiene insertada un paciente. Hospital Runwell. 1943. Foto D14313.
A diferencia de otros de su tipo, Runwell utilizó nombres para todas las zonas del centro hospitalario, en lugar de números y letras utilizados en otros lugares. El blanco con bandas de ladrillos grises, la representación y la variación entre los techos planos e inclinados se usaron para identificar edificios y evitar una apariencia funcional insípida en general al proporcionar variedad.
Un enfermero durante una explicación a un paciente en una sesión de Terapia Ocupacional en los que los pacientes realizan trabajos en madera. 
Hospital Runwell. 1943. Foto D14315.
Después de la Segunda Guerra Mundial, el centro quedó bajo el control del Servicio Nacional de Salud, que continuó siendo pionero en el trabajo de investigación en el hospital. Las investigaciones realizadas por el profesor Corsellis llevaron al desarrollo de un "banco de cerebros", el más grande de su tipo con instrumental para la investigación del cerebro y sus enfermedades.
Enfermeros atendiendo en una disertación sobre el cerebro como parte de su entrenamiento. Hospital Runwell. 1943. Foto D14322.
Enfermeros examinando un torso durante una clase de anatomía como parte de su aprendizaje y entrenamiento. Hospital Runwell. 1943. Fot D14325.

Con los cambios asistenciales, fundamentalmente el desarrollo de los cuidados comunitarios y técnicos poco a poco se vio abocado al cierre, hecho que sucedió definitivamente en 2010.

Más información y fuentes:

jueves, 10 de mayo de 2018

Día internacional de la Enfermería 2018. Gran Guerral Centenario (V)

Por el día internacional de la Enfermería y en reconocimiento a las enfermeras de las diversas naciones que participaron en la I Guerra Mundial en este año de su Centenario.

Pocos acontecimientos han marcado más la Historia reciente que las dos grandes guerras mundiales. El mundo en guerra cambió la manera de concebir la vida y la muerte. Tambalearon las bases ideológicas del mundo contemporáneo, y se dio un salto cuantitativo y cualitativo en el conocimiento científico, en su aplicación a muchas profesiones y oficios y en la consideración de los derechos humanos.
Rosamond Curteis enfermera inglesa del destacamento de ayuda voluntaria, de 48 años. Murió de gripe el 14 de noviembre de 1918. Foto coloreada.
La enfermería fue una de las profesiones que durante el desarrollo de la I Guerra Mundial experimentó una mayor transformación, de tal manera que al finalizar el conflicto bélico la profesión había cambiado de manera radical sus principios y formas de actuar.
Enfermera de los Estados Unidos de América. Gran Guerra. 1914/18.
 La llamada Gran Guerra o I Guerra Mundial acercó los últimos avances científicos a la contienda y un elevado número de nuevos ingenios y armas más letales hicieron su aparición a lo largo de los cuatro años de conflicto. Tanques, ametralladoras y gases venenosos de fosfeno y mostaza causaron heridas a unos niveles desconocidos hasta entonces y los efectos psicológicos de una contienda tan larga provocaron terribles secuelas en millones de soldados. Las enfermeras no estaban preparadas para hacer frente a esta realidad a comienzos de la guerra en 1914, por lo que tuvieron que transformar radicalmente su forma de trabajar para adaptarse a las características del conflicto.
Enfermera de británica en la Gran Guerra. 1914/18.
 Los cuidados de los enfermeros contribuyeron a la mejora de la salud de los soldados, a través de la aplicación de medidas de higiene en las intervenciones sobre las heridas, con la aplicación de nuevos medicamentos, para el tratamiento de las heridas-desinfectantes- para paliar el dolor -cocaína- o cloroformo para la anestesia, etc.  así como la incorporación de nuevas técnicas de trabajo que exigía de enfermeras mejor preparadas.
Rimma Ivanova de Rusia. Gran Guerra 1914/18. Foto coloreada.
La I Gran Guerra trajo la movilización de un importante número de enfermeras para cubrir las necesidades de la contienda, muchas de ellas voluntarias, trabajando tanto en la retaguardia como en hospitales de campo, en tiendas de campañas improvisadas, que se trasladaban según evolucionaba el frente de batalla. Todo ello significó la necesidad de una planificación rigurosa, rápida y eficaz, que se tradujo en el aumento considerable de las vidas salvadas. 
Enfermera de la Cruz Roja Alemana equipada por la asociación de mujeres bávaras  en la Gran Guerra. 1914/18.
Sólo en el ejército norteamericano sirvieron 60.000 enfermeras en esos años, recibiendo una instrucción militar y una instrucción médica, que prestaban especial atención a los cuidados psiquiátricos. Más de 400 enfermeras militares estadounidenses murieron en servicio, casi todas de la “gripe española”, epidemia que se extendió por los atestados campamentos militares, hospitales y puertos de embarque.
Enfermera de Australia en la Gran Guerra. 1914/18.
También la enfermería británica experimentó grandes cambios en esta época. El Servicio de Enfermería Militar Imperial de la Reina Alexandra, fundado en 1902, contaba al inicio de la Guerra con 300 miembros; al finalizar la contienda eran más de 10.000 las enfermeras que formaban parte de este.
Al inicio del conflicto, el número de enfermeras de la cruz roja rusa era inferior a 4000, número que se vio superado por las necesidades. Llegaban voluntarias que carecían de una formación mínima y ante la gran escasez de personal cualificado, la cruz roja rusa realizó grandes esfuerzos para aumentar el número de enfermeras capacitadas. Por lo general, el alistamiento se realizaba con mujeres alfabetizadas que poseían al menos enseñanza secundaria. 
Zinaida Malynich  enfermera rusa. Gran Guerra 1914/18. Foto coloreada.
Para 1916, el número de mujeres que formaban la sociedad rusa de la cruz roja era cercano a 25,000 enfermeras de guerra de muy diferentes capas sociales, desde campesinas, mujeres de clase trabajadora, nobles e incluso la realeza.
Todos estos acontecimientos y transformaciones produjeron impactantes cambios en el rol de la mujer en la sociedad, aumentando el espacio público ocupado por ellas, inicialmente para reemplazar a los hombres que marchaban al frente.
Enfermera de Rumanía en la Gran Guerra. 1914/18.
Una vez terminada la Guerra, la mujer siguió ocupando una parte importante de esos espacios y se acentuó la lucha por la igualdad de los derechos sociales, el derecho al voto femenino y el desempeño de tareas de responsabilidad. Las enfermeras ganaron en reconocimiento social e iniciaron un largo camino de lucha que les fue permitiendo ocupar un espacio cada vez mayor entre las profesiones sanitarias; un proceso que sigue en la actualidad.

Más información y fuentes:

http://www.natgeocreative.com/photography/paulthompson
 https://www.flickr.com/photos/22155693@N04/11292610656/
http://ffactory.tumblr.com/post/82068650400/klimbims-zinaida-malynich-russian-nurse-wwi

domingo, 6 de mayo de 2018

Enfermera moderna. Tarjeta postal francesa. 1917.

El impacto de la Gran Guerra (1914/1918) y la gran aportación de las enfermeras, hizo que su labor fuera motivo de reconocimiento en ámbitos como el militar, social, artístico, etc. como hemos podido ver en otras publicaciones de Divertimento Enfermero, en éste caso el reconocimiento se hizo con ésta ilustración para postal de correos.
Anverso de la postal.
Las postales de la época solían llevar impreso un dibujo o fotografía, a menudo del lugar en donde fueron compradas, temas patrióticos, amorosos, etc. eran un artículo habitual de venta en tiendas de recuerdos, quioscos de prensa, y hoteles. En este caso aparece una joven enfermera dibujada en tibios colores en los que domina el blanco y negro. A su pie a la derecha la firma de su autor. La otra cara estaba solo contenía los lugares para las señas de correo y espacio para un pequeño texto.
Reverso de la postal.

Hasta la Primera Guerra Mundial, las mejores imprentas eran las del área germánica (Alemania, Austria y Suiza), que destacaron por la perfecta producción de postales impresas con los procedimientos llamados litografía en varios colores.
Más información y fuentes:

Foto, cortesía de National Library of Medicine https://www.nlm.nih.gov/